martes, 27 de julio de 2010

A pesar de mis delirios...

La luna caía sobre los tejados de este universo en cámara lenta. Tus ojos brillaban como si estuvieras observando un sueño cumplido. Yo sólo quería quedarme, arrinconarme en tu mirada y ver llegar la madrugada desde tus sábanas. No era suficiente el tiempo que teníamos para destrabar las preguntas que se hacían migajas entre los pensamientos. Fuguémonos juntos a ningún lugar, vení conmigo al fin del mundo, fue lo único que pude decir. No fui muy original, no podía hilvanar las palabras, nunca pude hilvanar las palabras teniéndote tan cerca, tan tibiamente cerca. Siempre fui un infeliz recolector de frases y palabras, y en la noche aquella, con tus ojos inundándome de caricias no pude hallar lo que era necesario decir.
Tu rostro sobre mi hombro, tu dulce y destronada boca suspirando de tanto callar ideas, tu piel bailando con mi piel, tus manos de poetiza difusa dibujando el contorno de mis labios, demasiado poco para una sola noche, te necesito completa y compleja a mi lado. Todos los días, cada día.
Si nuestras realidades fueran otras esta escena que guardo en las pupilas sería una realidad permanente. ¿Es inmensa la fatalidad o el destino es un idiota? Porque desde que me crucé contigo no soy capaz de hacer nada más que pensarte. Y estamos a la deriva los dos. Tú, en tu barco timoneado por el legado familiar y yo, en mi canoa de pescador de ilusiones. No hay marea que nos una, no existe tormenta capaz de hundirnos en la misma ola. Y sin embargo, al tocarnos, al mirarnos, la vida, esta vida, nuestras vidas son un efímero instante de locura, y una perpetua condena. Supe que habías sido creada para mis brazos, supe que había sido creado para tu cuerpo pero esta realidad es tan extraña, tan profunda y drásticamente oscura que nos obliga a despertar de madrugada y partir separados hacia el mundo de locos que habitamos.
La luna cayendo es mi mayor condena. Tu aroma es mi libertad. Te amo tanto que si tuviera que despertar otra vez lejos de tu voz preferiría no hacerlo nunca más y no estoy siendo dramático ni extremista, es la dura verdad, tan verdad como que me llamo José y te amo a pesar de mis delirios.

martes, 20 de julio de 2010

Mis Amigos...

He conocido gente increíble, desde habitantes de la luna hasta gerentes de empresas. Han entrado en mi vida sin pedir permiso, y así también, se han ido, sin decir adiós (y no lo lamento). Van y vienen como palomas mensajeras.
Algunos fueron personajes escapados de libros que nadie se atrevió a escribir jamás, otros fueron sombras en la madrugada.
He conocido a payasos que no saben nada de humor, titiriteros mal pagos, asesores de imagen sin espejos, caricaturas taciturnas del miedo, borrachos a la deriva en un mar de buenas intenciones, caminantes ocasionales de los abismos, consejeros de la vida sin almas, tristes pasamanos de compañías, altaneros sin altura, reyes sin tronos, poetas sin metáforas, desafortunados cómplices del olvido...
Tanta gente he conocido!!!. Gracias a dios ninguno de todos ellos ha perturbado mi universo, ninguno ha adornado mi alma de caricias ni ha sembrado flores a orillas de mi sendero. Ninguno de todos ellos ha vaciado mis manos, secado mis lágrimas, sanado mis heridas, acomodado mis ideas (que no son muchas, pero en fin...) Todo esto lo han hecho mis amigos...
Mis amigos son delirantes compradores de ilusiones. Son estrellas en mi cielo.
Son los envases vacíos y las copas rotas en la madrugada.
Son la extraña combinación del silencio y el barullo.
Son ángeles caídos a la hora de defender.
Son la realidad de mi ficción.
Mis amigos son, a veces, estresadamente impuntuales, no conocen el orden de los pasos, se pierden de tanto andar vagando por las calles.
Son lo fugaz y lo eterno, lo comprensible y lo incomprensible.
Son tremendamente colgados, algunos, no todos, que hasta se olvidan de aparecer...
Son uno de los pilares que apuntalan mi cordura. Aunque en ciertas circunstancias desequilibren la armonía que siempre estoy buscando.
Mis amigos son los que dejan huellas para que no me pierda. Dejan sus palabras para que no me calle, a veces para callarme también...dejan todo para acompañarme y para salvarme del peor de mis destierros, la soledad...ellos son ese milagro, ese trozo de madera que siempre aparece después de un naufragio.

Dedicado a cada uno mis amigos…incluso aquellos que formaron parte de mi vida en el pasado…por algo ha sido así…y hoy los recuerdos…

sábado, 26 de junio de 2010

Tengo tanto para olvidar...lo primero que necesito olvidar es tu mirada...tus ojos, esos ojos que me ciegan si por cierta tímida ocasión me miran. Ya sé que ni siquiera podés imaginar lo que me producen tus ojos, ni yo lo puedo imaginar.
Necesito olvidar que estás en algún lugar de este universo, ajeno a mis súplicas, ajeno a este amor que siento. Olvidar que te conozco...no existirá una grieta, una fisura, en la cual sólo pierda ese recuerdo, el momento en el que me cuativaron tanto tus ojos. Una efímera realidad, un hueco en mi memoria, pasar a ser algo así como una desmemoriada pero unicamente de tus ojos, esto necesito...y sin embargo, como dice el poeta...sin embargo...
Olvido tantas otras cosas, olvido el día en el que vivo, la hora que acabo de ver en el reloj, sacarle el polvo a la sombra de los muebles, ponerle llave a la puerta de mi casa cuando estoy saliendo, o regresar a la casa porque no recuerdo si cerré o no...
Olvido el perfume en la otra casa, la sensación de lo obtenido, la precaria melodía de cierto te amo...olvido el frío al amanecer, la luz encendida en el baño, el encendedor, nunca sé dónde lo dejé...hasta olvido dormir cuando tengo tus ojos tan cerca...y tan lejos.
A veces no recuerdo la última página que leí del libro que tengo en la mesa de luz, que en realidad no tiene luz puesto que no me gustan los veladores, no sé muy bien si hablé o si callé, no sé ni lo que digo...
Necesito, necesito olvidar tu mirada, tu mirada tímida que me emborracha de incoherencias...
Pero no, olvido hasta mi edad, y tampoco sé si es por la edad en sí o por simple y llano olvido...
Estás tan cerca que hasta puedo acariciar este instante que se hace recuerdo en un segundo de soledad y tan lejos que de sólo pensarlo me hundo en un suspiro atormentado de resignación...

domingo, 13 de junio de 2010

A la deriva

Extraño tu mirada, tus ojos que me atraviesan el alma. Extraño tanto tu mirada que salgo a buscarla como si estuviera huérfana de miradas. Recuerdas cuando caminábamos a tientas por las calles tratando de no sabotear nuestros sueños?
Hoy siento que el silencio siempre fue tu mejor aliado y justamente por eso, podías oír más de lo que las palabras decían. Y sin embargo, naufragaste por un mundo minado de incoherencias, sin otra salida que exilios y cenizas, sin otra verdad que tu propia impotencia. Y yo me perdí también, me perdí buscando lo perdido y te perdí en la pérdida de mi clemencia.
No fue fácil ignorar al olvido, me quedé sentada, esperando, esperándote en ese puerto ruin de lo ignorado y tú habías olvidado la brújula al partir. Supongo que aún divagas entre las luces del alba que no tienen compañía y los ocasos del silencio. Es triste asumir que ya no recuerdo ni tu sombra en mi almohada.
Cuánto pesar llevarás en los hombros?
Cuántas relojes habrás parado?
Cuántas luces habrás encandilado?
A veces creo que si tan sólo hubieras buscado un torpe recuerdo de mi, hoy sabrías que fui tu mejor silencio y en última instancia sabrías que aún soy un gélido ángel para tu alma desnuda.

No es justa esta distancia que inventamos para extrañarnos...no te parece?

Otros...

Siempre creí, para bien o para mal, que estaba sola bajo la oscuridad y sobre el frio en la esquina sur de un planeta sin techo. Aún sin luces alegrando la ciudad, aún sin ruidos manchando al silencio y es en singular puesto que sólo existe un gran silencio, aún sin abrigo descubro que hay más almas errantes esparciendo huellas por rincones grises, más grises que las sombras de mi propia alma.
Hay otros deshabitando los jardines y las avenidas, hay otros merodeando en la noche, hay otros, si, y no estoy sola, no soy la única.
Hay otros noctámbulos, sonámbulos de angustia, de miedo, insomnes de melancolía, meditabundos por elección o naturaleza. Existen otros caminantes sin caminos o navegantes sin estrellas, otros que también escapan en sueños para desentender la realidad, igual que yo.
Hay otros pero siempre se trata de mi, no descubrí a otros, descubrí que no estoy sola, no estoy sola...

Por el momento...

A partir de una sola pregunta, todo logra complicarse y hasta confundirse. En este espacio de melancolías pasajeras, donde las palabras se me desprenden de las manos como si alguien hubiera abierto una canilla y luego roto, dejando que el agua gotee sobre la superficie, así es esto hoy, gotean las palabras de mis gélidas y lastimadas manos. No intentaré, como casi siempre, darles las mejores formas, simplemente hoy no puedo, hoy como otras tantas veces.

Qué se supone que estoy haciendo aquí?? aquí donde al cerrar los ojos observo más de lo que me permiten. Aquí, donde esta soledad que me entumece la sonrisa no me acompaña ni para llorar. Qué estoy haciendo aquí? A caso, alguien sabe qué hace? por qué lo hace? Yo sigo sosteniendo mi verdad contra todo, creo en mi verdad, y sé que no hay nadie del otro lado para creer en mi verdad, pero ya no me importa, no me importa despertar a los fantasmas de mis pasados más recientes para contarles sobre mi verdad. Hay locos habitando las azoteas de esta triste ciudad sin héroes y nadie los ve, por que debo, entonces, yo ser la que salga al encuentro de otras realidades? Yo no fui la dueña del olvido, yo no tuve la culpa del desgarrador grito que sucumbió tu pesado sueño de alquimista sin maestro. La desfachatez de tus brazos en la noche aquella del último silencio que me concedías, hoy, hoy no tiene perdón, hoy no te perdono, y no perdono a nadie. No perdono porque no lo necesito, cómo podría explicarte?

Por qué la gente, toda la gente, no sólo esa que no sabe nada, sino aquella que cree saber mucho de todo y a la ligera se toma todo, gente superada, gente que no se supera, por qué piensan que pidiendo perdón, sólo una palabra, se dieron cuenta alguna vez que sólo es una palabra más dentro del diccionario?, como decía, por qué la gente piensa que pidiendo perdón el asunto, la ofensa, la herida, el dolor, la miseria, el autocompadecimiento, se olvidaría? Es necesario realmente llegar al punto del perdón? no sería más simple si cada cual actuara de manera tal que no deba pedir perdón? es que conozco personas que se la pasan pidiendo perdón, como si en lugar de fumar, pidiera perdón, y a veces hasta lo hacen por pecados que no cometieron, pecados de otros...dios mío, qué patética situación...

Ya no tolero ni mi propia voz que retumba y retumba como eco maldito en mi cabeza. Desafié a mis innumerables temores sin entender las razones, no busqué una repuesta, no medí las consecuencias y lo mejor de todo es que todavía no me arrepiento, y decir todavía es igual a decir que por el momento ninguno ha sido capaz, ni remotamente, de ganarme. Rescataré que "por el momento" lo tomo como único instante de vida, no hay un pasado pisando mis talones ni un futuro golpeando mi puerta (aún cuando sea así), por el momento, este momento es todo lo que tengo...

Se suponía (desde antes de nacer creo yo) que yo no debería ser esto que soy, no debería hacer esto que hago, no debería de vivir como vivo, SE SUPONÍA, y ese maniaco "debería" se convirtió en "rebeldía", que ahora que lo escribo suenan bastantes parecidos. Y esto no es una excusa ni una justificación, soy lo que no se suponía pero me siento en perfecta armonía siendo lo que no debería.

jueves, 3 de junio de 2010

Una estrella se apaga...

Hoy simplemente liberaré estos sentimientos que no puedo controlar. Nunca quise, nunca fue mi intención desprenderme de cierta estrella necesaria para mi pequeño universo pero esta vez, ya he llegado al límite. No sé qué más hacer, es inevitable la grieta que se abrió. Y ya no es una grieta, ahora es un abismo, un maldito abismo que no estoy dispuesta a desafiar como otras tantas veces. Podría justificarme, podría enumerar la cantidad de palabras que he lanzado al viento tratando de ayudar, no sólo palabras, pero bueno, en fin, no es esta la cuestión. No quiero ser menos de lo que valgo, no quiero mirar un retrato y descubrir que sólo eso queda, un simple y llano recuerdo de quién sabe qué cosa. Prefiero esconder cada momento compartido en algún efímero instante del pasado y no atormentar más a mi alma con todo lo que podría pasar y hasta con eso que nunca sucedió...
Quizás sea tiempo de entender que no todos pueden sentir de la misma (¿absurda?) manera que yo. Quizás sea tiempo de que otros entiendan que las migajas no me sirven, no quiero migajas...las sobras que me dan me convierten en más miserable de lo que ellos, los otros, son...
No quiero seguir perdiendo estrellas, ya sabemos que algunas se apagan, es inevitable, pero no quiero que siga sucediendo. Y sólo una acción desencadena mi oscuridad, la mentira. Una mentira de cierta estrella hace que se opaque su brillo, hace que se apague su luz, logra que me pierda...
Necesito dejar de pensar, necesito creer que me equivoco, sólo con creerlo me bastaría pero no puedo, simplemente no puedo, y es simple...


La noche antes de anoche creí aprender una lección, una lección que me dictaron el domingo de madrugada cuando ya no se sabe quién habla ni quien escucha, cuando las palabras se liberan de las cadenas que las sujetan en el alma, porque les aseguro que eso sólo pasa los domingos de madrugada, pero aquella lección la he desaprendido hoy, en realidad, me la desaprendieron, una mentira puedo lograr hasta lo más ilógico como esto, y según dijo el poeta, no quiero seguir hablando porque allí me quedé esperando...no sé lo que me pasó pero ya no soy la misma...

jueves, 27 de mayo de 2010

Tumbas de la gloria (Fito Paez)

Tu amor abrió una herida
porque todo lo que te hace bien
siempre te hace mal
tu amor cambió mi vida como un rayo para siempre,
para lo que fue y será (lo que fue y será)
la bola sobre el piano
la mañana aquella que dejamos de cantar
llegó la muerte un día y arrasó con todo,
todo, todo un vendaval
y fue un fuerte vendaval
Algo de vos llega hasta mí,
cae la lluvia sobre parís
pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada porque todo el tiempo estabas
dando vueltas y más vueltas que pegué en la vida
para tratar de reaccionar
Un tango al mango revoleando la cabeza
como un loco de aquí para allá, de aquí para allá
después vinieron días de misterio y frío casi como todos los demás
lo bueno que tenemos dentro es un brillante,
es una luz que no dejaré escapar jamás.
Algo de vos llega hasta mí,
cuando era un pibe tuve un jardín
pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada porque todo el tiempo estaba yo
en un mismo lugar, y bajo una misma piel
y en la misma ceremonia
yo te pido un favor,
que no me dejes caer
en las tumbas de la gloria,
gloria, gloria, gloria

martes, 25 de mayo de 2010

Todo te lo doy...

Todo lo que tengo te lo doy, todo menos mi silencio, en él guardo las palabras para nombrarte en esta ausencia o en mi soledad, da lo mismo. Te doy mis encallados libros de anonimato cautivo, mis tardes de confesiones ciegas al olvido, mi llanto para que riegues los recuerdos, hasta te doy mis sueños para que entiendas mi locura.
Te ofrezco mis injustas condenas a la melancolía, mis fugaces realidades, mis cajones revueltos, las calles de mi laberinto, las cenizas del último adiós, las páginas siempre en blanco de un futuro sin testigos y también la constelación de mi techo en ruinas. Todo te lo doy, pero no mi silencio, mi silencio me lo quedo para poder escuchar el eco de tu mirada cada vez que necesite volver…
Ayer me fui para volver hoy. A veces, muchas veces, no puedo entenderme. Es agotador ir y venir. Pero no sólo el hecho de viajar hasta mi amada ciudad natal, la que me vió crecer y la que elegí abandonar. Es que siempre estoy yendo y volviendo. Me embarco hasta el olvido y regreso con más recuerdos de los que llevé. No lo entiendo, realmente. Juré tantas veces no volver sobre mis pasos que ya perdí la cuenta, y sin embargo, siempre acabo volviendo al punto de partida. Alguna vez podré mantener mis promesas? Quizás no.
Voy y vengo en un triste recorrido por las calles, nunca llenas, de este universo privado al que me obligo a visitar de vez en cuando...y me canso.Me frustro con tanta facilidad que parece un milagro la decisión de volver. Y ahí voy de nuevo...

jueves, 13 de mayo de 2010

Otoño desde mi ventana...


Un domingo gris, una tarde para dejarse seducir por la melancolía, un estado de paz sin permiso. La tristeza se me pegó en los huesos y hoy se mira a la cara en este día de otoño desde mi ventana. No es tan complicado entender mi tristeza. Si alguien pudiera ver cómo el cielo desprecia al sol, cómo el sol se vuelve tan vulnerable ante el otoño...
La mirada se pierde en un recuerdo. Y en ese recuerdo, tus ojos. Tus hermosos ojos, no puedo describir tanta belleza, menos hoy cuando el otoño se filtra por la ventana.
Las calles están vacías, mi universo está en pausa, justo sobre mi latido. Encuentro refugio en este momento sólo aquí, donde nadie se atreve a perturbar el equilibrio. Por aquí, la soledad es el refugio ruin de tu ausencia. La soledad y el otoño, no tan marchito aún, me envuelven hasta dejarme sin aire, sin excusas, sin explicaciones, sin cigarrillos, sin nada. Hace frío afuera, lo puedo ver, pero aquí hace más frío. Mirar hacia afuera, esperando que vengas a abrigarme es una más de mis tantas torturas privadas. Sé que no vendrás, no estás ni siquiera cerca como para salir de esta casa imaginando que podría encontrarte de casualidad al doblar la esquina (y ni siquiera creo en las casualidades). Me niego a imaginar. A estas alturas, ya me prohibí imaginarte. Es demasiado estrecha la frontera que separa mi cordura del enorme mundo de locos que existe allá afuera.
Este otoño será un martirio para mis huesos. Necesito un abrazo, y sólo el silencio, otra vez, se acerca y me toma en sus gélidas manos. Otra vez lo mismo...silencio...
Debería dejar de hacer esto, escribir sin pensar, pero tengo que vaciar mis manos antes de irme a dormir. Sé que me vuelvo incoherente, no puedo evitarlo ni me importa si algo de todo esto tiene sentido. Me dejo llevar por las palabras que piden a gritos salir de mi alma...y termino aquí, en este espacio inmensamente vacío...y me quedo con tanto por decir, con tanto por callar...

Las cosas se distorsionaron demasiado. De repente ya no sé lo que estoy pensando. Me descubrí inmersa en un gran laberinto del cual no quería salir. Tengo cada una de las llaves que me sacarían de aquí. Pero no quiero. Esta contrariedad me está llevando lentamente a navegar por aguas turbulentas. Preguntas imposibles de transcribir me golpean en la cara. Sentimientos encontrados. Un amor que no me atrevo a revelar, ni siquiera en el silencio de la noche. Una ternura incapaz de abandonarme. Un rencor barato de siglos atrás...cosas que se mezclan con razones y no quiero salir.
Hay un manojo de llaves esperando en la puerta más cercana...tengo al alcance de un suspiro las llaves para las puertas que no me atrevo imaginar siquiera...qué maldita irrealidad es esta? Pienso que todo esto que siento, que me llena y me vacía al mismo tiempo, le está pasando a alguien más. No soy yo...
Acabo de entender que todas las llaves están aquí, pero no quiero salir de este laberinto, ya me acostumbré al silencio, al martirio del frío de las noches oscuras, al murmullo de la luna en penumbra, al vacío perfume de una sombra...me acostumbré y a pesar de hallar las llaves que me liberaran de todos los fantasmas, de todos los sufrimientos, hoy prefiero dejar ese manojo de llaves donde está, no tocarlo, no vulnerar su estado de quietud. La monotonía finalmente ha ganado la batalla, finalmente he aceptado mi destino.

jueves, 6 de mayo de 2010

Un compañero incondicional en estos últimos cuatro años ha decidido abandonarme. Me siento como despojada de una parte de mi cuerpo. Ya no recuerdo mi vida antes de tenerlo, es tan estúpido esto, no puede ser, yo vivía perfectamente bien antes de él, pero hoy no puedo recordar cómo hacía, y sinceramente no sé cómo haré ahora...
Mi celu acaba de morir en manos del tiempo y el agotamiento...qué puedo yo hacer?...nada, no depende de mi, sólo es tan tonto pensar en lo que lo extrañaré...y bueno...ya encontraré otro en algún mercado...pero realmente lamento que me haya abandonado...
Hace ya demasiado tiempo que estoy en esta esquina. A nadie le importa, lo sé, y no es que debería de importale a alguien, sólo es que justamente no hay nadie...nadie, se entiende, no? es como si el aire simplemente entrara en mis pulmones, en realidad, no lo estoy respirando, sólo entra, no me siento respirar...no siento que esté viviendo como en realidad lo imagino. Y dale con la realidad, sigo enfrentándome con ella, ya entendí que existe a pesar de mis torpes intentos por evadirla (sobre todo de noche, cuando hace frío en esta casa y estoy sola con todos las sombras que siempre me acompañan), si, existe, la veo, la palpito, la siento, y me amenaza, me corrompe, me obliga a seguirla...y no está buena la realidad. Por qué no puede dejar de torturarme? No, no crean que estoy loca, no se trata de eso, soy absolutamente consciente de la realidad (quizás más consciente que de otras cosas) y ahí, a veces, está mi mayor problema. En estos momentos la realidad es un muro infranqueable para cada uno de mis sueños...
Quizás debería, y digo debería porque no estoy segura de nada ultimamente, debería partir hacia otra ciudad, u otra esquina, ver esta realidad desde un lugar y espacio diferentes, cambiar el escenario sería un buen recurso para no perder de vista mis sueños. Aunque, claro, no lo sé...no sé si sería capaz de ver el cielo de otra manera.
Y de la realidad a la melancolía...así acaba esto...hoy me pesa la realidad, la soledad de esta convivencia conmigo que sólo me ha vuelto más egoísta de lo que alguna vez me permití...
En fin, vuelvo al silencio...mi mejor compañero por estos días...

jueves, 29 de abril de 2010

La ciudad me devora

Vuelvo del trabajo y esa quietud que desgarra el aire me envuelve y me hace desaparecer, me convierto en una sombra más deambulando por ahí. Y la melancolía me toma por sorpresa, otra vez. Son más, mucho más de las doce de la noche y a esta hora todo duerme, todo menos yo. Me desvelo con facilidad, en realidad, soy noctámbula como mi amiga Lau. Y es en estos momentos cuando la ciudad me devora. No ocurre nada en los alrededores, es tan grande el silencio que temo romperlo. Mil veces, quizás más, me he preguntado qué sería de mi si la ciudad fuera otra...y no es otra, es la misma desde que nací y seguirá siendo así...si la ciudad fuera otra no te hubiera conocido, mi amor. Si la ciudad fuera otra quizás este mutismo no existiría y hasta la monotonía se ahuyentaría.
Y si la historia fuera otra? Si no te hubieras ido? Pero no es otra...Si tu ausencia fuera otra? o si el cielo fuera otro? Pero no, no hay otro, no existe otro...
Si la ciudad fuera otra quizás sucedería exactamente lo mismo que ahora...un silencio demasiado charlatán para mi conciencia, un paquete de cigarrillos por la mitad, una búsqueda ciega de tu perfume, una pérdida de tiempo...

sábado, 24 de abril de 2010

miércoles, 14 de octubre de 2009

Siempre olvido tu recuerdo cuando me aturde el silencio y que vos no estés es prácticamente igual a no estar yo. Este yo, aquel yo. Ninguno de los dos, ni vos ni yo somos cómplices del olvido. Cómo te lo explico? Ni tu llanto ni tus ojos, mi olvido no es tu olvido, no me olvido de vos, se me olvidan los recuerdos. Ni mi culpa ni tu sombra que te nombra al sur del olvido. Al sur, si por mi fuera mi iría al sur, lejos, bien lejos pero ni en otro universo hallaría el consuelo que necesito. Cómo te lo explico? Mi olvido no es tu olvido, soy una criatura sin nombre que perdió el rumbo al regreso del olvido. El rumbo que me daban tus alas.

viernes, 3 de abril de 2009

Me dijo al partir

Yo también te amo, así me dijo al partir. Qué miserables me resultaron tan bellas palabras. Quizás de haberle creído, hoy estaría abranzándome en lugar de esta soledad, pero no fue así. No le creí. Sus palabras se marcharon junto a la espuma del mar y mi alma quedó barada en ese extraño refugio de mis recuerdos. Nada ha cambiado y sólo porque la historia se repite no me atrevo a olvidar. No es que no pueda hacerlo, simplemente no me atrevo a incrustar mis pies descalzos en el lodo meditabundo del olvido.
A quién le importará mañana que mis labios fueron suyos? A quién le molestará saber que todavía lo amo?
Le dije adiós sin tantos preámbulos, después de todo no hay ley que gobierne los sentimientos. Y mi te amo enmudeció en medio del estallido de olas y sal. Y mi adiós se tatuó en la arena como mi piel grabó su piel.
Te amo...yo también te amo... Él se marchó y yo ahí me quedé, en ese mar, en esa arena, en esa playa y sin puerto alguno para esperarlo...

martes, 24 de febrero de 2009

Vacío...

Tenía un puñado de nudos en la garganta, respirar se volvía un desafío, como seguir adelante habitando una casa extremadamente vacía. Se volvieron estrechos los pasillos, las puertas, las ventanas, los sillones, la mesa, todo era vacío. No había espacios para ocupar, por donde pasar, todo era demasiado vacío. Y el vacío es un fantasma que va engordando con los recuerdos compartidos. Se traga cada espacio, cada rincón, se devora hasta los silencios del desvelo. Ni en sus cotidianos desvelos José podía sentarse a la sombra del reloj para fumarse un cigarrillo y llorar a sus santas. El vacío lo llenaba todo. Podía escuchar al silencio chocar contra las paredes.
Se desintegra en ese inagotable desatino, yo no sé qué más puedo hacer por él. Va de un rincón a otro de la casa, se consume dentro de esa melancolía, intenta distraer a su soledad con ciertas compañías pero no lo consigue, recorre todas las horas del bendito día sin más aire del que le regalan, es un abstracto fantasma deambulando por las oscuras habitaciones.
Lo vi sombrear con caricias todo ese espacio tan vacío, lo escuché gritar su nombre como llamándola por una ciudad en guerra, intentando hallarla sin ningún resultado. Navegó por el perturbador silencio del amanecer intentando no chocarse con su propia sombra, tratando de no pisar sus propias huellas. Necesitaba encontrarse con ella pero más necesitaba encontrarse con él mismo.
Igual que la luna al amanecer, se quedó postrado en la última mirada, en esa última milésima de segundo que lo abrazó. No reconoce a nadie, no le importa nadie, salvo ese dolor agobiante que le impide respirar. Ya no sabe si es de día o es de noche, permanece inmóvil en un desvelo perpetuo, y una sola mirada, sólo una mirada le caducó los sueños, le hipotecó su destino. Qué tristeza tan grande, tan indescriptiblemente grande.

jueves, 19 de febrero de 2009

Adiós María...

Ya ha pasado una semana, y recién ahora puedo escribir algo. Perdonen tanta tristeza, hoy es infinita mi tristeza. Hace una semana partió sin aviso María.
María ha sido el ángel guardián de mi niñez, fue cómplice de mis caprichos y mis escasas travesuras. Me ayudó a crecer sin que yo supiera cómo. Se mantuvo a mi lado siempre, y aún en las distancias supo acompañarme. Me amó como sólo saben hacerlo las tías solteronas, son un amor incondicional y siempre a la espera de mi llegada, sentada en el patio de la casa, debajo de una madreselva y al lado del viejo aljibe. Me amó, eso es lo que importa, y yo siempre, siempre sentí que la amaba, sólo que fui cambiando de camino hasta perderme en los años que pasaban. Nunca le dije que la amaba, eso fue lo que realmente nunca sucedió, pero ya es tarde, ya no puedo hacer nada, salvo escribirle en esta tarde para que todos sepan qué la amé.
Tuve la dicha de tenerla como tía, aunque nunca la llamé así, simplemente fue María, a secas. Tuve la dicha de que estuviera conmigo, de que viviera conmigo, tuve su presencia, su amor, su solidaridad, su simplicidad, su sonrisa, sus caricias, su mirada, y hasta sus miedos también fueron míos.
No puedo o no soy capaz de describir tanto dolor. Siempre hemos sido como almas gemelas, hemos nacido el mismo día, y no creo en las casualidades. Siempre guardaré como tesoro su mirada celeste.
Seguramente me acostumbraré a su ausencia, el consuelo llega con el tiempo pero mi tristeza infinita por su partida me acompañará por siempre.
Adiós María, mi señora de los gatos...

martes, 27 de enero de 2009

No es el desamor ni son las sombras del recuerdo que me pisan los talones, lo que me obliga a desaparecer cada vez que no encuentro un suspiro de alivio en las tormentas de esta existencia puramente existencial. Ya no sé cómo decirle a los fantasmas que me abandonen, ya no los necesito. Necesito de otras vidas para ganarle a la angustia de andar vagando por los abismos de la memoria sin encontrar almas transparentes, capaces de ver un cielo sin estrellas. La claridad que me abrigaba las mañanas ahora es una molestia. Mis sombras son demasiadas. Prefiero las penumbras, deslizarme por la oscuridad del ocaso, necesito que nadie me descubra habitando este universo de milagros inoportunos. Qué fácil es escapar de la lluvia cuando la realidad no es otra. Qué fácil es descubrir una mentira cuando la verdad se oculta debajo de esos ojos negros. Y qué triste es inventar un pretexto sin demasiada imaginación sólo para evitar una lágrima, porque, qué puede decir una lágrima que el alma no pueda entender? Se esfuman los recursos, se evaporan las miserables posibilidades, no escuchen lo que quieren escuchar, no vean lo que otros no pueden imaginar. Todo se torna simple cuando desbaratamos los pensamientos de los demás y recibimos una migaja, que digo una migaja, una milésima de migaja de sueño, de ternura, de silencio, de cobardía, de palabra, de adiós...y dios esperando debajo del miserable infinito, tu vida, una existencia más, una vulgar sombra en la tarde sin sol, esa especie de refugio de la luz...

viernes, 2 de enero de 2009

¿Sería mucho pedir?

Dormí todo el día, y el tiempo que no dormí lo pasé soñando. Cuántas preguntas tengo sin respuestas, a veces siento que me mareo de sólo buscar una salida. No es que la busque realmente, simplemente le doy vueltas y vueltas al mismo asunto y siempre, siempre termino en el mismo lugar de un principio, y me mareo sin siquiera haber salido a encontrar la respuesta. Qué difícil se torna separar, mis universos se unen, se funden en un solo abismo de tristeza. Necesito que vuelvas a mirarme como cuando teníamos unos años menos, cuando menos lo pensábamos y ya estábamos dándole palabras al silencio, cuando las personas que nos rodeaban no eran más que eso, otras personas. Ahora parece que dejaron de serlo o quizás nosotros nos perdimos y descubrimos que crecer no era tan buena idea. Basta de sueños rotos, basta de melancolías tan reales. La realidad no me convence para nada, es más, sólo me aburre de sólo escucharla gritar en mis oídos la única verdad que no me atrevo a decir en voz alta. Basta de imaginar la crueldad del destino, cuando lo vivo en carne propia. Qué gracioso es a veces este destino, gracioso e irónico, es que sin ironía no hay chiste, este destino me envuelve de amor y luego me lo quita...Sería mucho pedir que deje la ironía de lado?, aunque sea por unas horas, por unas horas necesito que sean reales mis realidades y simple fantasía mis mejores sueños.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Fue o será...

Las historias se entrelazan como tu cabello con el viento. ¿Cómo es que sucedió esto? Hasta no hace un par de minutos vos y yo no éramos nada, ahora nos une un pasado de otros que nunca imaginé. El tiempo parece detenerse. Los fantasmas, los objetos perdidos que ya nadie recuerda, las luces de un universo en pausa, mis ojos rebalsados, mis uñas maltrechas, tus manos, tu silencio más charlatán que mi soledad, y ningún testigo cerca, esto debería de ser una ilusión. Cuántas primaveras obligadas a callar, cuántas sombras tiradas al tacho de recuerdos. Ya no puedo comprender muy bien lo que decís, son demasiadas horas sin ojos cerrados, son demasiadas copas sin fondo. Quizás por esto no logro descifrar el misterio. Es cruel este destino, siempre andando separados y en un pestañear, las historias que no vivimos se amontonan sobre nuestras cabezas. Y todo cae pero en cámara lenta. ¿No te parece que acabamos como no debíamos? A mi escaso entender, acabamos perdidos bajo el mismo cielo, suspirando rencores baratos de otros tiempos, de esos tiempos en los que sonreíamos sin saber la razón. Los recuerdos se me mezclan con los sueños pero no creo ser la única persona a quien le pasa esto, supongo que de tanto esquivar el encuentro acabamos sin brújula por los senderos del olvido. Lo que más lamento es que la historia se repetirá...y será como si nunca hubiera sucedido...

jueves, 18 de diciembre de 2008

Todo se emborracha de olvido y yo ni con alcohol consigo olvidar las noches de cielos vacíos, las historias repetidas y repartidas por todas partes. Qué tristeza tan grande, tantas compañías y ningún oído, tantas lunas y ninguna marea. Ya no sé qué más hacer, la habitación se tornó gigante, temo perderme y no poder regresar...