sábado, 30 de abril de 2011

...no me dejes nunca...

"...alguien dice no me dejes nunca
y alguien dice no quiero que vuelvas..."
Nach

Ni todo el silencio del mundo, acumulado sobre las horas que vendrán a verte sin que estés aquí ni todo el amor que guardan los recuerdos podrían anestesiar un poco, sólo un poco este dolor que siento. Se me acaban las palabras y la paciencia. Cómo se puede vivir sin alguien pero sin amarlo?
La distancia es grande cuando la mirada enmudece. Los pasillos son estrechos cuando la ausencia acompaña los pasos, como sombra entumecida y sin gloria. Verás, mis supersticiones no son tantas, amor. No deberías de confiar tanto en las estrellas, recuerda que algunas se apagan y con ellas sus verdades. 
Ahora estamos solos contra la soledad. Tu partida es mi naufragio, mi caminar a la deriva, otra vez. Y otra vez vuelvo a llorar, rompiendo más promesas de las que te imaginas.
Podrías haber elegido mejor. Te podrías haber quedado en esta maraña de calles y fantasmas. Pero te vas y ni los amigos que siempre están para entender todo sin entender demasiado, pueden comprenderte.
Que llegue mayo de una puta vez, que estos vicios de recordar y no amar se acaben de una puta vez. Y la contradicción siempre al borde de mi sensatez, amor, es que pido que no me dejes nunca pero ya no quiero que vuelvas, si te vas, no vuelvas nunca...

viernes, 29 de abril de 2011

Te vas

Y te vas, sin más que un adiós. Qué habrá en Madrid que no puedan ofrecerte mis brazos? Qué tendrá París que no tenga mi alma? No lo entiendo, amor. Supongo que no hay dolor más cruel que esta incertidumbre en la que me dejas. Desde del precipicio del alba hasta la profundidad del ocaso, pienso en ti...Pero te vas, viajarás...y yo me quedo con más de lo mismo para decir, para escribir...
La neblina o las lágrimas, no sé, impiden que te vea...quizás sea lo mejor, mejor no ver que te vas...

jueves, 28 de abril de 2011

Ya no

Acribillaste mis esperanzas con sólo una palabra. Nada te importó. Ni las horas que pasaron ni las horas que ya no vendrán a sujetarnos de la mano. Fue un lunes por la mañana. La ciudad aún no despertaba de su sueño. En cámara lenta caían los rayos del sol sobre los tejados. Y de pronto, todo quedó en pausa. De pronto, los fantasmas volvieron a someter a mi soledad. Me quedé sin palabras, algo completamente inusual en mi. No pude o supe, en el mejor de los casos, pronunciar lo mismo que decía tu voz. Esto es una pesadilla, pensé. Una buena noche no puede acabar así. Ya no hay sonrisas dispuestas a aceptar mi rostro. Ya no existen melodías para mi quebranto. Me quedé irremediablemente callada, el mutismo arrasó con todo a su alrededor. Y te vi partir sin siquiera poder nombrarte. Y tu nombre quedó encarcelado entre las cuatro paredes del amanecer. Una osadía resultó salir a trabajar, una tortura la luz de la mañana en mis ojos...Ya no puedo más...desearía que lo entendieras, de una buena vez y para siempre...
Tus ojos hablan y no lo puedes evitar...te vi y vi que no estabas bien, quizás me equivoqué, de ser así, sería feliz...no quiero que la tristeza marque tu mirada...

miércoles, 27 de abril de 2011

...por uno de tantos...

No se puede dejar de soñar. Menos yo, que soy una soñadora compulsiva. Pero bueno, de vez en cuando, los astros se alinean, y los milagros ocurren. Como tener, tengo muchos sueños, desde los más insignificantes e ingenuos, hasta los más valerosos. Es cierto que algunos sueños sólo existen para mantenernos con la ilusión siempre prendida, como llama eterna, y también es cierto que si tienes la capacidad para soñar, tienes la capacidad para llevar esos sueños a la realidad y darles la forma que quieras. En estos momentos un sueño puede estar por cruzar el portal y caer en manos de la realidad. Finalmente, estoy caminando hacia la concreción de un gran sueño que me desveló durante siglos. Lentamente, voy por uno de tantos...El tiempo se detiene y el resto de las cosas pierde importancia cuando se vislumbra que un sueño se acerca a tus manos. Todo puede suceder cuando crees en la magia...Ahora, ahora que es complejo dejar de volar, entiendo que no tengo por qué hacerlo, es que ahora mi sueño está a sólo unos pasos...y soy feliz...
Y tú estás pensando en ella como yo pienso en ti. Ya no puedo seguir. Estoy perdida. Si supieras lo que generas en mi alma. En mi alma hay un vendaval de emociones, un temporal de sentimientos desencontrados. Mis manos sólo piensan en ti. No sé ya qué hacer para evitarte. No sé ya con qué pretexto ingenuo acercarme a tu voz. Es que me gusta tanto cómo suena mi nombre en tu voz. Por un roce de tu boca me lanzo al abismo de la mediocridad. Si al menos supieras cómo tiembla mi cuerpo cuando llegas, cómo me convierto en distancia para no hacer una locura, una locura más, ya hice tantas. Es que, verás, temo perder por completo el control de mis actos y arrebatarle a tu boca un beso...Es que de hacerlo, pierdo todo. Desde mi cordura siempre curda hasta tu aroma nunca en falta. Si supieras cómo el aire se niega a entrar en mis pulmones cada vez que te acercas a mi alma, imagino que estarías conmigo en lugar de sin mi...y todo supuesto acaba en la duda, y la duda en la desesperanza y así, interminablemente hasta el dolor...

martes, 26 de abril de 2011

Simple desahogo...

Por qué? Por qué me obligan a callar? Maltratan mi amor. Me borran la sonrisa. Dibujan sombras en lugar de compañías. Mienten a mis espaldas. Riegan con hipocresías mis jardines de caricias. Y me piden razones. Y siempre la locura desborda mis manos, siempre soy la que anda a contramano, la que no entiende nada. Todavía no me decidí, entre la ignorancia y el ovido, quizás me quede con el olvido, después de todo, a quién le importa? 

Yo sólo quise ser una huella. No prentendí demasiado, o si? Pero me siguen ocultando las verdades, inventan pretextos donde no cabe ni una duda. Por qué fastidian así a mi nefasta soledad? Compran palabras para no callar, y así, convierten a mi silencio en un traidor. Quizás pido mucho para ciertas almas que no tienen nada. Los extremos marcan el sendero. Y entre la razón y el cansancio sólo hay una línea, y se la lleva el viento, tu voz. 

Se han olvidado de todo lo que dije, y de lo que no dije también. Nunca pude ser más de una. Siempre estuve en el medio. Cambié de dirección mis pasos para poder seguirte, y me quedé descalza en medio del invierno. A mitad de camino, entre un amor que decías sentir y una soledad que no quisiste entender. Se me apagan las luces, los fantasmas que me rodean siguen hablando y me desmayo de miedo. Sentiste miedo alguna vez? Sabrás relamente lo que es el miedo? A veces, yo siento que muero de miedo y de amor. Y me quedo en la cama, acurrucada a tu nombre y a tu sombra...Me fui de la ciudad para olvidarte, y ahora juego con las palabras, armando anagramas para nombrarte sin que lo sepas, es una mentira más el escape. Siempre estarás aniquilando mi soberbia locura.
Y, como verás, termino hablando de ti, otra vez...
En realidad (y acá veo tu nombre otra vez), todos me olvidan...y después de todo pero antes que nada, a quién le importa mi universo?

(En Londres son como las tres y media de la tarde, en París se ha caído un policía, en Buenos Aires llueve como nunca, en Nueva York buscan a un asesino, en Bogotá lloran a un guerrillero, en Jerusalén rezan por la paz, en el Baticano miden las desgracias, en Pakistán encuentran una luz...suceden tantas cosas, amor, por qué deberías de preocuparte por mi universo?)
¿Te amo a vos o, en realidad, amo lo que vos me hacés sentir?

miércoles, 20 de abril de 2011

No te pierdas...

Amiga mía, amiga de mi alma, ya sabes lo que pienso. No dejes que las luces se apaguen, si eso sucede, busca un recuerdo, y déjate guiar. Si la noche no termina y el amanecer no llega, no te preocupes, todo pasa. Aún cuando no puedas ver, no estarás sola. Aún cuando la distancia entorpezca los abrazos, yo estaré. 
Si la ciudad te queda chica, si las calles están vacías, si la luna no marca tu camino, no te pierdas. Encontrarás lo que buscas. Más tarde o más temprano, pero lo harás siempre que lleves contigo a tu alma. No la dejes en tu habitación, no la dejes nunca. Aprende de cada huella, de cada sombra, de cada lágrima. Aprende y perdona. Sin perdón no hay olvido. Y para olvidar, debes perdonar. Van de la mano. Quizás ciertas lacras que no sirven para amar te destrocen el sendero. No importa. Tienes la fuerza para volver a plantar sonrisas. 
Mis verdades maltratadas me hacen habitar el silencio y siempre ando a los empujones con la realidad, pero siempre continúo buscando la luz y las palabras. Si yo, que vivo perdida y perdiendo, encuentro la luz, tú también puedes, tú más que ninguna otra persona...No dejes que las penas te abriguen el corazón. No dejes que te lastimen gratuitamente. No sirve para crecer el amor fácil de entregar.
No dejes de buscarme, que yo no dejaré que te pierdas...
Te quiero...
Vane

martes, 19 de abril de 2011

Olvido y cansancio...

Cae la noche, otra noche y el frío quema mis manos, penetra mis arruinados jeans.
Tus ojos tienen el color de un triste atardecer, cuando no hay brillo y la luz no se define si se apaga o sigue alumbrando, como una vela marchita.
La gente o, al menos, la mayoría de las personas que conozco, tienen la inservible costumbre de ocultar la verdad, según dicen, para no herir, y en realidad sólo lo hacen para sentirse menos despreciables o más queridos, cuando sin saberlo, logran lo inverso.
Tengo un dolor punzándome la mirada, no puedo sacarme esa estúpida imagen de la superficie de los ojos, se quedó grabada como si la hubiera fotografiado en mis pupilas. La escena se repite y ya no lo soporto. Detesto recordar, abre viejas heridas, reencuentra el amor que sepulté.
Y te veo y veo que mi ceguera es grave. Siempre me estoy cansando de todo, de los desplantes, de las palabras no escuchadas, de los silencios, de las ausencias que ya no son ni siquiera ausencia, me canso pero luego descubro en la memoria a esos benditos o malditos habitantes, mis recuerdos, que hacen que me olvide de los reproches, de los sufrimientos, de los olvidos, de todo. Así como me canso de todo, de todo eso me olvido. Ni la distancia, que jamás fue considerada distancia por los brazos de mi alma, ni el olvido (por parte de los demás) hicieron que mantuviera mis rencores. Y sigo respirando la ausencia, sigo soñando realidades fatales. 
Siempre supiste lo que siento, lo que no entiendo es por qué esa necesidad absolutamente innecesaria de no decirme la verdad...aún cuando yo sepa la verdad, necesito que tus labios besen esas palabras que me rescatarían de la demencia...Quizás ya enloquecí y sólo porque no me atrevo a despertar, tú no estás conmigo, amor...
Por estos lados tan necios y opacos de abrazos, el olvido y el cansancio van de la mano...

Protesta y apuesta...

Podría sentarme, comenzar a reírme hasta desmayarme, callarme, no emitir otro sonido que una carcajada. Pero no, no puedo. Y esto es un problema. En especial para los que no entienden nada. Es que van como caballos de carrera. No ven a su alrededor, no escuchan las respuestas, no vislumbran las señales que ya parecen demasiadas obvias. Son idiotas. Sí, perdonen mi ausencia de palabras bellas pero hoy no estoy bien, una vez más. Son farsantes de último escalón. Se miran en espejos hechizados. Son una perpetua y llana imagen de insatisfacción. Viven al borde de las mentiras, y nunca encuentro categoría para ponerlos. No sé si son mentirosos o farsantes, no mienten pero tampoco dicen toda la verdad. Voy a optar por seguir riendo a carcajadas. Disculpen mis torpezas, hoy me superan las obviedades. Qué increíble situación. Tendrían que buscarse un refugio, la tormenta se aproxima y cuando salte la tapa de la olla, varios quedaran mirando sin entender. No se preocupen, estarán perdonados por idiotas.
Mientras tanto, les apuesto lo que quieran a que el tiempo me dará la razón, aún cuando ahora parezca que no tengo ni un centímetro de razón en mi conciencia. No me importa, tengo mi conciencia en paz. No les debo nada, NADA. No llegaron a darme luz, no podrían darme luz. Son mediocres. Les apuesto hasta mi altanero silencio a que sus vidas son más miserables que las migajas que me dieron. Les apuesto mi sonrisa a que sus vulgares obras serán repudiadas por los otros idiotas de sus amigos. Les apuesto mi libertad a que no tienen ni la más remota idea de lo que significa el verbo amar. 
A estas alturas, ya no entiendo qué carajos hago desperdiciando palabras en esta gente...Supongo que esta fue y será, siempre, mi vía de escape. Sepan disculpar, entre la bronca y la resignación, no puedo hacer más que reír a carcajadas... 
El tiempo está de mi lado...y la realidad, bueno, la realidad les tapa los ojos, les entumece la mirada...Y es triste, muy triste, no crean, pero me tengo que reir...(porque como decimos por acá, puedo hacerme la boluda, me sale muy bien, pero de ahí a serlo, hay un largo trecho, largo trecho)

domingo, 17 de abril de 2011

"...porque yo necesito un camino hasta vos..."
 Vilma Palma e Vampiros

De todas las torturas, prefiero sucumbir ante tu olvido. De todas las locuras, elijo amarte. De todos mis sueños vencidos, opto por callar. Aunque siempre has sabido maltratar mi melancolía en lugar de abrigarme la herida. Aunque siempre has encontrado la manera de evitar mi ojos. Aunque siempre has condenado mi inestabilidad. 

De todos los caminos, camino por el más solitario. Elección de niña amante del silencio. Ya no hay vuelta atrás. Aunque sea tarde, nunca está de más un te quiero. Sabías? Pero de todas las palabras, buscaste las más sigilosa de todas, y todo por no saber callar. Está bien. Puedo contra eso, no puedo contra tu mirada. Siempre a destiempo. 

De todas las canciones, prefiero tu voz. De todas las lunas, elijo tu sonrisa. De todas las estaciones, me quedo con tus brazos. Aunque si pudiera regresar sobre mis pasos, el camino sería otro, ahora sería otro, porque ahora necesito un camino hasta vos...

...a cambiar de sueños...

Salgo de mi casa con la ilusión a cuestas, pesándome más que el olvido. Voy a verte, amor. El aire frío me despierta. El día no es bueno, la llovizna humedece lentamente las calles y el alma. Voy susurrando tu nombre. Llevo en la mochila un regalo para ti, a parte de un par de sueños olvidados, y una carta frágil como mi memoria. No estoy lejos, pero es largo el trayecto que me devolverá a tu mirada. Mi paciencia nunca fue reconocida por el tiempo, y hoy menos que nunca. Pero voy tranquila, sin apuros, estás esperándome. Camino lento, dejo que las gotas golpeen sin ganas. Enciendo un cigarrillo y camino. Camino pensando en tus manos de alquimista frustrado, en tu sonrisa de luna creciente. Voy pensando en ti, escuchando "Y sin embargo", de Sabina en el celular, imaginando el abrazo que tanto necesito, amor. Qué ingenua imaginación la mía. 
Quedamos en encontrarnos en la misma esquina donde te conocí. Mis latidos se aceleran. Las calles se vacían. El silencio inunda la ciudad. El sol se asoma tímidamente. Y todo parece una ilusión. Me acerco al lugar donde tus brazos esperan, donde mi alma me espera. 
Los recuerdos entorpecen mi visión. Ando tan confundida últimamente que ya no confío en mis ojos ni en mi memoria. Pero veo tu sombra a orillas de una pared. Veo a tu soledad alejándose. Te veo y tu sonrisa me transporta hasta tus brazos, amor, mi amor. 
La realidad se adormece ahora y descubro que es hora de cambiar de sueños...

viernes, 15 de abril de 2011



En las profundidades del no saber por donde continuar, por donde empezar, otra vez, descubro que mis ideales fueron maltratados tantas veces que no puedo repararlos. Están maltrechos. La quietud del desencuentro, ese sabor amargo de lo que nunca sucedió, me aniquila por completo. En aquellas desorientadas horas antes del final, antes del comienzo de esta locura inalterable, una puerta desconocida se abrió en mitad del destierro para mí. Necesitaba quedarme junto a la ternura de tus manos a cualquier precio, no fue difícil decidirme. Tomé la manija y entré, sin mirar atrás, sin buscar un instante de consuelo, sin intentar callar al ángel malvado que me gritaba al oído. Necesitaba hallarte en cualquier estado, de cualquier manera, en última instancia, sin mí.

Siempre la misma historia

"...Sabrás de amor al decir adiós..."
 Abel Pintos

Una vez más me equivoqué de esquina. Una vez más me confundí de rincón. Salí a buscar tu nombre y regresé sin el mío. Ahora sí que estoy triste, otra vez. Veníamos bien. Mi soledad y yo veníamos bien. Por qué no me quedé en casa contemplando las estrellas? Quise verlas contigo...y ahora la tristeza ha vuelto a mis manos. Tan ambigua es la realidad que me obliga a volver al silencio. Siempre la misma historia. No me amas pero no puedes vivir sin mi. Explícame, por favor...
Yo ando vaciando a llanto mi melancolía. Ando prófuga de caricias pero prisionera de tu piel. No sé transcurrir sin sombra. No puedo disimular. Mi propia mirada me traiciona. Tus ojos no mienten. Te vi, lo recuerdas? Te vi...sólo que tú no estabas mirando. Te escuché, no estaba durmiendo. Ahora tampoco estoy durmiendo, vida. Ahora estoy triste. La historia se repite cuando nos negamos a recordarla. Y yo me negué a la verdad. Y ahora sufro. Tú no tienes la culpa. Quise aferrarme a tu sombra pero no había luz. Me equivoqué de universo. Por aquí siempre habrá melancolías deambulando. Siempre la misma historia. Tú, contemplando estrellas. Yo, buscando palabras. Y es tan grande y grave lo que siento que ni la tímida lágrima que roza mi mejilla puede destronar tu perfume...
Sabrás de amor al decir adiós...o no...ya no entiendo...

jueves, 14 de abril de 2011

A mi lado...

"...cualquier estación para mi es primavera, con vos..."
(Las Pastillas Del Abuelo)          
                                                         
Se ha caído el día sobre las encalladas manos del atardecer. Se han vuelto mustias las miradas. La primavera destronó al otoño y ha vuelto a caminar por las calles vacías de esta ciudad en ruinas. Mi memoria es un disco rayado. Tus huellas se han impregnado en el asfalto. Te sigo por donde sea que vayas. Te sueño donde quiera dios que duerma. Se han roto los cristales, las cadenas perpetuas de mi soledad. Estás a mi lado y me sobra para sonreír. Estás de mi mano y es suficiente para levantarme. Aún cuando las penumbras abrigan mis ojos, tu sonrisa me ilumina el alma.
Se han destrabado las dudas. La incertidumbre se ha fugado, y es un milagro. Mi verdad ha disuelto las tristezas, amor. Descubro que nada es tan real como el roce de tu piel. Estás a mi lado y el olvido es un delicuente prófugo para mi memoria siempre errante. Si hubiera sabido que en tus brazos cualquier estación es primavera, hubiera pedido prestado un par de alas...
Te amo...

Fragmento de cierto cuento largo...(que aún no terminé)...

Enciendo un cigarrillo, miro por la ventana si algún perdido aparece. Preparo un café con sabor a nada, ya no hay café, debo comprar un frasco mañana, acabé con el café en una semana, quizás debería comprar algún té, pero la verdad, no me gusta ninguno. Con la taza y el enésimo pucho, me siento a la vera de un recuerdo completamente humedecido con mis lágrimas. Cuántas veces hice esto en lo que va de la semana? Ya no sé. Tengo tanto para hacer. Desde tender la cama, lavar los platos del fin de semana, hasta terminar el trabajo que me trajeron. Pero ahora ya es tarde para cualquier cosa. La madrugada llega rápido cuando los silencios se adueñan del reloj. Y Carmen que no llega, no entiendo dónde está. Ya tendría que haber llegado, supongo que perdió el cole, llegará en un rato. Voy a leer el libro que me prestó el Gordo, espero que esté entretenido, aunque la verdad, lo dudo, viniendo del Gordo. En fin, café, cigarrillo, libro, y ausencia. No entiendo porqué me agarra de las pestañas este sentimiento otra vez. Otra vez siento ausencia, supongo que se me pasará cuando regrese Carmen.
Mejor me voy a la cama, ya son las dos de la mañana de este jueves cobarde como decían los caballeros, qué buen tema ese, me trae tantos recuerdos. Miro de nuevo el reloj y si, efectivamente son las dos, voy hasta el cuarto. Imagino que Carmen ya volvió y no quiso despertarme, pero no está, no volvió aún, y ya me preocupa, nunca ha tardado tanto. En realidad, me desespero, voy al comedor, busco el teléfono por todos lados y después de dar vueltas patas para arriba la casa, me acuerdo que me lo cortaron el mes pasado por no pagar las últimas facturas. Ya en estado nervioso absoluto, salgo a la calle, y comienzo a correr hasta la parada de colectivo que queda a unas cuadras, ahí no hay nadie, nadie, maldición. Sigo corriendo hasta la comisaría, ya no sé cuánto tiempo corrí, llego a la comisaría y un oficial con cara de sonámbulo me mira como si me conociera de toda la vida, no entiendo esa familiaridad, me saluda llamándome por mi nombre, y lo quedo mirando, esperando una respuesta automática a mi pregunta. Le comunico que vine a hacer una denuncia por la desaparición de una mujer. Este tonto oficial, me mira por sobre unos lentes de ojalata, y me pide que espere un minuto. Un minuto? Le digo, no tengo un minuto, ya estaba completamente desenfocado. Va hacia atrás de un arruinado mostrador, y hace una llamada. Cuando termina de hacer la llamada, se acerca con un vaso de agua, y yo pienso, qué buen tipo, me vio tan desesperado. Busca tranquilizarme, me doy cuenta que está tratando de hacerme algún tipo de juego psicológico y me levanto nervioso, lo miro con una furia terrible, presiento que sabe más de lo que no me dice, más que nada, porque en realidad, no me dice nada. Lo miro, lo miro, y me mira con compasión, con contemplación como si yo estuviera más loco que don Américo. Cuando ya no soporto más tremenda y ridícula situación comienzo a exigir una respuesta. Por qué no me toma la denuncia? Qué carajos está esperando? Y en eso entra a la comisaría o seccional, Ernesto. Ernesto? Qué hacés acá vos? Y ya no hay vuelta atrás, me toma del brazo y me lleva para afuera, dándole las gracias al oficial, gracias por nada. Lo empujo, le vuelvo a preguntar qué hace él ahí, entonces, como si me arrojaran de un décimo piso, Ernesto me cuenta nuevamente la historia. Carmen hace un año que desapareció. Hace un año que vengo cada tanto a la comisaría, hace un año que estoy absolutamente perdido en este mundo. Que ya no puedo seguir así, que mañana me llevará a una institución no sé para qué. Yo sigo cayendo del décimo piso y este tan amigo mío, Ernesto, no hace nada para salvarme.

En fin...

No es tanto lo que siento como lo que me obligan a callar. La ciudad es más pequeña desde que perdí tus huellas. Ya conozco los rumores. Dicen por ahí que te fuiste en un caminar lento, en un titilar de palabras, porque el silencio era espantoso. Yo se que eso es una vulgar mentira. Te fuiste porque simplemente, la verdad te tocaba los talones, y la cobardía es más fuerte cuando más te presionan. Déjame contarte un secreto: que no lo veas, no significa que no exista. Y cuántas veces ha pasado todo lo contrario? Cuántas veces has visto y en realidad no existía? En fin, aprenderás del silencio sólo cuando te calles. Aprenderás del olvido sólo cuando te olvide. Y resulta que no quiero olvidarte. Lo gracioso del asunto es que ni siquiera conoces ni la mitad de lo que siento. Mi orgullo es tan limitado como tu coraje. Mis tristezas son tan necias como tu cobardía. Cuando comprendas que las palabras no fueron creadas para usarlas como simples disparadoras de mentiras, ahí nos vemos. Que yo te ame, no te da derecho a nada. Que tú me esquives me da el derecho a perseguirte. Si pudiera elegir, elegiría tu nombre para lanzarme al abismo. Si pudiera fingir, fingiría que no te conozco. Pero no puedo. Las historias que inventamos, nos hacen vulnerables. Mi imagianción no tiene límites y parece que tus límites son las ideas. No nos conocemos como deberíamos. Mi seudónimo te impide ver más allá de mis pupilas. Tu realidad me impide verte el alma. Y no es que me niegue a aceptar, me niego a hipotecar mi verdad por tu hipocresía. No es justo. Si me invitas unas copas, quizás despejamos los nubarrones. Y si me invitas a soñar, quizás sólo durmamos...Te doy un consejo? Invítame a domir, quizás no sólo soñemos...


miércoles, 13 de abril de 2011

...al borde del abismo...

Apaga la luz. Cierra la ventana, no olvides gritarle a mi alma que me amas, susúrrale a la noche que estás pensando en mi. Guarda un minuto de silencio por las horas que ya han muerto y un minuto de sonrisa por las horas que vendrán. Suspira un instante antes de cerrar los ojos y regálale a la oscuridad del cuarto la plegaria que acostumbras...Y duérmete, y descansa, y sueña. 

No me extrañes, amor, ya volveré...

Todo está bien aquí. Mi universo está en equilibrio. Pude ordenar los libros, las fotos, las canciones, la ropa, los papeles. Todo. Todo al fin está en perfecta armonía. Acepté las verdades, ya no duelen. Acepté las mentiras, ya no molestan. Me perdí pero me encontré. Y todo está bien. 
Mi soledad y su sombra, que eres tú, me acompañan. Siempre será así. Al borde del abismo, tu recuerdo me sostiene, no me olvides, no dejes que te olvide. 

Ya volveré. Duerme, mi vida, que todo está bien...en mi universo, todo está bien...

martes, 12 de abril de 2011

T E A M O

Y te quise sin más. Y sin menos. No necesito razones para amarte. Me basta con mirarme en tu mirada. Mi reflejo en tus ojos me basta para amarte. Pero como quizás tú sí necesites razones, pues te las daré. Te amo porque la luz de la mañana es gris sin tu voz. Y la noche no es noche sin tus brazos en mi cintura. Te amo porque de todos mis malos hábitos, el olvido es el peor, y porque me olvido te amo. Porque siempre es tarde para el reloj de los besos y nunca es demasiado temprano para el de los adióses, nunca antes tan odiosos. Te amo porque te vi y porque tengo ganas y porque quiero amarte. Te amo porque si no lo hiciera, el tiempo sería demasiado pesado. Te amo porque mis decisiones son absolutamente revocables frente a tu sombra. Porque no sé vivir sin amor. Porque no puedo sonreír sin nombrarte, aún en silencio. Te amo porque la ciudad es una grieta sin tus pasos. Porque me pierdo sin tu perfume. Porque sólo encuentro paz junto a tu memoria. Te amo porque la tempestad me abraza si tú no lo haces antes. Porque me atormenta el futuro sin verte en él. Porque todas las razones se me escapan y prevale la locura más grande de todas, que es justamente amarte. Porque si el recuerdo fuera menos torturante que el olvido, no te amaría. Te amo porque la piel me grita hacerlo. Porque el alma me obliga a atarte a mi soledad. Porque mi sonrisa tiene tu nombre encarcelado. Porque mis besos son charcos de ausencia sin tus besos. Porque mis manos son esclavas del invierno sin tus manos. Te amo porque mis sueños son guiados por tu luz. Porque mis maltratados versos son el reflejo de tu cuerpo. Y porque de poder evitarlo, ya lo hubiera hecho, no crees? 

Serán suficientes mis razones? Es tiempo de que lo entiendas...no te parece, amor?

lunes, 11 de abril de 2011

Una carta para ti, mi amor...

He vuelto a caminar por las penumbras de la noche. Hacía tiempo que la luna no iluminaba así el sendero. Tuve mis dudas. No siempre se puede volver. Yo volví pero ya te había perdido. No siempre es dulce el regreso. La amargura carcome y oxida hasta mis ojos. Aunque para ser sincera, mis ojos ya estaban oxidados. La realidad me golpea con fuerza otra vez, y esta vez entiendo. Ahora que ya no hay vuelta atrás, ahora que los silencios caducaron los tiempos de hablar, ahora acepto lo que siento. Puede que no lo entiendas nunca, no puedo contra eso. Al menos, por favor, déjame explicarte. 
Mis verdades son opacas, no son como tu mirada. Todos mis motivos saben a reproches y los reproches no sirven para amar. Podría permanecer inmóvil ante un huracán pero no puedo ante tu perfume. Cada palabra que guardo, cada abrazo que atesoro, cada instante que respiro contiene tu sombra. Una sombra que ya ni me recuerda, que ya ni me nombra. 
Perdona el susurro con el que te hablo. No quiero importunar tu sueño. Seguro debes estar soñando. Hace tiempo que dejé de ser lo que era. No recuerdo cuándo exactamente, pero sucedió que me perdí. Hoy entiendo esta verdad, hoy que asumo cuánto te amo. No he sido conciente, fui más bien, incoherente y cruel. Verás, amor, vivo con la contradicción a flor de piel. Intenté ser huella y contra mis principios, fui sombra. Intenté mostrarte mi universo sin siquiera verme en él. Quise que me amaras pero hoy entiendo que jamás podría haberlo logrado. Resulta que perdí la brújula antes, mucho antes de conocerte, y no tiene nada que ver con tu mirada, como alguna vez creí. Me alejé demasiado de la orilla y naufragué. Mis ideales se ahogaron. Y cambié. Y me convertí en lo que nunca quise. Me convertí en olvido. Te obligué a olvidarme. Mis pasos marcaron el camino. Las circunstancias hicieron el resto. 
Pido perdón por no poder despertar, por despreciar el amanecer. Por no abrazarte. Perdón por permanecer tan lejos de tu piel. Perdón por perderme y perderte. Perdón por mi soberbio comportamiento. Aquella noche fui egoísta, pero ya sabes lo que pienso, no? El amor es egoísta y yo te amo. Perdón por ignorar las señales, por mi llanto mudo y por mi incansable soledad. Ya sé que no lo entiendes, amor, pero perdona a mi soledad. Perdón por ocultarme tras un muro de silencio y por desperdiciar tanto tiempo buscando mi alma, tendría que haber preguntado a tu alma, hubiera sido más sencillo encontrarla. Pero no lo hice y te pido perdón.
Debes saber que cada día pienso en ti. No importa cómo, pero siempre encuentro un momento en el día para pensarte. Ya no estoy triste. Sí es cierto que lo estuve pero ahora encuentro flores esparcidas por doquier en este cielo que me cubre. Confieso que hacía tiempo no me sentía así, ahora sonrío al pensarte, es que ahora acepto que te amo. Sí, así de simple era todo...te amo

miércoles, 6 de abril de 2011

En mi silencio te guardo, amor. Te nombro como si un simple sonido te trajera a mis brazos ausentes, miserablemente vacíos...Todos los sentidos paralizados, tu perfume arrinconado en mi memoria, no lo soporto más, ya no puedo seguir así, fingiendo no amarte cuando el rumor de una verdad me entorpece la mirada...El simple pero lamentable hecho de que no estés a mi lado, deja mi cielo opaco es que sin tu mirada, el mundo es triste y ruin...