martes, 22 de julio de 2014

sutil diferencia


Siempre me queda tanto por dentro, una inverosímil manera de contradecir lo que ya dije hasta el cansancio. Una palmada en las alturas, un empujoncito que puede virar el curso de las estrellas. Tanto y tan poco. En mi afán de vivir con integridad me olvido que no todos entienden, me olvido que otros tienen olvido, porque no es lo mismo tener olvido que no tener memoria. El olvido es una cosa. No tener memoria es otra cosa. Y son dos cosas distintas. No tener memoria es una decepción, un puñal por la espalda, una helada en pleno verano, un rayo en un día despejado. Tener olvido es una victoria, un paraguas en medio del aguacero, un abrazo en el camino de regreso. ¿Es sutil la diferencia? no, pero he descubierto cuán imperceptible puede ser para ojos vacíos, para ojos lejanos. Tener olvido me permite juntar flores sin darme cuenta que la primavera ya pasó. No tener memoria suele ser nefasto, quien no tiene memoria no tiene historia. No tener memoria te obliga a convivir con los mismos demonios una y otra vez...no tener memoria te hace cruel y me obliga a olvidarte...

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