domingo, 20 de noviembre de 2011

Tanta belleza y seguir pensando en ti...

He vuelto a caer en tu mirada. Creí que todo estaba resuelto. Te he echado tanto de menos en estos días. Viajé, conocí lugares y paisajes dónde Dios puso su mejor esmero, y aún en la inmensidad de la distancia, volví una y mil veces a pensarte, a acariciarte, a sentirte en mi piel. Una total falta de respeto contemplar tanta belleza y seguir pensando en ti. Aún no creo y mucho menos confío que este sentimiento se me irá de la sangre. Ya me entregué a la absurda pero nunca tan desalmada resignación. No hay ya nada que pueda hacer. En total hice siete mil kilómetros, recorrí y crucé la cordillera cuatro veces. Me enamoré para siempre del océano pacífico. Me acurruqué entre montañas, valles verdes, cerros nevados, selva virgen. Navegué a tres mil metros sobre el nivel de mar. Contemplé la luna en uno de los desiertos más áridos del planeta y nunca antes me sentí tan sola. Lloré dos veces: una por tanta belleza y otra por no tenerte a mi lado. Rechacé sonrisas. Me sentí miserable. Me sentí invasora de una de las maravillas del mundo, como si estuviera saboteando un trozo de historia al incrustar mis huellas y rozar con mi alma las piedras colocadas hace tantos siglos. 

Hice el viaje con el que tanto había soñado. Me aferré a la idea de que con tanto por recorrer jamás tendría tiempo ni ganas de extrañar. Vaya ironía. El tiempo es tan ilógico. De cualquier manera y casi siempre de todas maneras, te he extrañado. A veces, escapar sólo te deja más huérfano. Otras veces, escapar sólo te convierte en cómplice de lo inevitable. Inevitable es amarte, pensarte. El tiempo y la distancia son remedios caseros para los cuales el alma es inmune (el alma enferma de amor). Así están las cosas. Ahora que todo ha vuelto a la cruel normalidad, y el mundo sigue siendo tirano al igual que el maldito olvido, ahora sigo pensando en ti. Ahora que te he vuelto a mirar sin que supieras que te estaba mirando el alma vuelve a respirar. A pesar de ya no ser la misma que te observaba, el amor permanece intacto en mis pupilas. Comprender lo que siento ha sido más difícil que tomar la decisión de regresar. Quizás no lo entiendas nunca, pero tu nombre aún es una lanza que atraviesa mis espacios, todos ellos...

miércoles, 12 de octubre de 2011

No todo...

No todos los viernes son azules, no todas las nubes son de tormenta, no todos los silencios son de cobardía. Casi todos empiezan siendo otros, casi todos empezamos siendo otros, perdón, no me incluí. Si fuera sencillo esto de vivir, no habría tantos locos buceando en las noches sin luna.
Buscando respuestas acabo envueltas en acertijos indescifrables. Buscando aliados para derrotar al olvido, sólo encuentro traidores y desertores. El amor cae en lo absurdo y la costumbre sofoca a la ilusión. Estábamos bien, cada uno en su rincón. Y uniéndonos pensamos que estaríamos mejor, vulgar contradicción resultó ser.
Me confundí de acera. No todos los atardeceres son hermosos ni todas las noches son oscuras. Sabía la verdad antes de encandilarme con tu mirada, pero como dicen por ahí, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Siempre hablando para callar al silencio y terminamos callando para escuchar al silencio, para comprobar que estábamos bien...
No todo es lo que parece, vaya verdad. Siempre lo recuerdo tarde. Ahora no sé qué hacer con tanta soledad. Dónde esconder las mentiras para que no estorben. Cómo camuflar la realidad que me consume todos los sueños. Tarde. Siempre recuerdo tarde. Aunque, mejor tarde que nunca, o no?

viernes, 7 de octubre de 2011

Y desapareces

Y desapareces...
Y me pierdo entre canciones, calles, truenos, relámpagos, lluvias, granizo, casas, sombras, malos augurios y escaso remordimiento.
Y en un segundo te vas...
Y me encierro con fantasmas, fotos, cuadernos, libros, estantes vacíos, ropa tirada, noches eternas, días efímeros.
Y te escapas...
Y me abrazo a la cobardía, a la mediocridad, a la mentira, al llanto, al silencio, a la soberbia, a la oscuridad, a la condicional soledad.
Y desapareces...
Y me desahogo en papeles ausentes, en letras vacías, en botellas llenas, en caricias al aire, en pasiones tardías, en compañías huecas.
Te fugas y me quedo encerrada en un alma ciega, sin espacio...
La realidad duele demasiado, es insoportable y más cuando no tiene lógica. La sonrisa debería ser moneda corriente por estos cuartos siempre llenos de fantasmas pero ni sonrisa ni sombra de sonrisa. Más cruel aún cuando abrazo al posible amor de mi vida sin dejar de pensar en esa maldita mirada de alguien más. Yo elegí. Me escapé de lo real, de lo que realmente sentía por cobarde y ahora pesa tanto que se me enferma el alma. Desde cuándo soy tan hipócrita? Esto no está bien, es que acaso se puede amar a dos seres al mismo tiempo? No, no se puede. Decidí alejarme de esa mirada que me hace tanto daño pero los ojos que miro ahora no me desnudan tanto. Y tanta es la confusión que hasta siento celos del viento que te roza antes que mis sueños...
Imagina cuánto silencio hay en el ambiente marchito de esta casa. Imagina cómo duele respirar sin tus besos. Imagina mis abrazos en la oscuridad tan desleal. E imagina el alma que te ofrecí completamente maltrecha sin tu realidad bordeando mi incredulidad. Podrás hacerlo? Crees que podrás con todo esto antes de que llegue el temporal?
Resulta menos agobiante respirar sabiendo que estás lejos. Prefiero oír tu suspiro en la distancia. Es que otra vez te vi, otra vez y el aire es cómplice de tu soberbia y me abandona, otra vez. Las tormentas que se avecinan tienen tu sombra en las manos. Debería de estar tan bien en estos momentos y sin embargo te extraño. No debería de extrañarte. Deberías de ser nadie para mi y sin embargo te extraño. No es justo que te encuentre en mi destino cuando comenzaba a olvidarme de su existencia. Ese maldito destino que nos cruza en las tardes de amores prohibidos y me envuelve de dudas y preguntas sin respuestas. Podré yo y mi voluntad contra tus ojos? Podré sortear los rincones que amenazan con desparramar mis ilusiones por los cielos? Realmente seré capaz de seguir contra viento y marea con mi decisión de amar a otro y no a ti?
Son tantas las cosas que tengo para decir y para darte. Tienes mis manos siempre abiertas para rescatarte del tropezón. Mis sueños para cubrirte las noches en soledad. Tienes mis palabras para aplacar al silencio que se atreve a callarte. Mis lágrimas para regar tus inviernos marchitos. Tienes mis tormentas para desnudar los acertijos del tiempo. Tienes mi destino en tus pupilas si quieres amarme, acaso. Y hasta tienes los reflejos dorados del futuro para alumbrar este presente sin sonrisas. Yo me quedo con tu perfume a jazmines y con tu piel morena sin sol para adorar mis noches, esas noches extrañas, cuando la soledad se fuga de mi lado porque comprende que existen otras almas en este universo. Sin que ello destrone esta sensación de estar sola. 

P/D: No busquen entender, generalmente desparramo más palabras de las necesarias, una cuestión de fuga que casi nunca ayuda demasiado...

martes, 4 de octubre de 2011

Bajo la luna azul...

Iba el silencio cantando las estrofas de un grillo dormilón, por las calles ausentes de cierta ciudad en ruinas. Y no era mi memoria. Era otra ciudad. Las luces no eran estrellas y las nubes no eran tormentas. Pronto amanecería. Los sueños sin dueños, esos trabajadores vagos, comenzaban a molestar demasiado por las noches, y cada vez que el silencio salía a pasear, se hacían los que dormían. Pero siempre habrá  mentiras que olvidar y amores que recordar. Y así, bajo la luna azul, los amantes que eran amigos se encontrarían otra vez. 
Quién se atreve a jurar que la ilusión y la fantasía son sólo habitantes de la noche? Quién se atreve a desfilar por el abismo de la inconsciencia sin temor a caer? 
No me cuenten historias de fantasmas ni fábulas de viejos, no creo en nada desde que una luna azul me miró a los ojos para condenar mi cobardía. La noche concede deseos a aquellos que no la molestan...y el silencio sigue cantando aún cuando la ciudad parece despertar...

sábado, 24 de septiembre de 2011


Si perdieras la memoria, si se convirtiera en una laguna de escombros tu memoria, seguirías siendo exactamente como ahora? me seguirías amando? 
Y yo, yo seguiría amándote como hasta ahora si me volviera una desmemoriada?
Si a ambas preguntas contesto que si, sería la mentira más grande del mundo acaso?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Justamente ahí


"...lo esencial es invisible a los ojos..."
Antoine De Saint-Exupéry

La ciudad que nos cobijó tantas veces, hoy nos dejó a la deriva y a la intemperie. Caminábamos en silencio, atravesando precipicios gigantes de nuestra propia historia. Íbamos sin guía y por simple inercia hacia nuestros refugios, por separado. Pero cuando ciertos ángeles se quedan dormidos, el destino hace girar la rueda de la buena fortuna, para mi, y de la mala fortuna para ti, y un paso en falso, el querer acortar la distancia, la elección de doblar una cuadra antes que la de siempre, y un cruce que sólo sería de calles, se convierte en un cruce de almas que vagabundeando por las sombras, se miran y se reconocen, y el mundo sigue girando pero para atrás. Quedamos petrificados en los ojos del otro, que se convierten en espejos sin buscarlo. Todas las luces intensifican su brillo, las estrellan se acercan y titilan a nuestro alrededor. Una mirada y nos sentimos más fuertes que nunca, nos sentimos capaces de restaurar los viejos y malos recuerdos. Capaces de amortiguar antiguos dolores y de borrar todas las desalmadas huellas que nos han prohibido, hasta ese momento, volver a conversar. Pero ni siquiera las palabras son necesarias. Ahí, justamente ahí, en ese instante de amor perpetuo, como si el pasado y el futuro no estuvieran a nuestro lado, en ese segundo de eternidad adquirida por voluntad del destino, ahí, justamente ahí, comprendo que lo esencial es invisible a los ojos. Dos almas en la ciudad más pequeña del mundo se reencuentran y el amor grita para que ciertos ángeles se despierten y hagan girar de nuevo al mundo...

Noches extrañas

Suelen existir noches extrañas, son como un espejismo o como una pesadilla. No siempre entiendo por qué suceden, por qué aparecen esas noches raras que te transportan a otra dimensión, a otro tiempo y espacio. A veces me duelen las manos de tanto cargar con las palabras que no puedo volcar al papel. Anoche fue una de esas noches que vienen al precario rincón que uso de refugio para demoler la cárcel de mi olvido. Es tan difícil ubicar los recuerdos en la memoria y los sueños en la inconsciencia. Últimamente vacío estantes para ocuparlos luego con aquello que imagino pasó. Estoy enloqueciendo, y de verdad, esta vez. Ahora que estoy más lúcida, supongo que estoy más lúcida, la noche extraña se apodera de mis sentidos y comienzo a creer en el destino y las señales. Encontrarme con tu abrazo y sentirlo fue un espejismo. Cruzarte abrazado a otra fue una pesadilla. Buscando razones acabo descubriendo diferencias enormes de sentimientos. Duele respirar. La fuerza que tengo para levantarme se convierte en llanto y el llanto no siempre termina bien la historia.
Entiendo y asumo que me equivoqué. Divulgué tu sonrisa irónica por las calles azules del barrio, maldije tu nombre en este cuarto blanco y me acobardé tantas veces frente a tu sombra. Y me equivoqué. Me equivoqué porque hubiera alcanzado con alejarme con más prisa de la que utilicé al momento de huir. Pero bueno, la verdad camina en contramano cuando no es la que debería ser, la que necesito que sea. Y así, amontonando recuerdos y sueños, termino el día y me tiro en la cama, sin dejar de pensar en esas extrañas noches que nos toca saborear de vez en cuando...

jueves, 22 de septiembre de 2011

Viendo la realidad...

Hoy todo está como cuando fumas un cigarrillo y el humo queda suspendido, el día demasiado tranquilo, calma por doquier, y sé que sólo es la que anticipa la tormenta.

Mirando a través de un cristal dañado por las impurezas del tiempo, el amor intacto ha permanecido, invisible para los demás ángeles sin cielo, como yo. Una canción en ruinas, aletargada en la memoria, suena y se repite como el susurro de tu voz aquella madrugada. No hay vuelta atrás. Los estragos de una noche, acabaron con la ilusión de amarte. Pero igual te amo, no es solo eso, amor, es que tu indiferencia, tu soberbia al mirarme, esa mirada de abismo que posees y que me hace tanto daño, y yo sin poder quitarte los ojos de encima. Me niego a seguir cayendo en tus ojos, y de tus ojos a tu boca cegadora. El suplicio de verte otra vez y tenerte tan cerca pero tan lejos me arrincona al silencio y a la soledad. Es que claro, están también en suspenso los silencios que no supiste guardar y que, en lugar de disminuir, han acrecentado la deuda de palabras que tenemos, siempre pendientes. He escuchado todo cuanto dijiste, mas no el adiós, en cambio, vida, tú te has quedado sólo con lo que callé. Irreal pero no por eso menos triste. Y navegar por la noche sin estrellas es como caminar por la ciudad, que ya no me pertenece, sin calles ni árboles...

He sabido ocultar demasiados sentimientos. Hoy entiendo que de nada ha servido. Vieja sensación de abandono me atrapa otra vez. De cualquier manera, siempre ando perdiéndote y quizás, de todas las sensaciones que me atrapan, esta de no poder escapar de lo que realmente quiero escapar, eso que me niego a aceptar, es la peor de todas. Supuse que ya formabas parte de mi olvido, una vez más entendí que suponer sólo genera más tormentas en el alma. No aprendo más...

Te veré de nuevo cuando acabe el frío que marchita mis lágrimas? Sin dudas que sí lo haré. Pero deberías de saber que verte no impide que la melancolía, siempre usurpadora de mi paz, arrase mi universo. Siempre será grande la tristeza, profunda como el abismo de mi cobardía...Amarte no me alcanza, evitar la realidad tampoco evapora los vientos que soplan en la orilla de la memoria cuando la noche amiga, siempre amiga, cae; y me roza los labios la soledad en lugar de tus labios. Sería más fácil si dejara el desorden y me fuera a dormir, pero no lo hago. Esta manía absurda de querer tener el control absurdo de la situación. A estas alturas puedo decir, sin remordimientos y sin importarme el qué dirán, que te amo...sí, te amo, ahora me pregunto, vos realmente sabrás que te amo? a veces parece que te encanta disimular más de lo que a mi me encanta escapar...y sí, también es cierto que soy cobarde, bueno, nunca lo negué, pero te lo dije y te lo digo, sí, soy cobarde, y justifico de cierta manera mi cobardía al decirte que hay algunas batallas que prefiero no pelear y es simplemente porque no vale el esfuerzo ni el cansancio, no vale la pena ni las lágrimas, no es simplemente cobardía. Pero explicándote todo ni así siento que entenderás. Viendo la realidad, no entiendo cómo llegué hasta esta primavera sin gritarte la verdad...

jueves, 15 de septiembre de 2011

La indiferencia no...

Hay una sola razón por la cual una persona amada puede defraudarte tanto como para no volver el tiempo atrás, la indiferencia. He perdonado todo tipo de ofensas, no sirve recordarlo ahora, no es esa la idea. No soy rencorosa, aunque a veces lo parezca, por suerte tengo mala memoria, pero no perdono la indiferencia. Me llena de lágrimas. Me absorbe la paz que siempre ando buscando. Que te defraude un político, vaya y pase, un ser amado es absolutamente triste, desolador. Me deja sin excusas cuando viene el olvido. Me hace naufragar por las dudas. Hay amor, hubo amor en aquel abrazo? Ni quiero saber. Seguiré buscando lo que me de calma, encontrando en las compañías cercanas, las que se quedan cuando el temporal es inmenso, el refugio para mi tristeza. Estoy triste, no es la primera vez ni será la última, y me voy a buscar las esquirlas desparramadas en el alma, esas que deja la indiferencia para reemplazar los huecos con recuerdos.
Puedo justificar la distancia, siempre lo haré, ya que no es tal para los brazos de mi alma. Puedo reemplazar al dolor por una oportunidad para cambiar. Puedo acomodar los fracasos, las derrotas por si vienen a buscarme. Puedo perdonar hasta al mismísimo olvido. Pero la indiferencia no. No perdono la indiferencia.

martes, 13 de septiembre de 2011

Poema para decirte que te espero...


Y cambiaste el sur por el norte. 
Y me quedé a orillas de la 34 esperando. 
Luego de mucho tiempo, 
me quedé en el medio, 
sin ánimos para estropear la historia. 

Mientras sonrías, 
puedo congelar mis pasos. 
Mientras espero la primavera, 
puedo congelar mis pasos. 
Mientras sujeto las llaves del mutismo, 
puedo congelar mis pasos. 

Mas no me pidas 
que detenga las luces que pasan 
ni que frene al destino. 

Mientras asumas la derrota, 
esa parte trasera del desengaño, 
esa otra cara de la moneda, 
puedo congelar mis pasos. 

Mientras no destruyas mis lunas llenas, 
mientras no te ahogues en mi marea, 
puedo congelar mis pasos.
Mientras se llenen los vacíos
de vasos sin fondo,
puedo congelar mis pasos.
Mientras la ciudad cambia
para ser menos oscura
e incluso, mientras decides
qué nombre darle a mi silencio,
yo,
la prófuga de escaleras en cruces,
la loca del balcón sin flores,
la misma que no recuerda su nombre,
yo puedo congelar mis pasos...

Simple desahogo...(2)

Conversando con los fantasmas que me acompañan siempre, vuelvo a descubrir que no todo es lo que parece. Aún en las horas cercas del final, la idea de perder cuanto he logrado en esta corta existencia, persiste como si no fuera capaz de entender que nada hay más allá del alma. Es absurdo imaginar una realidad que no es propia, caminar hacia un "destino" que no siempre coincide con lo soñado algunos años antes. Mi falta de coraje es una mueca siniestra. Tampoco sé si llamarlo así, falta de coraje, supongo que ser es más complejo que aparentar, y mi afán por ser es tan grande que me quedo ciega tratando de vislumbrar las razones que el resto me da por no ser quienes realmente son. Tuve siempre la precaria sensación de abandono, como si estuviera siempre a punto de dejar de ser.
Muchas falsas amistades se encargaron de enemistar mis lados más nobles con los menos conocidos. Siempre he querido, y quiero aún, incrustar huellas, dejar marcas en los senderos que recorro. He conocido tanta gente que a veces me parece increíble recordar a todos aquellos, incluso los que sólo han pasado unas horas junto a mi y descubrir que aún así, me han dejado una marca. Será por eso que los recuerdo? Habrá otros a quienes no recuerdo? Seguro que los hay.
En la soledad de la verdad, lo que parece ser y no es, refleja más tristeza que mi propia e insondable soledad. Veo la tristeza en los rostros de esos seres que no tienen la fe para mostrarse como son. Y la tristeza me abraza. Quisiera poder ayudarlos pero la soberbia con que miran, impide mi acercamiento. La culpa siempre la tendré yo. Es más fácil para mi. Si yo tengo la culpa, ellos quedan libres y yo puedo sonreír igual, más cuando soy consciente de que no es así.
Y vuelvo a hablar con los fantasmas, había dejado de hacerlo por temor a enloquecer, pero considerando que ya para todos no estoy cuerda, he caído de nuevo en este vicio. Si reencuentro el camino ahora, si todo se derrumbase como cuando el viento no sopla del norte, podría sumergir mis palabras en la verdad: no soy más ni menos que aquello ves. No aparento. No puedo.

Tu puerta abierta

"El mundo duele menos si te miro."
(De El Espejismo, Ismael Serrano)

Tantos años pasando por la misma calle, la misma esquina al girar, el mismo camino para seguir y sin embargo, nunca antes vi tu puerta abierta. Nunca antes me pareció que alguien habitara esa casa. Quizás el tiempo jugó con nuestras ideas. Quizás fui cobarde tantas otras veces. Aún debo estar durmiendo, pensé. En ocasiones los sueños nos juegan una mala pasada. Pero no, no estaba durmiendo, o es que quizás todavía estoy soñando? Estoy despierta realmente? No siempre puedo distinguir las fronteras. No siempre ando despierta. Los días son iguales, y las noches siempre son frías. Entender que la realidad existe no me salva de la locura, o si? Nunca antes vi tu puerta abierta. Eso era. Eso es lo que perturbó mi existencia hoy. Y en la puerta, tú. Y tus ojos. Tu mirada uniéndose a mi mirada errante paralizó mis sentidos, mis otros sentidos. Pero el camino seguía abriéndose. El tiempo nunca se detuvo. Mi alma sí, mi alma quedó allí, en esa puerta, en esos ojos. Hoy siento que el mundo de cuerdos sin cura que me toca habitar dolería menos si pudiera seguir mirándote...

viernes, 9 de septiembre de 2011

Todo o nada?

Todo o nada? Supongo que después de darlo todo, no te queda nada. Y vienen a decirme que es mentira, que te queda algo, que no puede ser. Entonces, cómo funciona? No lo has dado todo...si te queda algo, no lo has dado todo...
Yo sueño que es real la ilusión mezquina de haberte dado todo, lo cual me coloca en el peor de los escenarios, en el de los mentirosos, claro, pues siento que a pesar de haberte dado todo, me quedan tantas cosas por darte. 
Te ofrecí tantos abrazos. Nunca respondiste. Te lo dije, no? Te expliqué lo que verdaderamente sucede en un abrazo? Verás, es tan simple. Un abrazo consigue detener el tiempo. Me pregunto si has vivido eso alguna vez...

Los extremos me marean, pero los necesito para sobrevivir, son una elección, ya saben. No vengan con esas ideas de que ni mucho ni poco. Sinceramente, no sé cómo hacen para permanecer en el medio del caos sin caerse. Prefiero vivir en las alturas y lanzarme por los acantilados, antes, mucho antes que permanecer imparcial, incapaz de elegir. 

Todo o nada? Te daría todo, incluso lo efímero que queda de mi luz...porque es precisamente ahí cuando ya no queda nada, el último aliento, el último suspiro...si muero ahora, me darías un abrazo?

lunes, 5 de septiembre de 2011

Gracias Sr. Casco

Generalmente, las entradas son medio ficción, medio realidad. Hoy es realidad pura. Hoy necesito escribir para agradecerle a algo que usualmente no llevo puesto, y que muchas veces puteo. 
Pues resulta ser que hoy, como todos los días, salgo de mi casa, a las 14:35 horas para dirigirme al trabajo. Y lo hago en moto. Y la moto fue un regalo del viejo que se cansó de escucharme protestar porque el trabajo quedaba lejos y que la bici y que patati y patata. Nunca voy despacio. Tampoco es que la moto sea de gran cilindrada ni mucho menos, pero nunca voy del todo lento, siempre ando acelerada, y todos dicen que porque soy loca. Quizás tengan razón. En fin, la cosa es que a las 14:42 hs, aproximadamente, paso a buscar a mi compañera Moni, por esas cosas del destino ella no tenía en qué ir hoy al trabajo. Y a las 14:45 hs, en la esquina de Belgrano y Paraguay, justo a la vuelta de la casa de esta amiga, de sopetón, como siempre, a la goma delantera de la bendita moto se le dá por reventar. Y adivina adivinador, dónde fuimos a parar?? Pues de jeta al piso. Y es aquí mi más sincero agradecimiento al Sr. Casco. Por esas cosas de la suerte, destino, fatalidad, crease en lo que sea crea, hoy el Sr. Casco me ha salvado, sin exagerar demasiado, la vida. Si no hubiera sido por él, posiblemente me partía la capocha en alguna parte, porque lo primero que golpeó el piso fue mi cabezota, que aún siendo dura, hubiera salido peor de esto. Ahora sólo tengo varios golpes, ninguno de gravedad, creo. Golpes que molestan, nada más y estoy bien, creo. De ahora en adelante, no lo dejaré por nada del mundo. Gracias Sr. Casco!!!

domingo, 4 de septiembre de 2011

Mañana...

Templando el alma es como logro sobrevivir sin vos. Las cenizas de la maldita mañana, el susurro de la bendita noche. Las llamas que incendiaron y devastaron la memoria. El alcohol como a punta de pistola penetrando las venas y el olvido forzado de la verdad, creer que pensás en mi...No enloquecer es la meta, por eso me obligo a olvidar, aún cuando al hacerlo no hago más que recordar, qué gran estupidez...Suspiro para librarme del silencio. Doy manotazos de ahogado en medio del desierto como si así pudiera alcanzar a alguien más que me de su aire. Dejo de lado, por un efímero instante, mi soberbia y descubro que la culpa es mía. Hago todo lo que mierda quiero hacer pero no puedo olvidarme de vos. Y ya me cansé. Mañana empezaré a burlar las dimensiones brutales del espacio que nos separa y te rozaré las mejillas con la brisa que tanto te agrada. Mandaré a mis versos mudos a que te persigan mientras vas al trabajo y le pediré al florista de la esquina de tu casa que te deje un ramo de lirios en la ventana que casi nunca abres. Mañana, y sólo por tener la gracia de ser otro día en el almanaque gris que degrada las emociones, comenzaré a buscar la razón que me hiciste perder la noche que te conocí y el amor que nunca más te daré. Sin gloria para el olvido, ese cobarde que no se atreve a enfrentarse con tu recuerdo, será todo otra historia, como lo que nunca sucedió. Y si no lo entendés, avisame, por favor, que te mando mi silencio envuelto de realidad...

...más de lo mismo...

En la quietud de la madrugada, donde las hojas muertas del invierno acumulan tragedias, me senté en la puerta que da al norte y te nombré en voz alta por primera vez desde que no te tengo. El viento soplaba ligero de equipaje y recorriendo la ruta, amontonando las esquirlas de la distancia, llevó mi voz hasta tu casa. No sabré jamás si me oíste. No lo sabré. Y en las dudas que desnudan las respuestas obvias, me queda cierta incertidumbre. Será que derrumbé mis muros para poder alejarme? o sólo derrumbé los muros para sentirte más cerca? Intentando acortar los silencios, acabé siendo la loca del pueblo. 
Pocas verdades en este frío. Mejor me voy a dormir o a soñar contigo. Las respuestas quedarán en la cuenta sin fondos que poseo en el alma. Mañana u hoy, para ser más exactos, quizás me levante con ganas de sembrar en el jardín los lirios que tanto te gustan o los "no me olvides" que tanto necesito...
En fin, la noche que pasó me enseñó más de lo mismo. Las historias que te inventas para sobrevivir, te quitarán el sueño. No me digas que no sabías que te extraño...

40 km

La soledad, desleal y arbitraria como siempre, tiene esa puta mala costumbre de venir a llevarse mis compañías, incluso aquellas que necesito para vivir. Pero es así. La soledad me toma de las pestañas y me obliga a permanecer callada, asustada, inmóvil en mi casa cuando afuera hay tantos senderos por caminar, tanto hielo por derretir. Y de la soledad a la ausencia sólo está tu rostro encarcelado en mis pupilas. Tu sonrisa amplia, tu mirada de abismo y noche, tú. Estás tú. Y estás donde no alcanza mi voz, donde no llegan mis brazos. 40 km. Y es una eternidad. La noche promete más de lo que es capaz de dar cuando comienzo con esta tortura de pensarte, sabiéndote tan lejos de mi piel. No me agrada sentarme a orillas del recuerdo y sentir esta ausencia. Es que ya no puedo escapar. Huir siempre ha funcionado para mi cobarde alma, pero ya no puedo. Estoy presa aquí. En esta casa helada donde el invierno no se quiere marchar. Resulta que tampoco quiero verte. Ilógico? Sí, pero si te veo, el amor se me escapa por los poros, y tú no quieres ver eso. Tú estás con otra de la mano. Tú te has enamorado de la que me robó tu amor y ocupó mi lugar. Nada puedo hacer. No verte me tortura, verte me quita la razón y el aire, amor. Y en la noche que salimos a robar estrellas para deshabitar los amaneceres, fuimos iguales. Sólo fue una noche, en una noche sucedió lo que nunca debió haber sucedido. Te vi. Lo recuerdas? Recuerdas que te vi? Yo lo recuerdo perfectamente. Te vi y ahí me quedé. Con ternura o con ganas de matar? Siempre te he mirado y siempre lo haré con ternura. Eso mismo es lo que produces en mi alma, en el temporal de mi alma, sólo hay ternura para ti. Pero qué fue lo que pasó? Pasó que la soledad me envolvió en su manto de mutismo. Supongo que ya no buscas la verdad y ese suponer me deja respirar, de vez en cuando. No sería capaz de decirte la verdad. No soy capaz de amarte menos y condenarme a tu eterna indiferencia. Prefiero espiarte cada tanto. Escaparme por las líneas de una poesía mal escrita es lo mejor que puedo hacer, es lo único que sé hacer para no perturbar tu paz. Confieso aquí que te extraño más de lo que me permito reconocer ante los demás. Es que los demás no tienen idea de lo que sucede en estas paredes que contienen mi alma. Los demás me ven sonreír sin imaginar que tú has volado por mis pensamientos. Los demás se acercan y en todos busco tu perfume para orientarme pero no lo está. Y sigo perdida en la fiesta que inventaron para hacerme feliz. Nadie, nadie sabe lo que siento por ti. Aunque hay días y noches en las que aparentemente mis ojos no pueden callarse, así que cuando me veas esquivar tu mirada, sólo es temor a decir lo que callo...
Tanta es la tristeza que hasta la soledad se apiada y me abraza más fuerte, vaya ironía. En estas altas horas, cuando la música impide sonreír y la distancia (40 km), abrazarte, te espío a través de mi imaginación para encontrarme con tu mano enlazada a la mano de aquella que ocupó mi lugar...

martes, 30 de agosto de 2011

Podrías...pero no lo eres

Buscándote por los espacios menos imaginables, me encontré...
Quise evitar este silencio y este universo de abrazos pero tuve que atravesar los desiertos del amanecer, sacudir las lágrimas y maquillar las estrofas grisáceas para hallarte y para hallarme. Recordando los espacios vacíos es como descubrí que amarte así no tiene lógica ni existe razón para seguir amándote tanto, vida mía. No necesito ya que me entiendas. Sólo necesito que no olvides lo que dije aquella vez, sólo tuve valor para decirlo una vez. Quizás sólo seamos almas vagabundas, sin techo ni razón de ser, a la deriva por los suburbios de las noches estrelladas pero somos y por ser tenemos obligación de sonreír, derecho a sonreír. Ya no me pesa esto que siento, ya no me molestan los agujeros en el pecho para respirar. Ya no se me escapan las palabras cuando te veo ni se me frunce el ceño cuando no te veo. El equilibrio lo hallé al encontrarme. Podría decir muchas cosas en esta página testigo, pero prefiero callar. Tus labios tienen la llave para destrabar mis labios, y como se que no vendrás, seguiré entonando al silencio a pesar de todo. Y a pesar de todo sigues conmigo, y a pesar de todo siento que te amo. Aprendí a sobrellevar esta carga. Te aseguro que ya no se estropea mi sueño por extrañarte. Ya no malgasto plegarias para rozarte ni me aferro al recuerdo para no desfallecer de amor. Podrías saber todo aquello que el mutismo custodia, podrías ser mi sombra en la habitación, el cigarrillo en mis manos y hasta podrías ser el ángel que me acaricia mientras duermo. Podrías...pero no lo eres. Y la historia está bien así. La historia no tiene por qué ser diferente. Ya no me amarga el café el no hallarte en mi almohada por las mañanas. Ya no me sujeta la melancolía ni me pierdo el ocaso por temor a despediciar miradas en algo más bello tú.
Me encontré buscándote y pude descubrir que tu nombre, aún siendo esa lanza que perfora mis espacios, tu nombre se evaporará como la niebla sobre la ciudad...

lunes, 29 de agosto de 2011

Otro día...

Como un manto de humo, la neblina esta vez cubre la ciudad en la madrugada. No veo más allá de la esquina, pero tengo que salir a sabotear mis propias realidades antes de que sea demasiado tarde para mis sueños. Es increíble cómo la humedad suspende el tiempo. Todo queda inmóvil, quieto, petrificado. Y yo debo salir de cualquier manera. No hace frío, aún no hace frío. Sonreír con ironía es lo menos que puedo hacer. Esto parece un cuento de suspenso en descomposición. Y una burla cruel del destino, en el caso de que exista. Es que mi alma está igual que la ciudad, cubierta de niebla. En algún rincón del universo existe alguien más sonriendo. Los fantasmas de siempre, que ya no asustan a nadie, mucho menos a mi que ya me acostumbré a su compañía forzosa, salen a pasear por las calles deshabitadas. Se sientan en los cordones de las aceras vacías. Vigilan la monotonía y me acompañan al trabajo. Parece que la madrugada quedó insomne como yo...
Quizás era mentira tu mirada de ayer, quizás inventé la mejor mentira para creer en tu mirada de ayer. Por alguna razón que aún desconozco, la ciudad y el alma se parecen en esta madrugada de neblina extrema...otro día para pensar en ti y en tu boca, otro día para extrañarte, otro día...

El cielo puede esperar

("El cielo puede esperar", 
título de una canción de Attaque 77)


Como todas las noches desde que no estás aquí, me tiro en el sofá a contemplar lo que hubiera sucedido y aquello que no sucedió, exactamente eso que nos separó. Recorro los paisajes grises de mi memoria y me obligo a ir a la cama luego de horas, días sin dormir. Todos saben que no he vuelto a encontrarme con la razón, será quizás por ello que nadie se detiene a ver más allá de mis pupilas. No los culpo, yo elijo alejarme siempre que se acerca el temporal. Y así, completamente solo, vino la desalmada muerte a encontrarme. Me andaba buscando hace tiempo pero nunca la había deseado tanto como esa noche, como esa otra noche. Y me escuchó pues. Y allí estaba. Sujetándome, sin remordimientos y sin clemencia. No suspiré como de costumbre. No derramé ni una lágrima. No esperaba consuelo ni contemplación alguna. Pero, de pronto, como si realmente estuviese viendo mi existencia en la pantalla arruinada de un cine, vi pasar cada escena, cada recuerdo, todo se iba y yo me iba con todo. No. Así no es. Así no debería ser. En el último instante, rogué por que me dejara. Suéltame, le grité. Déjame, le imploré. Aún me pregunto qué pasó aquella noche. De madruga desperté. Todo estaba claro. El sueño se petrificó en mis ojos. Supuse, algo dormido aún, que habiendo encontrado razones para respirar, el cielo puede esperar. Es que aletargado en la sonrisa cómplice de una muerte sin rastros descubrí, para bien o para mal, que hay tantas lunas para admirar, tantas estrellas por colgar, tantas flores por cortar. Hay demasiados cielos vacíos mientras otros no tienen más espacios para llenar, para contemplar. Existen almas varadas en ciertos rincones de amaneceres sin aduanas, esperando un abrazo sin razón. Hay cientos de palabras que nunca escuché y otras que me prohibí pronunciar. Hay ciertos ángeles con demasiadas lecciones mientras otros andan sin escuela. Hay pocos lazos que unen pero pesados como cadenas. Existen cientos de relojes que nadie reparó para que vuelvan a cantar. Hay demasiadas miradas cargadas de lágrimas que deseo secar mientras otras pasean sin saber mirar. Y como estas hay pilas y pilas de razones más para continuar respirando, para continuar pisando intentando dejar huellas. Claro que el cielo puede esperar, así será por algún tiempo más...queda mucho por hacer aún...




jueves, 25 de agosto de 2011

Detrás de tus ojos...

"...alguien dijo no somos nada
y sin embargo..."
(De "Después", Las pastillas del Abuelo)

La noche enmudece detrás de tus ojos. Cuántas veces te pedí que no dijeras nada? cuántas lunas se callaron para que pudieras hablar? Tantas oportunidades para resistir la tentación y al final, como de costumbre, cediendo las huellas es como acaba la historia. No aprendes más. Las elecciones que hagas marcarán el sendero. Las flores que cortes adornarán las cicatrices. Cuándo será que entenderás la verdad sin tantas explicaciones? No es más fácil encontrar una estrella en el mar que la razón en la locura. Y es una tortura diaria amarte como te amo. Puede que ni yo sea consciente de este amor, alguien dijo no somos nada y sin embargo, mira cómo se enlazan nuestras almas cuando caemos a la superficie necia de la realidad. Las miradas dicen todo aquello que callamos. Las miradas nos sumergen en la eternidad negada y condenada, esa eternidad de los días separados, de las noches a solas con el recuerdo. Basta de amaneceres y rocíos. Basta de escaleras sin peldaños. Soñemos que la noche no termina nunca y que el día es una ilusión. Me pediste un motivo y te di mil excusas, imagina si me hubieras pedido la verdad? Estarías más perdido que las sombras de los fantasmas que anidan en el bulevar. No crees que sería más simple sujetar por los extremos los sueños a soltarlos sin raíces? Deja ya de buscar razones. Te amo. Punto. Punto. De la idea al hecho hay un largo trecho, dice un refrán, pues de lo sentido a lo sufrido sólo hay una mirada, la tuya, mi amor privado. Seguiré resistiendo a la tentación desalmada de besarte cuando te veo. Seguiré acumulando versos en el cuaderno azul que me persigue. Seguiré como hasta el momento, amándote en silencio...

martes, 23 de agosto de 2011

Amiga mía, luchar contra lo inevitable no te dará más fuerzas. Luchar contra la realidad no te dará más sueños. Deja de caminar por los pantanos de la duda. Ya es tiempo de entender que crecer no es para todos. Acumular lágrimas sólo te hará más permeable. Cuando las preguntas son simples, las respuestas no pueden ser complejas. Enojarse es el mejor atajo para no dar explicaciones. Tu sonrisa vale más que la mueca burlona de la soledad. Animarse a ser uno mismo aún siendo dos es lo que  impedirá que te pierdas. No te pierdas. Sumergirse en la tristeza tampoco te hará buena sorteadora de penas. Sonríe...nunca sabes quién puede estar mirando, seguramente alguien lo está haciendo, y seguramente a alguien más estás haciendo sonreír. El tiempo no se detendrá a curar tu herida, lamento decirte esto, pero es la verdad. El tiempo no se detendrá por nada. Cuántas vidas crees que tienes? Por el momento, sólo tienes esta vida, no te parece que hay que empezar a ser feliz? Tus miedos, tus temores, tus dudas, tu tristeza, todo es entendible, todo eso lo puedo comprender y hasta compartir, sólo que no permitiré que dejes de ser lo que eres, perdona mi "honestidad brutal" y mi "locura" pero deberías abandonar el barco antes del naufragio, no por cobardía, no querida, simplemente por inteligencia...el futuro llegó hace rato dijo una vez el Indio Solari, habría que empezar a vivirlo, no?

Te quiero, de cualquier manera...ya lo sabes...no te pierdas...ya conoces el mapa...sólo tienes que recordarlo...

"Operativo retorno"

A veces, raras veces, ciertos sueños o ideas, se toman el trabajo de viajar hasta la realidad y se animan a cruzar el portal. En esas grandes y valientes ocasiones, la vida da un vuelco y la sonrisa se deposita en tu rostro...Sucede, me sucede pues, que ahora mismo estoy sonriendo. Mañana es el gran día, mañana empieza el "operativo retorno". No será fácil, los cambios siempre producen o generan cierta incertidumbre que no siempre se puede manejar pero bueno, esta vez son necesarios. Después de pasar noches enteras, literalmente, sin dormir y de naufragar por aguas turbulentas y llenas de dudas, decidí volver al lugar que me vió nacer y del cual también había decidido alejarme. Razones para volver tengo de sobra, hay quienes lo entienden y quienes siguen cuestionado mi decisión de regresar. El camino que me llevó a esto no fue agradable, pasé por las tinieblas del miedo y me desmayé un par de veces antes de elegir. Tuve que juntar valor entre los insomnios y poner en la balanza ciertas cosas que quizás nadie comprenda, salvo yo. Cierta noche comprendí que la vida me estaba pasando por arriba, no estaba haciendo lo que quería hacer. Lo que ya no quería hacer porque hace más de cuatro años, esto sí era lo que quería hacer. Pues ya no lo quiero. Comprendí que lo que en un principio me daba alas para ser libre, ahora estaba convirtiéndome en prisionera de mi misma. No sirve vivir así, teniendo las herramientas para cambiar. Y vuelvo porque me cansé de imaginar que podría estar mejor cuando en realidad, puedo estar mejor. Extrañar fue lo que más pesó en la balanza. Y no sabía que podía extrañar ciertas cosas que me parecían "aburridas" o "malas" como por ejemplo, caminar por el medio de la calle a las dos de una madrugada sin luna y bajo la lluvia, poder ver exactamente cómo el sol desaparece en el horizonte sin que ningún edificio me lo impida, pasear en auto con amigos dando cien veces la "vuelta del perro" y terminar en el bar de siempre tomando una cerveza en verano o un café en invierno, ver cómo las luces amarillas que prenden de los cables en otoño y con niebla convierten a la ciudad en un pueblo fantasma. Pequeñas cosas que antes creía no tolerar, ahora me son imprescindibles. Y lo que más se extraña estando en un lugar que no es el de uno, es a la familia y a los amigos de siempre, esos que te conocen más de lo que uno se imagina. Quise irme, es cierto, ahora quiero volver, ahora volveré. Aquí donde vivo también tengo una vida que elegí pero ya no es lo que quiero. Ahora quiero estar allá, y es justamente lo que haré. Mañana empieza el "operativo retorno", y lo llamo así porque tardará algún tiempo en concretarse, hay mucho para hacer antes de poder volver pero al menos, ya empieza, al menos ya comienza a ser realidad aquello que imaginé: mi propio negocio y en la ciudad que me vió nacer...por fin la sonrisa es digna de posarse en mi rostro...

miércoles, 10 de agosto de 2011

Unos y otros...

Hay quienes eligen permanecer lejos de los arrebatos que produce el amor. Son los menos confiables a la hora de sacudirte el polvo que llevas en los brazos. Incapaces de abrazar, infieles y traidores a la hora de la verdad. A veces mienten tan perfectamente bien que hasta ellos mismos se creen sus mentiras y terminan por convencerte, entonces nunca te das cuenta que te están mintiendo. En ciertas raras ocasiones, quienes se alejan del montón, acaban ciegos de tanto brillo que emanan. Ciegos pero con el alma libre de toda materia contaminante. También existen aquellos que aún en medio del tumulto de la gran ciudad, están solos y hasta sin sombra. De estos hay tantos que son como fantasmas a la deriva en su propio infierno. Alguna vez, hace un tiempo ya, me reconocí en el rostro de uno de estos últimos y la verdad que lloré sin consuelo. El espejo vacío es otra forma de esquivar la verdad. Y me explotan por dentro las palabras, todas ellas. Incluso las palabras que digo pero que no se entienden, que tú no entiendes. Y todo es una decisión, vida. Decides quedarte o decides irte. Decides volver o decides seguir ocultando pasos para atrás. Todo es una decisión. O acaso crees que eres libre sin decidir? A mi, por más que me pese, me resulta agotador esta existencia fantasma y llena de toma de decisiones. Tomar la pastilla para dormir. Levantarme para ir a trabajar. Fumar. Dejar de fumar. Salir a caminar. Lavar los platos hoy o mañana. Expulsar el polvo de los muebles. Escribir o leer. Dormir o soñar. Todo, todo es decisión. Y como dice mi amigo Ce, hay instantes que lo cambian todo. Y sabes qué? En esos instantes, la más efímera y hasta inconsciente decisión es la que lo cambia todo...
Pero aquí estamos, habitando el mismo espacio y tan lejos de abrazarnos unos a otros. Es que no pueden unirse aquellos que no saben de qué se trata realmente el amor con aquellos que lo han entendido. Y esto pasa por simple mala práctica y escasa voluntad para aprender. Yo intento aprender a cada paso, voy acumulando rincones y vaciando viejos estantes donde sé que la luz tarda en llegar, y aún así, me pierdo lecciones. Hay otros que no se atreven a pisar ni siquiera a sobrevolar las lecciones que los hicieron grandes, cuando no también más pequeños, pero la decisión de hacerlo los vuelve portadores de oscuras verdades o vendedores de blancas mentiras que pocos creen. Ya no creo en la utopía de amores posibles, es triste, sí, pero mantengo mi esperanza en amores próximos. Cuando el amanecer cae y estropea la noche, los sueños son más confiables que la realidad, a veces absurda, de abrazarnos y continuar uno, aún siendo dos.
Mediocres son las miradas de quienes no saben amar, y si no lo saben es porque no han querido aprenderlo,como siempre en casi todo. Y no olvidemos que todo es una decisión, vida mía. Voy a intentar, intentar decidir mejor cada vez que sea lo suficientemente capaz de reconocer que se aproximan esos instantes que lo cambian todo...


P/D: Gracias Azul Tokio por escribir de manera tan bonita y sencilla...y por darme pequeños puntos de fugas...Abrazoooo!!!!