martes, 20 de enero de 2015

qué podrás saber vos II

Vos, que no sabés ni de qué color son tus ojos, vos, cómo podrías saber de espejos. Para vos el amor es una sombra, una mueca para espantar a la soledad, para nada más. Vos, que no conocés el silencio, cómo podrías conocer el valor de la palabra, de una palabra. Para vos, que el bullicio es una melodía porque no soportás ni tu voz, cómo podrías afrentarte a mis súplicas y a mis palabras.

Vos, justamente vos que nunca acariciaste una sombra, un aroma, una ausencia, vos no podés saber lo que significa el amor ausente.

(Mientras yo me atormento de dudas, vos sonreís. Yo me crucifico entre preguntas y vos sonreís. A destiempo, sin tiempo, sin relojes. Vivir sin observar, sin entender, con razón vivís así, no buscar respuestas te salva de las dudas.)

Vos, que podrás saber vos de abrazos si nunca temblaste de frío y soledad.

Vos que no podés llorar, menos podrás saber cómo se empaña la mirada al mirar atrás, cómo es más fácil caminar bajo la neblina mirando para atrás.

Vos, que no sabés suspirar y caminar a ciegas, cómo podrías conocer mis laberintos y mis reproches, mis infinitos viajes al olvido y mis infinitos regresos al no me olvido.

No entiendo cómo podés sonreír y ser feliz si no entendés nada. Vas por los laberintos cosechando soledades, derribando y sepultando abrazos. 

¿Qué podrás saber vos de mí para suponer que sos mejor que yo?

¿Cuándo se te habrá cruzado por la cabeza que podés ser mejor que yo? Lo repetiré hasta que lo entiendas, somos iguales.

Vos, justamente vos, que tenés las ideas mal puestas, ¿cómo podés hablar de ideales? 

Vos que jamás sepultaste tu ego, vos no podés amar. Vos que jamás te condenaste a la soledad, vos no podés amar. Vos no sabés amar, vos no podés amar si nunca encontraste un espejo en una mirada. Cómo podrías amar, si para vos el amor es un pasatiempo, una sombra para espantar a la soledad.

Nos vemos a la vuelta, quizás vos aprendas a amar, quizás yo aprenda a olvidar. 


Hablando...

...es redundancia, lo que no fue está condenado a lo inolvidable.
(usemos mejor el tiempo)
¿como para qué?
(no sé).
¿te pusiste a pensar que existe la misma cantidad de recuerdos en una lágrima que en una sonrisa?, irónico, ¿no?

si te acaricio, si te recorro en caricias, si exploro los límites de mi propio dolor, ya no creo tanto en las sombras, las sombras confunden.
(bueno, quizás las sombras me recuerdan tu perfume, las uso para encontrarme en este exilio perpetuo, presumo de mutismo y no tengo tolerancia).
vaya que te conozco.

(los ideales, mis ideales, marchitan las ocasiones de tenerte. Soy más incrédula y menos aduladora de lo que aparento).

Las ideas están ahogadas, las lluvias de este principio de enero no son más que las del comienzo del otoño. Si todo se distorsiona, todo es una farsa y el tiempo un dios demasiado justo
(y entonces, la distancia que inventamos para extrañarnos ¿qué es?)
es una grieta en el olvido
(el olvido no existe, según tus propias palabras)
mis palabras son ilusas e incongruentes, como dos soles en un mismo sueño
(qué triste recordarte como no eras)
siempre fui, siempre soy, el problema no es ese, los otros que no son nosotros, eso es un problema. El resto con sus montones de intenciones y sus mediocres miradas, los otros y sus turbulentas sinceridades, los otros acumulan mientras nosotros desparramamos...desparramo los libros, despilfarro palabras...desparramo las sábanas y los sueños, los carcomidos por los años y los intactos como si estuvieran dentro de una caja blindada...
(qué incoherente es todo cuando lo pensás)
por eso no pensás vos, ¿no?
(quizás...)
dejame contarte un secreto
(no tenés secretos vos)
por las noches, entre nubes y alcoholes, entre humo y rockanroles soy exactamente lo que necesitás, un equilibrio bendito, ni más ni menos, exactamente lo que necesitás, y ahí deberías verme...ahí soy y también sos, ahí te amo...
(he subestimado tu locura...)
no deberías de subestimar nada, ya te lo dije...

(amanece y aún no hemos dormido)
Mejor así. No quiero despertar si no estás a mi lado. Cantemos adornando el mundo, una nueva vuelta al sol comienza y nosotros seguimos sin amarnos.

(el tiempo es ingenuo, por eso es demasiado justo)
el tiempo es tirano por eso es demasiado justo
(¿el tiempo existe o es un invento para acumular?)
el tiempo no existe cuando puedo abrazarte y dibujarte y caminarte de a caricias. ¿Acumular qué?

En fin, dejá...ya no quiero seguir así, arañando la consciencia, camuflando los sentidos, es un desperdicio de espacio y de tiempo, ¿te olvidaste ya que me lastimaste, como pocos, como nadie más?
(el olvido no existe, si vos no olvidás, ¿cómo podría entonces, olvidar yo?, si soy yo a partir de vos...antes, antes no sé quién era, quién fui)
Qué locura la tuya, durmamos antes de despertarnos uno lejos del otro...


viernes, 2 de enero de 2015

¡qué empiece el año!

No vale la pena
No vale
No, Vale,
ya no, 
ya no más penas...

el olvido es opcional
y yo elijo olvidar...

(cargar heridas 
te impide curarlas)

¡qué el año empiece
con sonrisas y amor!





lunes, 8 de diciembre de 2014

nada claro

El tiempo se diluye, me equivoco de naufragios y ando esquivando charcos para sobrevivir en un mundo tan real que asusta. Pocas mentes quebradas para acompañarme en mis complejos, en mis fugas e incendios intencionales. Tantas dudas y tan pocas respuestas. ¿Cuántos errores he acumulado para no saber de quién es la sombra que me atosiga y me perfuma los pasos ausentes? ¿Habrá ausencias más allá del olvido? Alrededor de las luces hay signos de preguntas y en mis silencios hay signos de fatiga, qué cruel sería el universo sin silencio. Me perturban ciertos sonidos, dejo de caminar y empiezo a gritar, aliarse con el enemigo es la única forma de sobrevivir, a veces...esas veces crueles pero reales. Otra vez la realidad se mete en mis párpados. Si te vuelvo real, desaparecerías y si me vuelvo real, me fugaría...¿incoherencias sin razones o razones sin coherencias? Nunca tengo nada claro (nada...claro), todo lo doy vueltas y lo vuelvo a inventar...Una mirada rebalsando de ternura es todo lo que puedo ofrecer cuando el día muere, las nubes grises amenazan con otro aguacero y no hay nadie en la casa, salvo yo, claro, pero yo también soy nadie, ¿no?

jueves, 27 de noviembre de 2014

mi nombre

Sólo existe algo mejor que el silencio, mi nombre con tu voz. Mi nombre saliendo de tu boca, uno de esos regalos inesperados y tu sonrisa iluminando mis cicatrices y aquella vieja costumbre de esconderme para no desaparecer. Fugarme para no pedirte rescate, con un abrazo sería menos fantasma. En fin, en este silencio que me invade cuando te recuerdo, el sonido de tu voz pronunciando mi nombre, me encuentra buscándote...Y en tu nombre hay una lanza que me atraviesa cuando te nombro...nada nuevo, ¿no? 


jueves, 6 de noviembre de 2014

dos

Persiguiendo al posible amor de mi vida, ese idilio adolescente que me vuelve real y creyente. De pronto, el camino se abre, una encrucijada que me parte el alma en dos. Sí, por supuesto, llueve. Son las dos de la mañana. El aire es espeso como un bosque tropical y la lluvia cae, lavando y enjuagando las hojas y las grietas, las cicatrices y las ramas. Por temor a resbalar, voy mirando el suelo. Hay charcos que dibujan ausencias, rostros amables de algún recuerdo pasado o por pasar. Un hueco en el suelo inundado y una imagen premonitoria. La lluvia golpea mi cuerpo agotado y cada gota sabe a lágrima y una gota unida a otra gota produce una unidad sonora, una melodía melancólica que me hace olvidar el por qué estoy caminando. Dos gotas juntas son un silencio roto. Y dos soledades compartidas son una sombra entre penumbras. El bosque cuando es frondoso no permite la entada de la luz del sol. Y llueve.
Sigo caminando. Voy contando los pasos de dos en dos. De dos en dos son menos los que faltan y son tantas las huellas que dejé. La lluvia me obliga a dar pasos a ciegas. Las gotas chocan en mis párpados como minúsculas y heladas espadas. Espadas que lastiman pero que no ayudan a cortar las distancias, menos las malezas. Levanto la mirada y ya no distingo al posible amor de mi vida. Llegué a la bifurcación de los caminos y la ausencia es letal. Un sendero que se parte y me parte el alma en dos. Un sueño partido no es ni será un sueño compartido. La historia es conocida. Caminar bajo la lluvia de una primavera en lenta agonía, me obliga a contar pasos y a repartir maldiciones. Llegar a casa sola con el ruido ensordecedor de un llanto en baja frecuencia y disfrazado de lluvia, me envuelve de realidad. Y dos realidades palpables nunca igualarán a un sueño compartido. Y el corazón late en armonía con la música que cae sobre los tejados. Dormir es más sano que delirar, dicen; después de un par de ilusiones rotas, delirar provoca alivio, como el viento sur después de dos días de lluvias copiosas e insensibles.

Sucumbir o desaparecer, ¿alguien me sigue? Te despojo de las dudas: dos amantes se perdieron en el bosque una noche de aguacero y el mundo sigue siendo el mismo.

domingo, 2 de noviembre de 2014

raíces

De lo sepultado, 
se ve lo florido
sin raíces
no hay cómo trepar, 
no hay ramas
ni flores
ni hojas
raíces necesitás
no existe árbol
sin raíces
no existís
sin raíces
¿tendrás raíces?

¿y si desaparezco?
me haré invisible
me volveré vulnerable

podaré lo que haya que podar,
pasaré sin hacer sombra,
dejaré hojas esparcidas
en lugar de huellas...
seré un árbol
con raíces
que bucea de noche
que bucea de día
hacia arriba
hacia abajo

puedo ser lo que quiera,
tengo raíces...

¿vos qué tenés?
me pregunto
para saber qué sos...








martes, 30 de septiembre de 2014

Mi amiguita Flor

En algún lugar del tiempo y del espacio, se sembró una semilla inmortal. El destino fue y vino, la semilla germinó. Yo nací, crecí y viví por mucho tiempo sin tener idea que aquella semilla era una amistad preciosa que recogería yo algún día, o quizás, no fue así. quizás esa amistad me estaba esperando. Hace un tiempo, no puedo precisar cuánto, es que el tiempo para mí es relativo y poco práctico, razón por la cual no uso reloj, dicho sea de paso, pero en fin, hace un tiempo, paseando por la vida, preocupada por temas irrelevantes, ofuscada con la ironía del destino, me topé con aquella semilla y la coseché. Me resultaba extraño cosechar sin haber cultivado, pero lo hice. Esa amistad, hoy es un pilar más en mi estructurada existencia. Es un oído en mis penumbras, que son varias. Es un ala para cobijarme en mis tormentas. Es una huella que me recuerda el camino. Es una luz entre mis tantas sombras. Hoy, esa semilla que no sembré ni cultivé, pero que sí coseché, es mi amiguita Flor, una flor que me abraza cuando pierdo el sentido, una flor que me cuida cuando me olvido de todo, un tesoro que guardaré y cuidaré por siempre. Mi amiguita Flor, bella y simple, como escasas, gracias por formar parte de mi jardín...

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Principio de cenizas

Desaparezco en estos días,
días en que los deseos hierven
en las sombras,
días que incendian las nubes
y atormentan mis creencias
porque todo alrededor
es una fuga de amor,
un ardor,
una llaga eterna e inmóvil,
una llama en suspenso
y yo,
ausente, cobarde y vil
me veo diciendo
(me veo fingiendo):
¡qué venga, Dios, que venga
el aguacero y me devore,
ya no puedo más!

No puedo más,
estoy cansada
sofocada olvidada perdida,
estoy cansada
de apagar incendios
son suspiros.

Afuera
en las calles tristes
hay montones de frío acumulado,
pilas de nieve perpetua
y aquí dentro
todo estalla,
y yo, siempre yo,
me fugo y me convierto
en un principio de cenizas
cada ridícula vez
que finjo
que olvido...

martes, 2 de septiembre de 2014

con calma...

Y un día, en un hueco doliente y luminoso, como un cuarto herido y ebrio, la situación se revierte. Con calma, con alma y lágrimas, la esperanza se vuelve un pendiente perdido en la oscuridad que resplandece y encandila a la luz del sol, esa luz que lucha y lucha por entrar. Todo encuentra un lugar, incluso las tuercas que he juntado durante años en las calles, las tuercas de la buena fortuna, decía mi nona (las tuercas que te faltan, diría un amigo). Un día, en un afortunado accidente de estrellas, mi verdad sale a flote y empiezo a purificar mis argumentos y a desechar mis excusas, todo, todo se vuelve simple y bello como un atardecer de la niñez.
Y la luna se vuelve cómplice y enciende un cigarrillo conmigo para acompañarme en este camino a lo desconocido.
La certeza de lo implacable, de lo esencial, la vanidad de conocer que lo difícil nunca fue difícil. Difícil es olvidar, el resto se acomoda y se descubre y se encuentra y se sale y se naufraga y se nada...El resto es una superficie en calma y armonía como un espejo...el espejo en el que me miro.
Tantos septiembres acumulados y sepultados para aceptar la única verdad: ser feliz no era tan caro como suponíamos. Suponíamos antes, siempre antes de ser. De ser. Hay que ser más seguido, más a menudo, más siempre. Ser y ser uno, sin máscaras ni espejismos ni dudas ni disfraces. Ser feliz en la vigilia y en sueños...
Y un día, en cierto acierto de lo incierto, la oscuridad se disipa con apenas una sonrisa (siempre la tuya) y el mundo empieza a girar otra vez, el sol entierra soledades y abona campos de silencios con ternura, todo comienza a despertar, yo comienzo a creer que la felicidad es continúa y constante, y lo transitorio es alguna tormenta de vez en cuando. El resto es todo claro, es siempre claro y simple, luminoso y sencillo; sólo tengo que sonreír...Sin amparo, la locura y la tristeza caminan a la deriva por la estrecha y meditabunda realidad...No se puede huir de la realidad, pero yo al menos, la puedo adornar y domar y sonrío porque un día, en una grieta cálida del pasado, me descubrí cuando te ví, y lo celebro...

domingo, 17 de agosto de 2014

Laberintos

Todavía es temprano, lo sé sin necesidad de mirar el reloj. La habitación respira y la ventana permanece inmóvil. No deben ser más de las cinco. Y yo sin poder dormir. Y ya no dormiré. Las secuencias del sueño quedaron tatuadas en mis pupilas. ¿Cómo puede ser? Toneladas de dudas, de incóngitas se amontonan en el espacio vacío de la cama. Yo no puedo dormir con tantas preguntas y otros viven sin preguntarse nada, no lo entiendo. ¡Qué efímero, fugaz, imposible se vuelve todo! No comprendo. Tanto caminar, tanto andar, tanto trancurrir, a veces por las tinieblas, otras por la luz; para acabar siendo nada o nadie. O sólo un recuerdo. ¿Qué es un recuerdo en el laberinto de la memoria para alguien que no puede recordar? ¿Qué es un llanto, una caricia, una ausencia, un perfume en el laberinto del tiempo para alguien que ya no tiene tiempo? ¿Qué es una palabra, una letra, un silencio en el laberinto de escasas bibliotecas para alguien que no sabe leer? ¿Qué es el amor en el laberinto de incoherencias y miserias de un mundo ciego y sordo para alguien que sólo tiene migajas? ¿Qué pudo hacer yo, una simple mortal con vocación de cobarde en un laberinto de buenas intenciones y malos métodos, para quemar, extinguir todos esos laberintos? Yo, alguien que no puede salir de su propio laberinto de ideas en cenizas y de dudas incendiadas, que no puede conciliar el sueño y menos todavía, aunque sea temprano, conciliar la realidad con mi realidad.
Ya son las seis, es mejor que me levante y salga a patear las calles sucias de este laberinto oscuro y vacío que es la ciudad de madrugada. Quizás aprenda a vivir sin preguntarme nada, como muchos, quizás algún día logre salir de mi propio laberinto...algún día o nunca...

lunes, 11 de agosto de 2014

Abismo

(tu mirada es un precipicio,
mi amor, el vértigo)

Hay un abismo entre los dos, 
abismo de incoherencias,
de encadenados recuerdos,
abismo de silencios
entre mis palabras y tus oídos.

Abismos de cielos restaurados
pero sin magia,
abismales distancias
a paso de silencio.

¡Qué crueldad!
¡Qué barbaridad!

Tan cerca tu perfume
que me eriza la piel,
tan cerca tu piel
que tu cabello me acaricia
y siento celos del viento
que puede rozarte cuantas veces quiera
y sin embargo,
hay un abismo de cicatrices
entre tu sombra y mi lápiz,
entre la estela de tu aroma
que deja llagas en el aire
y mi torpe trozo de papel.

Ojalá existiera 
un abismo de olvido
entre tu nombre y mi fe
pero tu nombre es una lanza
atravesando mis espacios,
incluso mi mutismo...

martes, 22 de julio de 2014

sutil diferencia


Siempre me queda tanto por dentro, una inverosímil manera de contradecir lo que ya dije hasta el cansancio. Una palmada en las alturas, un empujoncito que puede virar el curso de las estrellas. Tanto y tan poco. En mi afán de vivir con integridad me olvido que no todos entienden, me olvido que otros tienen olvido, porque no es lo mismo tener olvido que no tener memoria. El olvido es una cosa. No tener memoria es otra cosa. Y son dos cosas distintas. No tener memoria es una decepción, un puñal por la espalda, una helada en pleno verano, un rayo en un día despejado. Tener olvido es una victoria, un paraguas en medio del aguacero, un abrazo en el camino de regreso. ¿Es sutil la diferencia? no, pero he descubierto cuán imperceptible puede ser para ojos vacíos, para ojos lejanos. Tener olvido me permite juntar flores sin darme cuenta que la primavera ya pasó. No tener memoria suele ser nefasto, quien no tiene memoria no tiene historia. No tener memoria te obliga a convivir con los mismos demonios una y otra vez...no tener memoria te hace cruel y me obliga a olvidarte...

miércoles, 16 de julio de 2014

quién mide el cielo

palabras azules en espacios sin luces, 
una ciudad a la deriva
bajo las calles o sobre los pasos

¿quién mide mi cielo?
¿quién duerme en tu sombra?

nada se sabe más allá del silencio
como nada se sabe más acá del amor

Basurales de pasos vacíos,
¿quién estará midiendo el cielo?
basurales de vasos rotos
¿quién estará midiendo el dolor?

ovillos perfumados de luces y párpados,
nubes que pintan perlas negras,
pestañas y siestas
luna y cuello
brisa y aliento
perfume estéril
bocanada áspera de recuerdos

fuegos en penumbras
la distancia no mide el amor
y las estrellas no miden el universo
eso sí que lo sé

te espero donde el amor es una escalera
sobre calles de silencio
allí donde las ruinas 
son monumentos al olvido
espejismo barato
para solventar mi soledad

¡quién mide el cielo!


sábado, 5 de julio de 2014

Y sí...soy argentina y futbolera gracias a un padre que no tuvo el hijo varón, amo el fútbol y amo a mi país, a pesar de tantas cosas que están mal, hoy estamos felices...24 años sin llegar a esta instancia, 24!!! así que, perdón amigos, pero hoy sólo puedo decir: ¡¡¡¡VAMOS ARGENTINA CARAJO!!!!

martes, 24 de junio de 2014

estallido

No sé si fue el barrio, lo cotidiano y lo absurdo, tal vez el perfume de un asado en el camino de regreso o el sonido del tren que se aproxima por el lado opuesto al escuchado, no sé. No sé qué fue, no sé si fue el pueblo esforzándose en ser ciudad, las casas bajas peleando con la sombra de algunos edificios, mis deseos de fuga y de permanencia, lo inexplicable y contradictorio en alguien como yo que nunca está por completo lúcida, no sé si veo caminantes sin suelas, sin huellas, enfermos de tantos besos por celular, sin entender que ayer no es hoy, pero algo me llevó a este estado de insomnio y quietud. No sé si fue la neblina de este otoño, las calles vacías y a veces llenas de fantasmas, de caras sin ojos o con ojos sin mirada, llenas de sombras sin dueños y vacías de personas con alma, no sé. Quizás me confundí de esquina y te vi venir cuando no eras vos, o quizás si eras vos y yo te ví sin reconocerte, ¡no sé! No sé si estoy aquí o si partí cuando te perdí. No sé si fue el grito del silencio o los estruendos de las palabras que te dije, no sé si me quisiste o estabas cómodo con mi querer. No sé qué pasó, algo en este universo que me armé, se astilló, y un simple estallido, una granada hecha de palabras y silencios, convirtió a mi único refugio en un mar de escombros. No sé si habrá sido la suerte o el destino, no sé si fue un ángel sin alas o si caímos juntos en la rutina de creer que nos conocíamos tanto. Indiscutiblemente, algo me llevó a creer que todo está perdido cuando la noche no cae sin ayuda.
No se cómo salvarte del olvido, no sé si fue el sonido de tu perfume alejándose con paso firme, con tranco largo y pesado, no sé si fue el silencio de una madrugada borracha, de un sueño vuelto cicatriz, de una pesadilla vuelta ceniza, no sé si fue la primavera que no quiso volver o si en este pueblo el otoño será perpetuo, como tu imagen astillada en un espejo, no sé si la distancia no ayudó en nada o si el alma no entiende de distancias, no sé, quizás el alma no entienda de distancias, ¿no?...debe ser así, las cosas que están mal no están bien sólo por una palabra...qué pequeño es el universo cuando estallan mis miserias, mis palabras infinitas, mis viajes conscientes a los buenos tiempos. No sé si hubiera aguantado tu silencio, no sé si hubiera soportado tu distancia, no sé si fui más torpe que de costumbre o si perdí el control y derrapé entre ideales arcaicos para los tiempos que vivimos, no sé, tal vez, no saber qué pasó, me dejó sin escudo, sin armas, sin refugio cuando el estallido tiró abajo todos los puentes y me quedé en la orilla de las buenas intenciones y los malos métodos, mientras vos sonreías en la sombra de una soledad que te acompañará todo la vida...
No sé, no entiendo nada, no sé si todo fue una falta grave de coraje más que de memoria, no sé si en alguna historia, la cobardía no está metida. No sé, realmente no sé pero algo sucedió en el transcurso de los días, algo me convirtió en llanto y esperanza, en extraña dentro de mí misma, en caminante sin brújula, algo, quizás la luz azul del olvido te convirtió en un suspiro de resignación...

Y en definitiva, no escribo para que vos me entiendas, escribo para entenderme y olvidarte...


viernes, 20 de junio de 2014

es otra

Si pudiera callar mis voces,
encallar mis palabras
y aún así navegar
en lugar de naufragar
quizás todo sería más sencillo

tengo que suspirar,
caminar deprisa,
soñar durmiendo,
ignorar consciente,
ordenar sin deseos,
malgastar por obligación

¡qué incoherente,
qué inocente parece todo!

por eso hago tantas preguntas,
por eso tengo tantas dudas,
la apariencia me aburre
y mis torturas privadas
se convierten en un vendaval,
en fuego cruzado,
en inminentes derrotas

Si pudiera callar mis temores,
subir tu mirada
hasta mis ojos en pausa
o dejar de maldecir
quizás todo sería más simple.

Y la historia es otra...


y esperé...y esperé...

Y esperé...y esperé...y esperé...y llegaron las doce de la noche, y el día se terminó, y esperé. Esperé que llegara, anhelé que llegara, aunque por orgullo no lo necesitara, pero era mentira, porque esperé...Esperé y no llegó, la realidad me confirma lo que intento olvidar, u obviar, pero bueno, esperar me ayudó a comprender...
Yo sabía que te echaría de menos en mi cumpleaños y también sabía que no estarías pero aún así, esperé. Ahora, después de la enésima decepción me queda la duda más cruel de todas, ¿no estuviste porque así lo quisiste? ¿o no estuviste porque otros, y no vos, así lo quisieron? Si es verdad que te conozco como digo, y como quiero creer para que duela menos, otros y no vos, así lo quisieron...
En fin, me consuela que al menos yo sí me conozco y sé perfectamente que si la historia hubiera sido al revés, es decir, si vos hubieras estado esperando algo de mí, yo jamás te hubiera dejado esperando, porque la historia completa al revés jamás se hubiera dado, pues no me considero cobarde y mucho menos egoísta...
Esperé y en el silencio de la espera acepté. Acepté que algo sucedió, no sé aún qué, pero algo sucedió y todo lo demás, dejó de ser. Esperar me vuelve más cruel. Me envuelve de distancia y te alejo más y más, irremediablemente te empujo al olvido. Olvido, esa marea oscura y hastiada de cenizas, con vientos huracanados que se traga los escombros del temporal. Esperar me convierte en fantasma, en alma errante caminado por la memoria. De tanto esperar me brotaron lágrimas y se me escaparon abrazos. ¡Con tan poco hubiéramos hecho tanto!
¿Qué hubieras hecho si te ignoraba? En mi dolor, tu respuesta es una masacre de sentimientos, un complot de fantasías y realidades. Seguramente, en mi espera me olvidé que no te importa nada...salvo vos, claro...y en mi desconsuelo, también me salvo yo...me salvo del perdón...prefiero pedirte amor antes que perdón, quizás no lo entiendas nunca...y es mejor así...y como prefiero pedir amor antes que perdón, intento dejar huellas, nunca cicatrices y no creo que alguna vez lo entiendas.
Y porque esperé y esperé...y llegaron las doce y en este nuevo día asesinaré lo que queda del recuerdo si por sí mismo no se mata, todo ha perdido el sentido, y así, sin sentido, no se puede vivir, bueno, al menos yo no puedo...



martes, 17 de junio de 2014

y se quedan...


¿Seré intolerante? ¿Inconformista? ¿Dura? ¿Seré inflexible o seré sólo detallista?  ¿O seré realista? ¿Real? ¿Leal? Quizás, quizás, saber lo que quiero y cómo lo quiero me hace menos fantasma, más real, ¿no te parece? ¿Seré crítica? ¿Te parece a vos que soy muy crítica? Sí, seguramente lo soy, seguramente porque me gustan las personas que entienden lo que significa la palabra lealtad. También me gustan las que sabiendo la verdad, conociendo la verdad, conociéndome, recuerdan y se quedan, y se quejan y se quedan, me odian por momentos y se quedan. Me gustan las personas que tienen memoria pero que también tienen olvido. Me gustan las personas que entienden y que no necesitan explicaciones, que observan y entienden y se quedan. Me gustan las personas que no ocultan ni mienten, porque se quedan y entienden que no hay necesidad de ninguna de las dos cosas, porque entienden y conocen y se quedan. ¿Seré una loca de atar? ¿Realmente seré eso? ¿O será que sé cómo quiero vivir? ¿Realmente yo estaré loca o será que vos estás perdida? ¿Seré cruel diciendo la verdad o es que a caso, vos sos más cruel mintiendo? ¿Verás la diferencia? No me interesa dar explicaciones de mis acciones, de mis actos, si hubieras conocido una parte de mí, sólo una, no las necesitarías. Porque me gustan las personas con verdades y sin disfraces, me gustan las que escuchan y las que se hacen escuchar. Me gustan las personas sin escudos, las que se quedan con el corazón en las manos, las que ofrecen y las que reciben amor. Me gustan las personas que se van y que saben volver, las que no disimulan, las que se quedan, las que saben preguntar y se bancan las respuestas y se quedan...las que a pesar de todo, incluso a pesar de mi oscuridad, se quedan conmigo, conmigo incluso sin mí...
Ahora entiendo más que ayer, duele, no te creas inocente, duele...
¿Tendré temperamento o personalidad? ¿Mal carácter o será sólo que vos no tenés nada? ¿Que no sos nadie? ¿No será que no tenés ni sombra? ¿O será que yo no tuve suficiente luz para iluminarnos? ¿Es sólo mía la culpa? ¿O también tu culpa? ¿Seré tan compleja o demasiado simple? ¿Tan simple que lo simple roza lo ridículo? Vos estabas cuando otros debieron estar, y de pronto, vos ya no estabas y sí estaban los otros, ¿qué será lo que sucedió? ¿No será que miré mejor y, en realidad, vos nunca estuviste y en cambio, siempre estuvieron los otros? Muchas preguntas para alguien que no merece ni un silencio.



viernes, 13 de junio de 2014

Vicio

Te envuelvo con humo y una llama, similar a la mirada que inició todo, te hace estallar. Tu recuerdo se va evaporando y te convierto en luz para iluminarme las pesadillas. Te envuelvo de alquitrán, te invento un final (otro final) y te expulso de mí, convertida en cenizas y te veo a través de mí, en los contornos de una sombra en la pared de la habitación. Te envuelvo de gris para que regreses a tu cama y te aspiro todo el perfume para no extrañarte en mi madrugada. Ojalá fueras tan simple, ojalá fuera así de simple expulsarte de mi, arrancarte de mí, ojalá fuera tan fácil acabar con tu recuerdo... Encender un cigarrillo, consumirlo hasta que ya no quede nada, ni cenizas ni cicatrices, nada...Pero la historia es otra, se me impregna tu perfume hasta en las pupilas, tímidas y trémulas, entras en mi, me quitas el aire, te robas mi oxígeno, me enfermas desde adentro, y a pesar de la verdad, soy tan adicta a tu recuerdo! no puedo arrancarte de mí, no puedo dejar de fumar...te... de enfermar...me...

A veces te devoro y tengo que volver a inventarte, recrear tu figura a través del humo gris que voy largando, simulando que lo mismo sucede con tu imagen. Cuánta cobardía corriendo por mis venas. No me atreví a amarte, y ahora no puedo olvidarte.

Todo el día voy tirándote por las calles de la ciudad, dejándote a medias, consumida, sin consuelo...podría dejar de fumar, si quisiera, pero ni aún queriendo, puedo abandonar tu recuerdo...


jueves, 22 de mayo de 2014

ella

Yo vivía tan cómodamente entre mis extremos, mis certezas y mi pila de palabras. Y vivía sola. Tenía pocas cosas, las imprescindibles, las necesarias. Una cama, una cocina, una heladera y una biblioteca. Dentro de ese universo mi equilibrio estaba seguro. Tenía mis fugas, mis períodos de oscuridad y maldad pero vivía y vivía bien. Y una tarde, una fatídica tarde, por culpa de un escritor, ella se asomó a la ventana. La vi. La vi pasar como una sombra sin alma pero seguí leyendo. A la noche, sin saber cómo, ella me miraba desde un estante de la biblioteca. Me sorprendió, sin embargo, hice lo que hago siempre cuando algo me sorprende, hice de cuenta que no había nadie más en mi casa, hice de cuenta que no pasaba nada raro ni extraordinario. Esa noche cené y me acosté temprano y ella seguía ahí, balanceándose muy a gusto en la biblioteca. Recuerdo que dormí mal, muy mal, soñé barbaridades, incoherencias con ella como protagonista. Me desperté antes de que sonara el despertador y ella (¡maldita sea!) estaba observándome desde mi mesa de luz sin luz (no soporto los veladores). Y desde esa madrugada gris ya no la pude apartar. Después del desayuno ya estaba instalada en mi cabeza, girando mis ideas tan bien puestas, y fue más, mucho más que un pensamiento. De un día para el otro ella se convirtió en todo. Ella, una simple y llana duda, cambió mi vida y mi visión del mundo. Y con ella vinieron más y más dudas. Y ahora son tantas que a veces, ni siquiera puedo dormir...

miércoles, 21 de mayo de 2014

en lenta agonía


Siempre me derrotas.
Derrotas,
todas
toditas
camufladas de silencio,
eso
y el tenue crepitar del rencor
me sumergen,
me ahogan,
me sepultan
en mis convicciones.

Me olvidaré
como siempre
como a todo.
Me olvidaré de mí
pero
vos recordá:
te estaré esperando
a la vuelta de mi infierno
cuando pases
no olvides recoger
el trozo de memoria
que usurpaste
de otros
que debieron estar en tu lugar.

Ya padecí
Ya sufrí...
me cargué en las espaldas
en las manos
en el alma
la derrota,
el dolor,
la culpa,

te culpé
y el error fue mío

¿andaríamos descalzos
por puentes de vidrios
o andaríamos vacíos
por laberintos paralelos,
por puentes infinitos?

Nunca entiendo nada
me desbordan las miserias.
Siempre tardo tanto
en amoldarme a las sombras...

no sé,
me confundí de puerta,
de esquina,
de vida,

me confundí,
amarré mis manos
a un puerto sin orillas,
me abracé a un árbol
en otoño perpetuo

y temí más por mi soledad
que por tu recuerdo.

Esquivo cicatrices
escuchando música,
observando cómo
en lenta agonía
los sonidos se funden
y repercuten a mi alrededor

¿que hacés vos
para evitar la verdad?

Debe ser triste
caminar sin huellas,
debe ser triste
mentir para sobrevivir

Ha de ser triste
olvidar para sonreír,
ha de ser triste
evitar un nombre
para respirar
¿no?





viernes, 16 de mayo de 2014

extremos

lo fugaz y lo permanente
lo atroz y lo piadoso
un juego despiadado
un error en el sistema

(nací un atardecer
con buena memoria
no tengo la culpa

guardar recuerdos
es tortuoso
quizás menos
que olvidarlos)

lo trágico y lo cómico
lo sutil y lo grotesco
un juego macabro
un infinito infortunado

lo triste y lo alegre
lo trivial y lo extraordinario
un juego redondo
un destino marcado

lo difícil y lo fácil

siempre es cómodo
escarparse por la tangente
quisiera verte
caminar por la cornisa

porque una duda
una sola duda
es más persistente
que mil razones

(amantes sin amor)

lo dulce y lo amargo
lo blanco y lo negro
extremos necios
puntos opuestos
de un círculo abierto

(dirás adiós
como dios manda)

desde lejos ya lo ves
no hay nada pues
que no sea una ironía
ironía sin horarios
sin heroína
así me recuerdo
(¿así te olvido?)

(comprenderás, quizás,
sin extremos
no respiro
sin extremos
me mareo)


martes, 6 de mayo de 2014

verdad oculta, verdad triste

te atormenta mi silencio
te alejan
mis espacios en blanco
te olvidan
mis extremos
(pero es mentira
el olvido)

te amenaza mi mundo
mi niña eterna
mi única luna

no es simple hablar sin hablar

te explico siempre lo mismo
lo mismo
lo mismo

conmigo siempre es triste
la luz azul
y reconocer
reconocer
que te falta 
un pedazo de sombra
la sombra
esa sombra 
que te nombra
entre anagramas crueles
para que nadie
vea en mis ojos
lo que vi en tus ojos

es así, no hay mucho más para decir
te amenaza 
mi mundo,
mi niña inmortal
te amenaza
mi amor en calma
mi mar en calma

un nombre
(el tuyo)
y una lanza
tirada en silencio
bajo un cielo húmedo
es todo lo que tengo
y todo lo que me falta

en fin, 
¿es triste la verdad?
o ¿es triste una verdad oculta?

te daría todas mis palabras
pero...
 no puedo darte mi silencio

lunes, 28 de abril de 2014

Te extraño...

Te extraño horrores. Es un horror extrañarte porque sucede que es contradictorio. Sí, te extraño pero al mismo tiempo, no tengo ni una sola intención de verte. ¿Por qué? Pues porque me dolería, porque me duele aún. Te extraño y a la vez pienso, ¿qué se supone que extraño? Porque para no faltar a la verdad, sigo sosteniendo todo lo que te dije, no ha cambiado ni una sola palabra en mi cabeza. También es cierto que ya te perdoné, pero haberlo hecho ni disminuye la herida ni me acerca a vos. ¿Cómo te explico? Deberías de saber tantas cosas, y yo me nublo, me oscurezco, me frustro, me saco. Me saco con vos, que en definitiva, sos vos. No te preocupes, no escribo ni para acercarme ni para que me contestes, no quiero ninguna de las dos cosas, escribo para que sepas, como siempre, para que sepas porque aún sos mi amiga en el alma, y allá, tenés que saber todo, y además, como te dije tantas cosas malas, que sigo sosteniendo (lo repito para que quede claro) también considero que debés saber esto, te extraño horrores. Daría cualquier cosa porque las cosas fueran diferentes, con tan poco hubiéramos hecho tanto. No te entendí en su momento, menos te entiendo ahora que el tiempo sigue pasando. Hay días en los que necesito hablar con vos, después me acuerdo del dolor y se me pasa, pero a veces me hacés tanta falta que parecería que hace siglos estamos lejos. Por un abrazo retrocedería el tiempo. No sé, esto es una estupidez, es irónico, pienso demasiado y no hago nada, ni ganas. La verdad es que estoy terriblemente cansada, tengo ganas de pedirte explicaciones que no tenés y a la vez no quiero ni siquiera verte, aunque sea desde lejos, y es triste, yo estoy triste, hay días que no me aguanto, y no sé por qué pero es justamente ahí cuando más te extraño. El problema está en que tengo demasiada memoria. Lo sabrás, supongo.
Que hayas pedido perdón sin saber por qué pedías perdón, me pone triste, sabés que siempre perdono cuando la otra parte se hace cargo, pero sin una razón, no me sirve para nada el arrepentimiento porque en realidad no te estás arrepintiendo de nada, entonces, por qué pedir perdón, no tiene sentido, en absoluto, pedir perdón porque crees q me lastimaste sin hacerte cargo de que lo hiciste es peor que una mentira, sinceramente, ya ni sé para qué o para quién estoy escribiendo.
En fin, así como te dije todo lo que pensaba, lo que me estaba ahogando, y la verdad, sé que en su mayoría mis palabras fueron malas, no todas, pero como siempre nos quedamos con la peor parte, jamás vamos a ver o leer, en este caso, las cosas buenas, en fin, también quería decirte esto, te extraño. Punto. Y como analizo todo y demasiado, sé que es lógico extrañarte, en muchos de los recuerdos buenos y malos que tengo de los últimos años estás vos y bueno, no es tan malo extrañarte, si no lo hiciera creo que sería un problema, extrañarte no es un problema, sólo me pone triste pero también supongo que en algún momento se me pasará, como pasa todo, todo pasa…

Me siento igual que al principio, escribirte no alivió mi pesar, lo que significa que es un sin sentido más contarte o hablarte como si pudieras escucharme, o quisieras en el peor de los casos, pero el caso es que yo no quiero eso tampoco. Como siempre, ni yo misma me entiendo, y así, incoherente, mejor me voy a dormir.