domingo, 29 de agosto de 2010
Las cenizas inmutables de aquel cuarto de hora cuando mi universo oscurecía cubren con misterio a cada una de mis palabras. Mis palabras que no tienen otro refugio que el silencio marchito, ese susurro de pasos solitarios que me persigue como si hubiera sido culpable de aquel adiós. No sé cómo vivir sin ti, no hago otra cosa que pensar en tus manos, tus labios, tu piel, y todo se desvanece, el misterio absorbe todo, y todo es misterio. Siento que no puedo hacer más de lo que hago, ya sé que nadie me exige nada pero es tan poco lo que hago. Supongo que seguiré oculto en las sombras de la noche, obligándome a soñar. Caminaré en silencio por las vacías calles de esta inentendible y vulnerable ciudad, abrigándome con la melancolía de los recuerdos hasta que ya no existan más motivos para vivir además de los inventados por los mediocres. Pensarías que divago si dijera que el mundo no está loco? Creerías si te dijera que tengo algunos motivos más para vivir que esos que inventan los mediocres y farsantes? Porque todo aquel que no sea capaz ni remotamente de aceptar esta historia tal cual es, no es más que un deslucido caminante. Puede, si, puede ser que yo esté loco, bien loco o puede que solamente sea tristeza...tristeza infinita. Y no me quejo, esto no es una queja, sólo quisiera que entendieras, de una vez y para siempre, que no es un capricho no olvidar; el por qué del recuerdo no tiene explicaciones, no tiene formas ni maneras. No puedo obligarte a entender, cuando sucede que ni yo me entiendo pero tampoco quiero que seas cómplice de mi locura ni me culpes por tu soledad...
Hoy no te ví
Hoy no encontré tu mirada entre las nubes calladas, no pude verme en tu mirada.
Hoy no sentí tu perfume en la caricia tímida del viento, no pude suspirar por tu sonrisa.
Hoy no te escuché pronunciar mi nombre, no pude perderme en tu voz.
Hoy no te ví...
y simplemente, te extrañé...
Hoy no sentí tu perfume en la caricia tímida del viento, no pude suspirar por tu sonrisa.
Hoy no te escuché pronunciar mi nombre, no pude perderme en tu voz.
Hoy no te ví...
y simplemente, te extrañé...
lunes, 23 de agosto de 2010
Mensaje de un suicida arrepentido...
Se me han nublado los cielos, el horizonte se me ha teñido de negro y mi solitario sendero se cubrió de neblina, tan espesa que me prohibía observar mis propios pasos.
Mis dioses cayeron. En realidad, se me han caído a mí. Yo los dejé desmoronarse. Realidad, ya no sé qué es real, qué no. No sé cómo sucedió pero he dejado que mis temores crecieran, que mis mentiras piadosas comenzaran a esclavizarme. He dejado que mi esperanza fuera arrasada por una desesperación incontrolable. Hasta he dejado que mis sueños traicionaran a mi razón. En algún momento ni siquiera me importaron las personas que realmente amo.
De un pestañear se me han borrado los recuerdos. Todo lo que viví quedó sepultado bajo un manto de dolor sin consuelo. Se me han esfumado las caricias y ya no pude amar. He dejado de observar atardeceres, de charlar con mi silencio y he dejado que me abandonaran las estrellas.
La libertad ha terminado por confundirme y junto a la soledad me han encerrado en un cofre de nostalgia, respirando angustia y consumiendo tristeza. Y, por último, la cobardía se ha apoderado de mi alma, sin dejarme ver lo que estaba por hacer.
Perdonen, ya se me han terminado las excusas, las torpes excusas para defender mi comportamiento. Aún no sé cómo escapé de mi propio tormento, creo que simplemente no deseaba que la reseca muerte me encontrara vacio y solo, sin haber hecho lo suficiente, sin haber hecho lo suficiente...
Mis dioses cayeron. En realidad, se me han caído a mí. Yo los dejé desmoronarse. Realidad, ya no sé qué es real, qué no. No sé cómo sucedió pero he dejado que mis temores crecieran, que mis mentiras piadosas comenzaran a esclavizarme. He dejado que mi esperanza fuera arrasada por una desesperación incontrolable. Hasta he dejado que mis sueños traicionaran a mi razón. En algún momento ni siquiera me importaron las personas que realmente amo.
De un pestañear se me han borrado los recuerdos. Todo lo que viví quedó sepultado bajo un manto de dolor sin consuelo. Se me han esfumado las caricias y ya no pude amar. He dejado de observar atardeceres, de charlar con mi silencio y he dejado que me abandonaran las estrellas.
La libertad ha terminado por confundirme y junto a la soledad me han encerrado en un cofre de nostalgia, respirando angustia y consumiendo tristeza. Y, por último, la cobardía se ha apoderado de mi alma, sin dejarme ver lo que estaba por hacer.
Perdonen, ya se me han terminado las excusas, las torpes excusas para defender mi comportamiento. Aún no sé cómo escapé de mi propio tormento, creo que simplemente no deseaba que la reseca muerte me encontrara vacio y solo, sin haber hecho lo suficiente, sin haber hecho lo suficiente...
jueves, 19 de agosto de 2010
¿Qué es tarde?...
Los motivos se vuelven turbios, muy turbios. No entiendo las razones, busco explicar lo que no debería explicar, pero no puedo quedarme con la simple apariencia de una verdad, la necesito entera, sin velos, sin penumbras, de la misma manera que te necesito a ti. No entiendo cuando me dices que te vas porque se hace tarde, ¿tarde? ¿Qué es tarde? ¿Tarde para qué? Es tarde para volver el tiempo atrás y borrar todo lo que pasó, es tarde para recorrer las huellas que ya incrustaste en el sendero que te trajo hasta mí, no me digas que es tarde…y que tienes que irte, mi lecho rebalsa de tu perfume, yo respiro sólo tu perfume...las luces del alba se aproximan, ¿eso significa que es tarde la noche ya, o demasiado pronto el amanecer? Es tarde para volver...o es que acaso no sé volver?...
miércoles, 18 de agosto de 2010
Antes de que cuente diez...Fito y Fitipaldis
Puedo escribir y no disimular
es la ventaja de irse haciendo viejo
no tengo nada para impresionar
ni por fuera ni por dentro.
La noche en vela va cruzando el mar
porque los sueños viajan con el viento
y en mi ventana sopla en el cristal
mira a ver si estoy despierto.
Me perdí en un cruce de palabras
me anotaron mal la dirección
ya grabé mi nombre en una bala
ya probé la carne de cañón
ya lo tengo todo controlado
y alguien dijo no, no, no, no, no
que ahora viene el viento de otro lado
déjame el timón
y alguien dijo no, no, no
Lo que no llegará al final
serán mis pasos, no el camino.
No ves que siempre vas detrás
cuando persigues al destino.
Siempre es la mano y no el puñal
nunca es lo que pudo haber sido
no es porque digas la verdad
es porque nunca me has mentido.
No voy a sentirme mal
si algo no me sale bien
he aprendido a derrapar
y a chocar con la pared
que la vida se nos va
como el humo de ese tren
como un beso en un portal
antes de que cuente 10.
Y no volveré a sentirme extraño
aunque no me llegue a conocer
y no volveré a quererte tanto
y no volveré a dejarte de querer
dejé de volar me hundí en el barro
y entre tanto barro me encontré
algo de calor sin tus abrazos
ahora sé que nunca volveré
(A veces me pasa que mis palabras no me alcanzan, no sé cómo expresar las cosas que siento, entonces supongo y creo entender que es mejor buscar palabras afuera, y hoy, esta hermosa canción me ayuda a expresarme...)
es la ventaja de irse haciendo viejo
no tengo nada para impresionar
ni por fuera ni por dentro.
La noche en vela va cruzando el mar
porque los sueños viajan con el viento
y en mi ventana sopla en el cristal
mira a ver si estoy despierto.
Me perdí en un cruce de palabras
me anotaron mal la dirección
ya grabé mi nombre en una bala
ya probé la carne de cañón
ya lo tengo todo controlado
y alguien dijo no, no, no, no, no
que ahora viene el viento de otro lado
déjame el timón
y alguien dijo no, no, no
Lo que no llegará al final
serán mis pasos, no el camino.
No ves que siempre vas detrás
cuando persigues al destino.
Siempre es la mano y no el puñal
nunca es lo que pudo haber sido
no es porque digas la verdad
es porque nunca me has mentido.
No voy a sentirme mal
si algo no me sale bien
he aprendido a derrapar
y a chocar con la pared
que la vida se nos va
como el humo de ese tren
como un beso en un portal
antes de que cuente 10.
Y no volveré a sentirme extraño
aunque no me llegue a conocer
y no volveré a quererte tanto
y no volveré a dejarte de querer
dejé de volar me hundí en el barro
y entre tanto barro me encontré
algo de calor sin tus abrazos
ahora sé que nunca volveré
(A veces me pasa que mis palabras no me alcanzan, no sé cómo expresar las cosas que siento, entonces supongo y creo entender que es mejor buscar palabras afuera, y hoy, esta hermosa canción me ayuda a expresarme...)
jueves, 12 de agosto de 2010
El espejo vacío
Existía una realidad que me estaba golpeando y yo siempre ausente. El cielo no era digno de mi mirada, recuerdo que esa noche había luna llena, y la luna llena opaca el brillo de las estrellas. Recuerdo que sonreí con ironía como si en algún punto del universo alguien me estuviera observando.
La ciudad dormía, ni los fantasmas que anidan en las avenidas deseaban aparecer. Fue una noche de abril. Y el aire de abril es diferente. Después de las repetidas lluvias de marzo con la llegada del otoño, es como si todo fuera nuevo o recién lavado. La humedad flota en el aire como burbuja de ensueño, y el frío hace sus primeras apariciones. Esa noche hacía frío. Yo llevaba mi desteñida campera marrón de corderoy con su bolsillo descocido. Hacía tres años que se me había roto. Lo arreglé y se volvió a romper. Supongo que algunas cosas no deben arreglarse y así lo dejé…
Yo estaba sentado a orillas de una vereda, sin testigos, con una botellita de cerveza en la mano, lo veo a José acercarse caminando con toda la parsimonia característica en él. Lo miro, lo saludo y descubro que no es el mismo José de la noche anterior cuando comimos en lo del Gordo. Tiene una especie de brillo en la mirada, digo especie pues jamás vi sus ojos brillar, no por nada, al menos. Y me imaginé que algo se traía bajo el poncho, como solía decir mi abuelo.
Así fue. Me abrazó, sonría. Yo no hice más que mirarlo, no entendía nada.
-Hermano, me voy –dijo con una sonrisa en los labios. Descubrí que acá no está lo que estoy buscando.
-Pero a dónde vas a ir, José –le recriminé, bajando la mirada-.
-Me voy a deambular las desprolijas rutas de mi país.
-No te hagas el poeta ahora, por favor te lo pido, no seas tan soñador che, te vas a golpear tan fuerte que no sabrás cómo carajos levantarte. Dale, dejate de tonterías, decime, ¿para donde vas?-y lo quedé mirando fijo a los ojos. Lamentablemte descubrí que me estaba diciendo la verdad.
-Sólo porque sos mi amigo y te quiero, no te rompo la cara –me dijo y se pegó la vuelta.
Yo no sabía qué hacer, me estaba diciendo que se iba, quizás necesitaba consuelo y eligió irse ya que nadie supo dárselo. Quizás estaba huyendo del mundo que lo obligaba a ser como todos. Corrí para alcanzarlo.
-Hey José, esperá un segundo che, pará, perdoname, pará, vení para acá, hablemos, hermano –le gritaba mientras lo alcanzaba.
-No, no, está bien, ya sé que nadie me entiende en este puto agujero –me dijo mientras seguía caminado. Y yo caminando detrás, persiguiéndolo, mientras gritaba:
-Pero José, escuchame, qué locura es esa de dejar todo, en realidad, no es todo, es lo poco que conseguiste por ir detrás de un sueño, más que sueño, una idea? no lo entiendo, no podría dejar nada, ni siquiera mi viejo cenicero para ver qué hay más allá del horizonte. Ahí estaba la diferencia, yo no podía pero él si.
Después de varios metros, pude alcanzarlo. Le pedí perdón de todas las maneras que conocía. Finalmente se detuvo justo en mitad de una cuadra. De unos cables grises colgaba un foco que ya casi no iluminaba, parecía como si la monotonía lo hubiera aburrido. José sólo llevaba una mochila de esas de viajero, la gorra negra que le había regalo para su cumpleaños, los mismos pantalones gastados de hace décadas y cargaba con una ilusión en la mirada que no pude esquivar.
Antes de dejarme pronunciar otra palabra, él me dijo:
-Mirá, te lo voy a explicar de esta manera, espero que tengas suficiente memoria para recordar y decirme si me equivoco, ¿está? Siempre estuve esperando, hoy me cansé de esperar. Cada vez que encuentro en mi memoria alguna vieja canción, esta me recuerda que estoy perdiendo mí tiempo, mi escaso tiempo sobre esta tierra. Siempre me dediqué a buscar más de lo que podría haber hallado en un millón de años. No me estoy quejando de nada, te cuento para ver si me entendés. Busqué y busqué, y quizás busqué en los lugares incorrectos. Miré cientos de veces el infinito, buscando a Dios, y luego simplemente lo hallé en una mirada tan tierna como aterradora, la mirada de quien necesita consuelo pero que es capaz de hacer cualquier cosa. Vacilé al ver lágrimas en los rostros de espectros llamándome, temí más por mi cordura inalterable que por mi desorientada esperanza, vacilé y no logré nada, salvo algunos reproches que no me ayudaron a creer. Busqué fuerzas en momentos de flaqueza hasta debajo del atardecer, me volví loco tratando de hallar la manera de seguir, la descubrí, mi alma la descubrió armándome de paciencia para no caer, pero no hallé las fuerzas necesarias para escapar de tantos tormentos, seguí divagando por el mundo de las letras y deambulando por el de los sueños, y casi nunca los pude unir. Busqué piedad para los mares de mis tristezas, busqué consuelo, sin saber qué hallaría realmente, perseguí lunas incansablemente hasta desmoronarme de cansancio. Pero era muy pronto para caer, para flaquear. Tenía tantas cosas que resolver aún, tengo. Busqué el amor sin apurarme, sabía que tenía todo el tiempo del mundo, como quien dice, para encontrarlo.
Aunque lo haya encontrado y perdido. Busqué en las miradas de las personas el brillo que necesitaba encontrar para no perderme, en cierto tarde de marzo hallé esa luz capaz de iluminarme el alma, pero también la perdí. Varios años después supongo y creo entender que fue mejor así. A veces el destino juega una especie de acertijos, nos pregunta, nos distrae, nos hace pensar en un millón de cosas antes de dar con lo correcto. Es cierto que me sentí triste por algún tiempo, hay que reconocer el dolor, quien no admite sufrir terminará creyendo que son todos unos ignorantes. (Y la ignorancia es sólo falta de conocimiento, no es como la indiferencia). Sufrí, sí, es cierto, pero ahora entiendo que mi alma se fortaleció, ahora mi alma, puede afrontar la ausencia de ese brillo de una sola mirada, porque ahora sé que hay millones de otras mirandas esperando por ser descubiertas. Estás son las razones que me llevaron a tomar esta decisión, inesperada, tal vez, no tengo más para decirte que esto. Espero que lo hayas entendido.
Me quedé unos minutos en silencio, tratando de obtener una respuesta, inventando algún pretexto para convencerlo de que no partiera. Y no pude. Cada palabra, cada frase era cierta, a la manera de José era cierta.
Entonces, sin más para pensar le dije:
-Claro hermano que te entiendo, y sí, tenés razón, no te equivocás. Y lo abracé, no sabía en qué lugar o tiempo volvería a encontrar a este amigo que partía en busca de algo que le faltaba y que no sabía qué era.
Quizás necesitaba vaciarse, quizás fue en busca de lo que le sobraba porqué sé que todas estas razones no son las únicas. Pero ahora que sé cuándo tomó esta decisión, ahora lo entiendo, y creo suponer que de haberme pasado a mi, yo hubiera hecho lo mismo. De pronto un día, lo cotidiano se tornó costumbre. Y la costumbre en rutina sin escrúpulos. Desde la primera mirada supo que no había nacido para ver el mundo con los mismos ojos que el resto de la gente, supo que no podría caminar con la misma misión todos los días. Lo supo pero se le olvidó. El crecer de un salto lo hizo perder aquella hermosa visión, aquella singular mirada del mundo. No tuvo otra alternativa, tuvo que crecer pero el salto lo llevó a la deriva. Y amaneció en una ciudad llena de brillantes luces pero sin alma. Despertó de esa aletargada pesadilla desprovisto de sueños. Sintió que estuvo caminando a tientas como un ciego involuntario hasta que un buen día, un bendito vidrio de una ventana en ruinas le gritó mil preguntas al vacío. Miró a través de él convencido de que había alguien más del otro lado pero no fue así. Era el mismo al que miraba, era suya la imagen reflejada. Ese no podía ser él. No podía ser eso que aparecía ahí. ¿Cuánto tiempo pasó desde la última vez que miró un espejo? ¿Tanto tiempo pasó? Ese no era él. ¿Desde cuándo no tenía sonrisa? ¿Desde cuándo no tenía mirada? ¿Desde cuándo no brillaba su mirada? No había alma allí. ¿Dónde quedó su alma? La ciudad se la devoró. No había nadie detrás de esa mirada. No aparecía en el espejo, era un simple no reflejo. Buscó por cada facción de su antiguo rostro, ese que él recordaba, pero ya no estaba, ya no existía aquel rostro. De pronto, la noche lo acarició, sintió un escalofrío que no lo provocó el viento sino esa nefasta afirmación, no había nadie en el espejo. Preferiría haber hallado una sombra o un trozo del silencio antes que ese vacío. Y entonces, como si la verdad hubiera estado siempre al alcance de las manos, entendió que debía salir de esa ciudad, debía encontrar su verdadero reflejo en el vidrio.
Ese día él partió en busca de lo que no encontraba en esta ciudad que nos tocaba habitar, la cuál, cabe rescatar, no siempre habitábamos.
Años atrás, cuando las luces del techo iluminaban en lugar de molestar, José fue peregrino de esta ciudad, que no es tan pequeña como parece. Conoció sus rincones, supo de sus secretos. En ocasiones llegué a imaginar que ella le hablaba cuando todos dormían, y él la escuchaba cuando el bullicio se rendía. Los árboles le preguntaban por qué caminaba por las penumbras, y mi querido amigo siempre dijo que para que nadie lo descubriera. No tenía ganas ni motivos para andar dando explicaciones.
Así supo que hay una baldosa floja en la vereda de mi casa y que en la esquina las paredes son grises como el cielo en abril y hasta descubrió que hay rostros en la pared. Supo también que la ventana de la mujer que yo amaba no tenía bisagras. Y hasta se enteró cuánto le cuesta su pasado.
Recorrió los rincones por donde se tejieron historias y las tijeras que las descosieron. Existen bancos en la plaza varados en un tiempo sin tiempo. Están ahí, acechando a los habitantes. Ellos saben más que él pero no quieren contarle, no le van a contar. Y como todo buen habitante del silencio, José los respeta.
Es un tejido de calles la ciudad. Y él se perdió en ellas, se fundió en sus aceras para intentar, sólo intentar entender por qué la gente que habitaba la ciudad era como era, así, tan superficial, hoy descubro, que nunca lo pudo lograr, por eso esta loca idea de deambular por el país, la ciudad le quedó extremadamente pequeña para sus preguntas sin respuestas.
El olvido no es un santo...
No te creas que el olvido es un santo y que vendrá a rescatar tu recuerdo de mi llanto, no, no creas que me será tan fácil olvidarte. Sería más sencillo convertirme en olvido. Y eso es justo lo que haré, seré olvido. Destruiré nuestro libro de recuerdos, ya no le sirven a nadie, menos a mi que estoy loco, ¿para qué quiere los recuerdos un loco? Loco y solo, sin ti estoy solo, ya sé que está Ernesto con su paciencia a cuestas y su sarcástico humor pero Ernesto no eres tú, se entiende? Al abandonarme, destruiste la cama, la mesa y el maldito reloj, bueno, todo lo que necesitaba para sobrevivir, ahora prefiero seguir destruyendo, quizás así logre escapar de esta locura de amarte sin que tú estés, quizás así logre ser olvido.
Destruiré los muros de esta prisión, quitaré los candados que me callan y saldré a gritar tu nombre por las calles sin milagros hasta hallarte, o hasta acabar de perderme, no me importa. No pretendo ser más que una huella, dejar en el camino una huella y no una sombra, ser una huella por si algún día decides volver. Y yo aquí estaré, en las ruinas de este castillo de palabras que penden de la noche y dependen del silencio. He destruido las luces y armé un gran barullo sólo para que desaparezcan todas las palabras que me torturan, sólo tu nombre me basta, sólo tu nombre me alcanza para vivir...Por qué pensarás que el olvido es un santo?
Destruiré los muros de esta prisión, quitaré los candados que me callan y saldré a gritar tu nombre por las calles sin milagros hasta hallarte, o hasta acabar de perderme, no me importa. No pretendo ser más que una huella, dejar en el camino una huella y no una sombra, ser una huella por si algún día decides volver. Y yo aquí estaré, en las ruinas de este castillo de palabras que penden de la noche y dependen del silencio. He destruido las luces y armé un gran barullo sólo para que desaparezcan todas las palabras que me torturan, sólo tu nombre me basta, sólo tu nombre me alcanza para vivir...Por qué pensarás que el olvido es un santo?
martes, 10 de agosto de 2010
Podrías perdonar mi inestabilidad? Podrías quedarte cuando te pido que te vayas, por favor? Sé que a veces son tantas mis incoherencias, mis fugas, pero de verdad, si me ves ausente o acaso ocupado, sólo estoy pensando en ti.
Sabías que el mundo, el universo es exactamente el mismo desde que no estás? No se ha apagado ni una estrella, los polos siguen en su frío lugar, la luna continúa girando y arrastrando las mareas, todo sigue igual desde que no estás y sin embargo yo, yo no me reconozco ni mirándome al espejo, y no conozco a nadie...sí, ya sé que es triste esto, pero mira, no puedo calmar las voces de todos los fantasmas que me persiguen, sólo puedo escribirte en estas horas y confesarte lo que no te he dicho antes.
Sabías que colecciono y atesoro abrazos, misterios que resuelvo con el tiempo pero que me encanta que permanezcas envueltos de dudas? Seguramente no sabías que mi mundo dependía de tu sonrisa ni que mis ojos dependían de tus besos...pero bueno, ahora te los estoy diciendo, ahora deberías de saberlo y perdonarme...perdonarme...perdona mis confesiones al silencio, siempre fue mi aliado, no quise que se interpusiera entre nosotros pero parece que no lo logré, no?
Estás ahí? Estarás en algún lugar escuchando? Quisiera seguir mintiéndome y creer que es así...
Tan mal estoy? Tan ausente que todavía hablo de ti como si estuvieras aquí?...Parece que así es...podrías por favor abrazarme un instante y detener el reloj? necesito sentir que estoy vivo...
Sabías que el mundo, el universo es exactamente el mismo desde que no estás? No se ha apagado ni una estrella, los polos siguen en su frío lugar, la luna continúa girando y arrastrando las mareas, todo sigue igual desde que no estás y sin embargo yo, yo no me reconozco ni mirándome al espejo, y no conozco a nadie...sí, ya sé que es triste esto, pero mira, no puedo calmar las voces de todos los fantasmas que me persiguen, sólo puedo escribirte en estas horas y confesarte lo que no te he dicho antes.
Sabías que colecciono y atesoro abrazos, misterios que resuelvo con el tiempo pero que me encanta que permanezcas envueltos de dudas? Seguramente no sabías que mi mundo dependía de tu sonrisa ni que mis ojos dependían de tus besos...pero bueno, ahora te los estoy diciendo, ahora deberías de saberlo y perdonarme...perdonarme...perdona mis confesiones al silencio, siempre fue mi aliado, no quise que se interpusiera entre nosotros pero parece que no lo logré, no?
Estás ahí? Estarás en algún lugar escuchando? Quisiera seguir mintiéndome y creer que es así...
Tan mal estoy? Tan ausente que todavía hablo de ti como si estuvieras aquí?...Parece que así es...podrías por favor abrazarme un instante y detener el reloj? necesito sentir que estoy vivo...
sábado, 7 de agosto de 2010
Y te fuiste, no más. Destrabaste la puerta, con tu sonrisa de luna creciente me miraste, y te fuiste. Me abandonaste en el ocaso de mi cordura, me dejaste a la deriva en un mar de palabras sordas. Aspiré tu perfume hasta saciarme y me quedé pensativo, hilvanando tu recuerdo con tu ausencia. Qué dolor!! Dios!! La última vez que me sentí tan abatido fue después de buscar por siglos la realidad, la realidad a la que ya no puedo regresar.
Sé que suficiente no es necesario y que a veces, necesario no es suficiente, sé que no estás y que esta tristeza infinita durará lo que dure una eternidad, no busco evitarlo, pero el saber que todo pasa, como me lo repiten a cada maldito segundo, no es suficiente, no me alcanza con saber que todo pasa, y no es necesario que me lo digan tantas veces...
Te fuiste, te fuiste y así como sé que la noche pasará también sé que no estás...
Sé que suficiente no es necesario y que a veces, necesario no es suficiente, sé que no estás y que esta tristeza infinita durará lo que dure una eternidad, no busco evitarlo, pero el saber que todo pasa, como me lo repiten a cada maldito segundo, no es suficiente, no me alcanza con saber que todo pasa, y no es necesario que me lo digan tantas veces...
Te fuiste, te fuiste y así como sé que la noche pasará también sé que no estás...
Creí que serías una sombra más habitando la ciudad, incluso llegué a imaginar que ni siquiera tenías sombra. Andabas como dueña del lugar, desordenando calles, alborotando el silencio de la siesta, eras la sonrisa siempre dispuesta. No toleré jamás a las personas como vos, pero parece que el destino, no tan idiota después de todo, me jugó una buena pasada. Me crucé con tus ojos en la madrugada sin sol, y no sólo descubrí que eras más bella que la luna en las noches sin nubes, sino que además tenías la sombra más armoniosa del universo. Me enamoré y no necesité saber tu nombre ni tu edad, sonrío al pensar en ello. Supongo que es inevitable que no pueda nombrarte luego de lo que sucedió, o de lo que no sucedió, de lo que nunca sucedió...
Quedé atrapado en un naufragio sin tormenta, besé tus ojos como si alguna vez hubieran formado parte de mi alma y repetí la historia tantas veces que ya no sé quién soy o quién debería ser....
Estás en ese rincón feliz del jardín, iluminando las rosas, armando laberintos, rescatando cenizas, pintando láminas del paraíso que tuvimos, mientras yo ando divagando por las palabras que no me decido a escribir, mientras ando buscando tu aroma por la casa como si fuera una sustancia que queda suspendida en el aire...como si estuviera loco...
Y salgo a buscarte por las oscuridades de este invierno sin tregua y no te hallo, y no me hallo, y te perdí, hace cuánto te perdí? Por qué no puedo recordarlo? También me perdí yo, supongo que de tanto arrebatarle recuerdos al pasado, este me atrapó…No es justo, no? Sigo soñando tu mirada, sigo acariciando la sombra que no reconocí en un principio y sigo vivo, no sé si es una bendición o un milagro…
Quedé atrapado en un naufragio sin tormenta, besé tus ojos como si alguna vez hubieran formado parte de mi alma y repetí la historia tantas veces que ya no sé quién soy o quién debería ser....
Estás en ese rincón feliz del jardín, iluminando las rosas, armando laberintos, rescatando cenizas, pintando láminas del paraíso que tuvimos, mientras yo ando divagando por las palabras que no me decido a escribir, mientras ando buscando tu aroma por la casa como si fuera una sustancia que queda suspendida en el aire...como si estuviera loco...
Y salgo a buscarte por las oscuridades de este invierno sin tregua y no te hallo, y no me hallo, y te perdí, hace cuánto te perdí? Por qué no puedo recordarlo? También me perdí yo, supongo que de tanto arrebatarle recuerdos al pasado, este me atrapó…No es justo, no? Sigo soñando tu mirada, sigo acariciando la sombra que no reconocí en un principio y sigo vivo, no sé si es una bendición o un milagro…
martes, 27 de julio de 2010
A pesar de mis delirios...
La luna caía sobre los tejados de este universo en cámara lenta. Tus ojos brillaban como si estuvieras observando un sueño cumplido. Yo sólo quería quedarme, arrinconarme en tu mirada y ver llegar la madrugada desde tus sábanas. No era suficiente el tiempo que teníamos para destrabar las preguntas que se hacían migajas entre los pensamientos. Fuguémonos juntos a ningún lugar, vení conmigo al fin del mundo, fue lo único que pude decir. No fui muy original, no podía hilvanar las palabras, nunca pude hilvanar las palabras teniéndote tan cerca, tan tibiamente cerca. Siempre fui un infeliz recolector de frases y palabras, y en la noche aquella, con tus ojos inundándome de caricias no pude hallar lo que era necesario decir.
Tu rostro sobre mi hombro, tu dulce y destronada boca suspirando de tanto callar ideas, tu piel bailando con mi piel, tus manos de poetiza difusa dibujando el contorno de mis labios, demasiado poco para una sola noche, te necesito completa y compleja a mi lado. Todos los días, cada día.
Si nuestras realidades fueran otras esta escena que guardo en las pupilas sería una realidad permanente. ¿Es inmensa la fatalidad o el destino es un idiota? Porque desde que me crucé contigo no soy capaz de hacer nada más que pensarte. Y estamos a la deriva los dos. Tú, en tu barco timoneado por el legado familiar y yo, en mi canoa de pescador de ilusiones. No hay marea que nos una, no existe tormenta capaz de hundirnos en la misma ola. Y sin embargo, al tocarnos, al mirarnos, la vida, esta vida, nuestras vidas son un efímero instante de locura, y una perpetua condena. Supe que habías sido creada para mis brazos, supe que había sido creado para tu cuerpo pero esta realidad es tan extraña, tan profunda y drásticamente oscura que nos obliga a despertar de madrugada y partir separados hacia el mundo de locos que habitamos.
La luna cayendo es mi mayor condena. Tu aroma es mi libertad. Te amo tanto que si tuviera que despertar otra vez lejos de tu voz preferiría no hacerlo nunca más y no estoy siendo dramático ni extremista, es la dura verdad, tan verdad como que me llamo José y te amo a pesar de mis delirios.
Tu rostro sobre mi hombro, tu dulce y destronada boca suspirando de tanto callar ideas, tu piel bailando con mi piel, tus manos de poetiza difusa dibujando el contorno de mis labios, demasiado poco para una sola noche, te necesito completa y compleja a mi lado. Todos los días, cada día.
Si nuestras realidades fueran otras esta escena que guardo en las pupilas sería una realidad permanente. ¿Es inmensa la fatalidad o el destino es un idiota? Porque desde que me crucé contigo no soy capaz de hacer nada más que pensarte. Y estamos a la deriva los dos. Tú, en tu barco timoneado por el legado familiar y yo, en mi canoa de pescador de ilusiones. No hay marea que nos una, no existe tormenta capaz de hundirnos en la misma ola. Y sin embargo, al tocarnos, al mirarnos, la vida, esta vida, nuestras vidas son un efímero instante de locura, y una perpetua condena. Supe que habías sido creada para mis brazos, supe que había sido creado para tu cuerpo pero esta realidad es tan extraña, tan profunda y drásticamente oscura que nos obliga a despertar de madrugada y partir separados hacia el mundo de locos que habitamos.
La luna cayendo es mi mayor condena. Tu aroma es mi libertad. Te amo tanto que si tuviera que despertar otra vez lejos de tu voz preferiría no hacerlo nunca más y no estoy siendo dramático ni extremista, es la dura verdad, tan verdad como que me llamo José y te amo a pesar de mis delirios.
martes, 20 de julio de 2010
Mis Amigos...
He conocido gente increíble, desde habitantes de la luna hasta gerentes de empresas. Han entrado en mi vida sin pedir permiso, y así también, se han ido, sin decir adiós (y no lo lamento). Van y vienen como palomas mensajeras.
Algunos fueron personajes escapados de libros que nadie se atrevió a escribir jamás, otros fueron sombras en la madrugada.
He conocido a payasos que no saben nada de humor, titiriteros mal pagos, asesores de imagen sin espejos, caricaturas taciturnas del miedo, borrachos a la deriva en un mar de buenas intenciones, caminantes ocasionales de los abismos, consejeros de la vida sin almas, tristes pasamanos de compañías, altaneros sin altura, reyes sin tronos, poetas sin metáforas, desafortunados cómplices del olvido...
Tanta gente he conocido!!!. Gracias a dios ninguno de todos ellos ha perturbado mi universo, ninguno ha adornado mi alma de caricias ni ha sembrado flores a orillas de mi sendero. Ninguno de todos ellos ha vaciado mis manos, secado mis lágrimas, sanado mis heridas, acomodado mis ideas (que no son muchas, pero en fin...) Todo esto lo han hecho mis amigos...
Mis amigos son delirantes compradores de ilusiones. Son estrellas en mi cielo.
Son los envases vacíos y las copas rotas en la madrugada.
Son la extraña combinación del silencio y el barullo.
Son ángeles caídos a la hora de defender.
Son la realidad de mi ficción.
Mis amigos son, a veces, estresadamente impuntuales, no conocen el orden de los pasos, se pierden de tanto andar vagando por las calles.
Son lo fugaz y lo eterno, lo comprensible y lo incomprensible.
Son tremendamente colgados, algunos, no todos, que hasta se olvidan de aparecer...
Son uno de los pilares que apuntalan mi cordura. Aunque en ciertas circunstancias desequilibren la armonía que siempre estoy buscando.
Mis amigos son los que dejan huellas para que no me pierda. Dejan sus palabras para que no me calle, a veces para callarme también...dejan todo para acompañarme y para salvarme del peor de mis destierros, la soledad...ellos son ese milagro, ese trozo de madera que siempre aparece después de un naufragio.
Dedicado a cada uno mis amigos…incluso aquellos que formaron parte de mi vida en el pasado…por algo ha sido así…y hoy los recuerdos…
Algunos fueron personajes escapados de libros que nadie se atrevió a escribir jamás, otros fueron sombras en la madrugada.
He conocido a payasos que no saben nada de humor, titiriteros mal pagos, asesores de imagen sin espejos, caricaturas taciturnas del miedo, borrachos a la deriva en un mar de buenas intenciones, caminantes ocasionales de los abismos, consejeros de la vida sin almas, tristes pasamanos de compañías, altaneros sin altura, reyes sin tronos, poetas sin metáforas, desafortunados cómplices del olvido...
Tanta gente he conocido!!!. Gracias a dios ninguno de todos ellos ha perturbado mi universo, ninguno ha adornado mi alma de caricias ni ha sembrado flores a orillas de mi sendero. Ninguno de todos ellos ha vaciado mis manos, secado mis lágrimas, sanado mis heridas, acomodado mis ideas (que no son muchas, pero en fin...) Todo esto lo han hecho mis amigos...
Mis amigos son delirantes compradores de ilusiones. Son estrellas en mi cielo.
Son los envases vacíos y las copas rotas en la madrugada.
Son la extraña combinación del silencio y el barullo.
Son ángeles caídos a la hora de defender.
Son la realidad de mi ficción.
Mis amigos son, a veces, estresadamente impuntuales, no conocen el orden de los pasos, se pierden de tanto andar vagando por las calles.
Son lo fugaz y lo eterno, lo comprensible y lo incomprensible.
Son tremendamente colgados, algunos, no todos, que hasta se olvidan de aparecer...
Son uno de los pilares que apuntalan mi cordura. Aunque en ciertas circunstancias desequilibren la armonía que siempre estoy buscando.
Mis amigos son los que dejan huellas para que no me pierda. Dejan sus palabras para que no me calle, a veces para callarme también...dejan todo para acompañarme y para salvarme del peor de mis destierros, la soledad...ellos son ese milagro, ese trozo de madera que siempre aparece después de un naufragio.
Dedicado a cada uno mis amigos…incluso aquellos que formaron parte de mi vida en el pasado…por algo ha sido así…y hoy los recuerdos…
sábado, 26 de junio de 2010
Tengo tanto para olvidar...lo primero que necesito olvidar es tu mirada...tus ojos, esos ojos que me ciegan si por cierta tímida ocasión me miran. Ya sé que ni siquiera podés imaginar lo que me producen tus ojos, ni yo lo puedo imaginar.
Necesito olvidar que estás en algún lugar de este universo, ajeno a mis súplicas, ajeno a este amor que siento. Olvidar que te conozco...no existirá una grieta, una fisura, en la cual sólo pierda ese recuerdo, el momento en el que me cuativaron tanto tus ojos. Una efímera realidad, un hueco en mi memoria, pasar a ser algo así como una desmemoriada pero unicamente de tus ojos, esto necesito...y sin embargo, como dice el poeta...sin embargo...
Olvido tantas otras cosas, olvido el día en el que vivo, la hora que acabo de ver en el reloj, sacarle el polvo a la sombra de los muebles, ponerle llave a la puerta de mi casa cuando estoy saliendo, o regresar a la casa porque no recuerdo si cerré o no...
Olvido el perfume en la otra casa, la sensación de lo obtenido, la precaria melodía de cierto te amo...olvido el frío al amanecer, la luz encendida en el baño, el encendedor, nunca sé dónde lo dejé...hasta olvido dormir cuando tengo tus ojos tan cerca...y tan lejos.
A veces no recuerdo la última página que leí del libro que tengo en la mesa de luz, que en realidad no tiene luz puesto que no me gustan los veladores, no sé muy bien si hablé o si callé, no sé ni lo que digo...
Necesito, necesito olvidar tu mirada, tu mirada tímida que me emborracha de incoherencias...
Pero no, olvido hasta mi edad, y tampoco sé si es por la edad en sí o por simple y llano olvido...
Estás tan cerca que hasta puedo acariciar este instante que se hace recuerdo en un segundo de soledad y tan lejos que de sólo pensarlo me hundo en un suspiro atormentado de resignación...
Necesito olvidar que estás en algún lugar de este universo, ajeno a mis súplicas, ajeno a este amor que siento. Olvidar que te conozco...no existirá una grieta, una fisura, en la cual sólo pierda ese recuerdo, el momento en el que me cuativaron tanto tus ojos. Una efímera realidad, un hueco en mi memoria, pasar a ser algo así como una desmemoriada pero unicamente de tus ojos, esto necesito...y sin embargo, como dice el poeta...sin embargo...
Olvido tantas otras cosas, olvido el día en el que vivo, la hora que acabo de ver en el reloj, sacarle el polvo a la sombra de los muebles, ponerle llave a la puerta de mi casa cuando estoy saliendo, o regresar a la casa porque no recuerdo si cerré o no...
Olvido el perfume en la otra casa, la sensación de lo obtenido, la precaria melodía de cierto te amo...olvido el frío al amanecer, la luz encendida en el baño, el encendedor, nunca sé dónde lo dejé...hasta olvido dormir cuando tengo tus ojos tan cerca...y tan lejos.
A veces no recuerdo la última página que leí del libro que tengo en la mesa de luz, que en realidad no tiene luz puesto que no me gustan los veladores, no sé muy bien si hablé o si callé, no sé ni lo que digo...
Necesito, necesito olvidar tu mirada, tu mirada tímida que me emborracha de incoherencias...
Pero no, olvido hasta mi edad, y tampoco sé si es por la edad en sí o por simple y llano olvido...
Estás tan cerca que hasta puedo acariciar este instante que se hace recuerdo en un segundo de soledad y tan lejos que de sólo pensarlo me hundo en un suspiro atormentado de resignación...
domingo, 13 de junio de 2010
A la deriva
Extraño tu mirada, tus ojos que me atraviesan el alma. Extraño tanto tu mirada que salgo a buscarla como si estuviera huérfana de miradas. Recuerdas cuando caminábamos a tientas por las calles tratando de no sabotear nuestros sueños?
Hoy siento que el silencio siempre fue tu mejor aliado y justamente por eso, podías oír más de lo que las palabras decían. Y sin embargo, naufragaste por un mundo minado de incoherencias, sin otra salida que exilios y cenizas, sin otra verdad que tu propia impotencia. Y yo me perdí también, me perdí buscando lo perdido y te perdí en la pérdida de mi clemencia.
No fue fácil ignorar al olvido, me quedé sentada, esperando, esperándote en ese puerto ruin de lo ignorado y tú habías olvidado la brújula al partir. Supongo que aún divagas entre las luces del alba que no tienen compañía y los ocasos del silencio. Es triste asumir que ya no recuerdo ni tu sombra en mi almohada.
Cuánto pesar llevarás en los hombros?
Cuántas relojes habrás parado?
Cuántas luces habrás encandilado?
A veces creo que si tan sólo hubieras buscado un torpe recuerdo de mi, hoy sabrías que fui tu mejor silencio y en última instancia sabrías que aún soy un gélido ángel para tu alma desnuda.
No es justa esta distancia que inventamos para extrañarnos...no te parece?
Hoy siento que el silencio siempre fue tu mejor aliado y justamente por eso, podías oír más de lo que las palabras decían. Y sin embargo, naufragaste por un mundo minado de incoherencias, sin otra salida que exilios y cenizas, sin otra verdad que tu propia impotencia. Y yo me perdí también, me perdí buscando lo perdido y te perdí en la pérdida de mi clemencia.
No fue fácil ignorar al olvido, me quedé sentada, esperando, esperándote en ese puerto ruin de lo ignorado y tú habías olvidado la brújula al partir. Supongo que aún divagas entre las luces del alba que no tienen compañía y los ocasos del silencio. Es triste asumir que ya no recuerdo ni tu sombra en mi almohada.
Cuánto pesar llevarás en los hombros?
Cuántas relojes habrás parado?
Cuántas luces habrás encandilado?
A veces creo que si tan sólo hubieras buscado un torpe recuerdo de mi, hoy sabrías que fui tu mejor silencio y en última instancia sabrías que aún soy un gélido ángel para tu alma desnuda.
No es justa esta distancia que inventamos para extrañarnos...no te parece?
Otros...
Siempre creí, para bien o para mal, que estaba sola bajo la oscuridad y sobre el frio en la esquina sur de un planeta sin techo. Aún sin luces alegrando la ciudad, aún sin ruidos manchando al silencio y es en singular puesto que sólo existe un gran silencio, aún sin abrigo descubro que hay más almas errantes esparciendo huellas por rincones grises, más grises que las sombras de mi propia alma.
Hay otros deshabitando los jardines y las avenidas, hay otros merodeando en la noche, hay otros, si, y no estoy sola, no soy la única.
Hay otros noctámbulos, sonámbulos de angustia, de miedo, insomnes de melancolía, meditabundos por elección o naturaleza. Existen otros caminantes sin caminos o navegantes sin estrellas, otros que también escapan en sueños para desentender la realidad, igual que yo.
Hay otros pero siempre se trata de mi, no descubrí a otros, descubrí que no estoy sola, no estoy sola...
Hay otros deshabitando los jardines y las avenidas, hay otros merodeando en la noche, hay otros, si, y no estoy sola, no soy la única.
Hay otros noctámbulos, sonámbulos de angustia, de miedo, insomnes de melancolía, meditabundos por elección o naturaleza. Existen otros caminantes sin caminos o navegantes sin estrellas, otros que también escapan en sueños para desentender la realidad, igual que yo.
Hay otros pero siempre se trata de mi, no descubrí a otros, descubrí que no estoy sola, no estoy sola...
Por el momento...
A partir de una sola pregunta, todo logra complicarse y hasta confundirse. En este espacio de melancolías pasajeras, donde las palabras se me desprenden de las manos como si alguien hubiera abierto una canilla y luego roto, dejando que el agua gotee sobre la superficie, así es esto hoy, gotean las palabras de mis gélidas y lastimadas manos. No intentaré, como casi siempre, darles las mejores formas, simplemente hoy no puedo, hoy como otras tantas veces.
Qué se supone que estoy haciendo aquí?? aquí donde al cerrar los ojos observo más de lo que me permiten. Aquí, donde esta soledad que me entumece la sonrisa no me acompaña ni para llorar. Qué estoy haciendo aquí? A caso, alguien sabe qué hace? por qué lo hace? Yo sigo sosteniendo mi verdad contra todo, creo en mi verdad, y sé que no hay nadie del otro lado para creer en mi verdad, pero ya no me importa, no me importa despertar a los fantasmas de mis pasados más recientes para contarles sobre mi verdad. Hay locos habitando las azoteas de esta triste ciudad sin héroes y nadie los ve, por que debo, entonces, yo ser la que salga al encuentro de otras realidades? Yo no fui la dueña del olvido, yo no tuve la culpa del desgarrador grito que sucumbió tu pesado sueño de alquimista sin maestro. La desfachatez de tus brazos en la noche aquella del último silencio que me concedías, hoy, hoy no tiene perdón, hoy no te perdono, y no perdono a nadie. No perdono porque no lo necesito, cómo podría explicarte?
Por qué la gente, toda la gente, no sólo esa que no sabe nada, sino aquella que cree saber mucho de todo y a la ligera se toma todo, gente superada, gente que no se supera, por qué piensan que pidiendo perdón, sólo una palabra, se dieron cuenta alguna vez que sólo es una palabra más dentro del diccionario?, como decía, por qué la gente piensa que pidiendo perdón el asunto, la ofensa, la herida, el dolor, la miseria, el autocompadecimiento, se olvidaría? Es necesario realmente llegar al punto del perdón? no sería más simple si cada cual actuara de manera tal que no deba pedir perdón? es que conozco personas que se la pasan pidiendo perdón, como si en lugar de fumar, pidiera perdón, y a veces hasta lo hacen por pecados que no cometieron, pecados de otros...dios mío, qué patética situación...
Ya no tolero ni mi propia voz que retumba y retumba como eco maldito en mi cabeza. Desafié a mis innumerables temores sin entender las razones, no busqué una repuesta, no medí las consecuencias y lo mejor de todo es que todavía no me arrepiento, y decir todavía es igual a decir que por el momento ninguno ha sido capaz, ni remotamente, de ganarme. Rescataré que "por el momento" lo tomo como único instante de vida, no hay un pasado pisando mis talones ni un futuro golpeando mi puerta (aún cuando sea así), por el momento, este momento es todo lo que tengo...
Se suponía (desde antes de nacer creo yo) que yo no debería ser esto que soy, no debería hacer esto que hago, no debería de vivir como vivo, SE SUPONÍA, y ese maniaco "debería" se convirtió en "rebeldía", que ahora que lo escribo suenan bastantes parecidos. Y esto no es una excusa ni una justificación, soy lo que no se suponía pero me siento en perfecta armonía siendo lo que no debería.
Qué se supone que estoy haciendo aquí?? aquí donde al cerrar los ojos observo más de lo que me permiten. Aquí, donde esta soledad que me entumece la sonrisa no me acompaña ni para llorar. Qué estoy haciendo aquí? A caso, alguien sabe qué hace? por qué lo hace? Yo sigo sosteniendo mi verdad contra todo, creo en mi verdad, y sé que no hay nadie del otro lado para creer en mi verdad, pero ya no me importa, no me importa despertar a los fantasmas de mis pasados más recientes para contarles sobre mi verdad. Hay locos habitando las azoteas de esta triste ciudad sin héroes y nadie los ve, por que debo, entonces, yo ser la que salga al encuentro de otras realidades? Yo no fui la dueña del olvido, yo no tuve la culpa del desgarrador grito que sucumbió tu pesado sueño de alquimista sin maestro. La desfachatez de tus brazos en la noche aquella del último silencio que me concedías, hoy, hoy no tiene perdón, hoy no te perdono, y no perdono a nadie. No perdono porque no lo necesito, cómo podría explicarte?
Por qué la gente, toda la gente, no sólo esa que no sabe nada, sino aquella que cree saber mucho de todo y a la ligera se toma todo, gente superada, gente que no se supera, por qué piensan que pidiendo perdón, sólo una palabra, se dieron cuenta alguna vez que sólo es una palabra más dentro del diccionario?, como decía, por qué la gente piensa que pidiendo perdón el asunto, la ofensa, la herida, el dolor, la miseria, el autocompadecimiento, se olvidaría? Es necesario realmente llegar al punto del perdón? no sería más simple si cada cual actuara de manera tal que no deba pedir perdón? es que conozco personas que se la pasan pidiendo perdón, como si en lugar de fumar, pidiera perdón, y a veces hasta lo hacen por pecados que no cometieron, pecados de otros...dios mío, qué patética situación...
Ya no tolero ni mi propia voz que retumba y retumba como eco maldito en mi cabeza. Desafié a mis innumerables temores sin entender las razones, no busqué una repuesta, no medí las consecuencias y lo mejor de todo es que todavía no me arrepiento, y decir todavía es igual a decir que por el momento ninguno ha sido capaz, ni remotamente, de ganarme. Rescataré que "por el momento" lo tomo como único instante de vida, no hay un pasado pisando mis talones ni un futuro golpeando mi puerta (aún cuando sea así), por el momento, este momento es todo lo que tengo...
Se suponía (desde antes de nacer creo yo) que yo no debería ser esto que soy, no debería hacer esto que hago, no debería de vivir como vivo, SE SUPONÍA, y ese maniaco "debería" se convirtió en "rebeldía", que ahora que lo escribo suenan bastantes parecidos. Y esto no es una excusa ni una justificación, soy lo que no se suponía pero me siento en perfecta armonía siendo lo que no debería.
jueves, 3 de junio de 2010
Una estrella se apaga...
Hoy simplemente liberaré estos sentimientos que no puedo controlar. Nunca quise, nunca fue mi intención desprenderme de cierta estrella necesaria para mi pequeño universo pero esta vez, ya he llegado al límite. No sé qué más hacer, es inevitable la grieta que se abrió. Y ya no es una grieta, ahora es un abismo, un maldito abismo que no estoy dispuesta a desafiar como otras tantas veces. Podría justificarme, podría enumerar la cantidad de palabras que he lanzado al viento tratando de ayudar, no sólo palabras, pero bueno, en fin, no es esta la cuestión. No quiero ser menos de lo que valgo, no quiero mirar un retrato y descubrir que sólo eso queda, un simple y llano recuerdo de quién sabe qué cosa. Prefiero esconder cada momento compartido en algún efímero instante del pasado y no atormentar más a mi alma con todo lo que podría pasar y hasta con eso que nunca sucedió...
Quizás sea tiempo de entender que no todos pueden sentir de la misma (¿absurda?) manera que yo. Quizás sea tiempo de que otros entiendan que las migajas no me sirven, no quiero migajas...las sobras que me dan me convierten en más miserable de lo que ellos, los otros, son...
No quiero seguir perdiendo estrellas, ya sabemos que algunas se apagan, es inevitable, pero no quiero que siga sucediendo. Y sólo una acción desencadena mi oscuridad, la mentira. Una mentira de cierta estrella hace que se opaque su brillo, hace que se apague su luz, logra que me pierda...
Necesito dejar de pensar, necesito creer que me equivoco, sólo con creerlo me bastaría pero no puedo, simplemente no puedo, y es simple...
La noche antes de anoche creí aprender una lección, una lección que me dictaron el domingo de madrugada cuando ya no se sabe quién habla ni quien escucha, cuando las palabras se liberan de las cadenas que las sujetan en el alma, porque les aseguro que eso sólo pasa los domingos de madrugada, pero aquella lección la he desaprendido hoy, en realidad, me la desaprendieron, una mentira puedo lograr hasta lo más ilógico como esto, y según dijo el poeta, no quiero seguir hablando porque allí me quedé esperando...no sé lo que me pasó pero ya no soy la misma...
Quizás sea tiempo de entender que no todos pueden sentir de la misma (¿absurda?) manera que yo. Quizás sea tiempo de que otros entiendan que las migajas no me sirven, no quiero migajas...las sobras que me dan me convierten en más miserable de lo que ellos, los otros, son...
No quiero seguir perdiendo estrellas, ya sabemos que algunas se apagan, es inevitable, pero no quiero que siga sucediendo. Y sólo una acción desencadena mi oscuridad, la mentira. Una mentira de cierta estrella hace que se opaque su brillo, hace que se apague su luz, logra que me pierda...
Necesito dejar de pensar, necesito creer que me equivoco, sólo con creerlo me bastaría pero no puedo, simplemente no puedo, y es simple...
La noche antes de anoche creí aprender una lección, una lección que me dictaron el domingo de madrugada cuando ya no se sabe quién habla ni quien escucha, cuando las palabras se liberan de las cadenas que las sujetan en el alma, porque les aseguro que eso sólo pasa los domingos de madrugada, pero aquella lección la he desaprendido hoy, en realidad, me la desaprendieron, una mentira puedo lograr hasta lo más ilógico como esto, y según dijo el poeta, no quiero seguir hablando porque allí me quedé esperando...no sé lo que me pasó pero ya no soy la misma...
jueves, 27 de mayo de 2010
Tumbas de la gloria (Fito Paez)
Tu amor abrió una herida
porque todo lo que te hace bien
siempre te hace mal
tu amor cambió mi vida como un rayo para siempre,
para lo que fue y será (lo que fue y será)
la bola sobre el piano
la mañana aquella que dejamos de cantar
llegó la muerte un día y arrasó con todo,
todo, todo un vendaval
y fue un fuerte vendaval
Algo de vos llega hasta mí,
cae la lluvia sobre parís
pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada porque todo el tiempo estabas
dando vueltas y más vueltas que pegué en la vida
para tratar de reaccionar
Un tango al mango revoleando la cabeza
como un loco de aquí para allá, de aquí para allá
después vinieron días de misterio y frío casi como todos los demás
lo bueno que tenemos dentro es un brillante,
es una luz que no dejaré escapar jamás.
Algo de vos llega hasta mí,
cuando era un pibe tuve un jardín
pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada porque todo el tiempo estaba yo
en un mismo lugar, y bajo una misma piel
y en la misma ceremonia
yo te pido un favor,
que no me dejes caer
en las tumbas de la gloria,
gloria, gloria, gloria
porque todo lo que te hace bien
siempre te hace mal
tu amor cambió mi vida como un rayo para siempre,
para lo que fue y será (lo que fue y será)
la bola sobre el piano
la mañana aquella que dejamos de cantar
llegó la muerte un día y arrasó con todo,
todo, todo un vendaval
y fue un fuerte vendaval
Algo de vos llega hasta mí,
cae la lluvia sobre parís
pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada porque todo el tiempo estabas
dando vueltas y más vueltas que pegué en la vida
para tratar de reaccionar
Un tango al mango revoleando la cabeza
como un loco de aquí para allá, de aquí para allá
después vinieron días de misterio y frío casi como todos los demás
lo bueno que tenemos dentro es un brillante,
es una luz que no dejaré escapar jamás.
Algo de vos llega hasta mí,
cuando era un pibe tuve un jardín
pero me escapé hacia otra ciudad
y no sirvió de nada porque todo el tiempo estaba yo
en un mismo lugar, y bajo una misma piel
y en la misma ceremonia
yo te pido un favor,
que no me dejes caer
en las tumbas de la gloria,
gloria, gloria, gloria
martes, 25 de mayo de 2010
Todo te lo doy...
Todo lo que tengo te lo doy, todo menos mi silencio, en él guardo las palabras para nombrarte en esta ausencia o en mi soledad, da lo mismo. Te doy mis encallados libros de anonimato cautivo, mis tardes de confesiones ciegas al olvido, mi llanto para que riegues los recuerdos, hasta te doy mis sueños para que entiendas mi locura.
Te ofrezco mis injustas condenas a la melancolía, mis fugaces realidades, mis cajones revueltos, las calles de mi laberinto, las cenizas del último adiós, las páginas siempre en blanco de un futuro sin testigos y también la constelación de mi techo en ruinas. Todo te lo doy, pero no mi silencio, mi silencio me lo quedo para poder escuchar el eco de tu mirada cada vez que necesite volver…
Te ofrezco mis injustas condenas a la melancolía, mis fugaces realidades, mis cajones revueltos, las calles de mi laberinto, las cenizas del último adiós, las páginas siempre en blanco de un futuro sin testigos y también la constelación de mi techo en ruinas. Todo te lo doy, pero no mi silencio, mi silencio me lo quedo para poder escuchar el eco de tu mirada cada vez que necesite volver…
Ayer me fui para volver hoy. A veces, muchas veces, no puedo entenderme. Es agotador ir y venir. Pero no sólo el hecho de viajar hasta mi amada ciudad natal, la que me vió crecer y la que elegí abandonar. Es que siempre estoy yendo y volviendo. Me embarco hasta el olvido y regreso con más recuerdos de los que llevé. No lo entiendo, realmente. Juré tantas veces no volver sobre mis pasos que ya perdí la cuenta, y sin embargo, siempre acabo volviendo al punto de partida. Alguna vez podré mantener mis promesas? Quizás no.
Voy y vengo en un triste recorrido por las calles, nunca llenas, de este universo privado al que me obligo a visitar de vez en cuando...y me canso.Me frustro con tanta facilidad que parece un milagro la decisión de volver. Y ahí voy de nuevo...
Voy y vengo en un triste recorrido por las calles, nunca llenas, de este universo privado al que me obligo a visitar de vez en cuando...y me canso.Me frustro con tanta facilidad que parece un milagro la decisión de volver. Y ahí voy de nuevo...
jueves, 13 de mayo de 2010
Otoño desde mi ventana...

Un domingo gris, una tarde para dejarse seducir por la melancolía, un estado de paz sin permiso. La tristeza se me pegó en los huesos y hoy se mira a la cara en este día de otoño desde mi ventana. No es tan complicado entender mi tristeza. Si alguien pudiera ver cómo el cielo desprecia al sol, cómo el sol se vuelve tan vulnerable ante el otoño...
La mirada se pierde en un recuerdo. Y en ese recuerdo, tus ojos. Tus hermosos ojos, no puedo describir tanta belleza, menos hoy cuando el otoño se filtra por la ventana.
Las calles están vacías, mi universo está en pausa, justo sobre mi latido. Encuentro refugio en este momento sólo aquí, donde nadie se atreve a perturbar el equilibrio. Por aquí, la soledad es el refugio ruin de tu ausencia. La soledad y el otoño, no tan marchito aún, me envuelven hasta dejarme sin aire, sin excusas, sin explicaciones, sin cigarrillos, sin nada. Hace frío afuera, lo puedo ver, pero aquí hace más frío. Mirar hacia afuera, esperando que vengas a abrigarme es una más de mis tantas torturas privadas. Sé que no vendrás, no estás ni siquiera cerca como para salir de esta casa imaginando que podría encontrarte de casualidad al doblar la esquina (y ni siquiera creo en las casualidades). Me niego a imaginar. A estas alturas, ya me prohibí imaginarte. Es demasiado estrecha la frontera que separa mi cordura del enorme mundo de locos que existe allá afuera.
Este otoño será un martirio para mis huesos. Necesito un abrazo, y sólo el silencio, otra vez, se acerca y me toma en sus gélidas manos. Otra vez lo mismo...silencio...
Debería dejar de hacer esto, escribir sin pensar, pero tengo que vaciar mis manos antes de irme a dormir. Sé que me vuelvo incoherente, no puedo evitarlo ni me importa si algo de todo esto tiene sentido. Me dejo llevar por las palabras que piden a gritos salir de mi alma...y termino aquí, en este espacio inmensamente vacío...y me quedo con tanto por decir, con tanto por callar...

Las cosas se distorsionaron demasiado. De repente ya no sé lo que estoy pensando. Me descubrí inmersa en un gran laberinto del cual no quería salir. Tengo cada una de las llaves que me sacarían de aquí. Pero no quiero. Esta contrariedad me está llevando lentamente a navegar por aguas turbulentas. Preguntas imposibles de transcribir me golpean en la cara. Sentimientos encontrados. Un amor que no me atrevo a revelar, ni siquiera en el silencio de la noche. Una ternura incapaz de abandonarme. Un rencor barato de siglos atrás...cosas que se mezclan con razones y no quiero salir.
Hay un manojo de llaves esperando en la puerta más cercana...tengo al alcance de un suspiro las llaves para las puertas que no me atrevo imaginar siquiera...qué maldita irrealidad es esta? Pienso que todo esto que siento, que me llena y me vacía al mismo tiempo, le está pasando a alguien más. No soy yo...
Acabo de entender que todas las llaves están aquí, pero no quiero salir de este laberinto, ya me acostumbré al silencio, al martirio del frío de las noches oscuras, al murmullo de la luna en penumbra, al vacío perfume de una sombra...me acostumbré y a pesar de hallar las llaves que me liberaran de todos los fantasmas, de todos los sufrimientos, hoy prefiero dejar ese manojo de llaves donde está, no tocarlo, no vulnerar su estado de quietud. La monotonía finalmente ha ganado la batalla, finalmente he aceptado mi destino.
jueves, 6 de mayo de 2010
Un compañero incondicional en estos últimos cuatro años ha decidido abandonarme. Me siento como despojada de una parte de mi cuerpo. Ya no recuerdo mi vida antes de tenerlo, es tan estúpido esto, no puede ser, yo vivía perfectamente bien antes de él, pero hoy no puedo recordar cómo hacía, y sinceramente no sé cómo haré ahora...
Mi celu acaba de morir en manos del tiempo y el agotamiento...qué puedo yo hacer?...nada, no depende de mi, sólo es tan tonto pensar en lo que lo extrañaré...y bueno...ya encontraré otro en algún mercado...pero realmente lamento que me haya abandonado...
Mi celu acaba de morir en manos del tiempo y el agotamiento...qué puedo yo hacer?...nada, no depende de mi, sólo es tan tonto pensar en lo que lo extrañaré...y bueno...ya encontraré otro en algún mercado...pero realmente lamento que me haya abandonado...
Hace ya demasiado tiempo que estoy en esta esquina. A nadie le importa, lo sé, y no es que debería de importale a alguien, sólo es que justamente no hay nadie...nadie, se entiende, no? es como si el aire simplemente entrara en mis pulmones, en realidad, no lo estoy respirando, sólo entra, no me siento respirar...no siento que esté viviendo como en realidad lo imagino. Y dale con la realidad, sigo enfrentándome con ella, ya entendí que existe a pesar de mis torpes intentos por evadirla (sobre todo de noche, cuando hace frío en esta casa y estoy sola con todos las sombras que siempre me acompañan), si, existe, la veo, la palpito, la siento, y me amenaza, me corrompe, me obliga a seguirla...y no está buena la realidad. Por qué no puede dejar de torturarme? No, no crean que estoy loca, no se trata de eso, soy absolutamente consciente de la realidad (quizás más consciente que de otras cosas) y ahí, a veces, está mi mayor problema. En estos momentos la realidad es un muro infranqueable para cada uno de mis sueños...
Quizás debería, y digo debería porque no estoy segura de nada ultimamente, debería partir hacia otra ciudad, u otra esquina, ver esta realidad desde un lugar y espacio diferentes, cambiar el escenario sería un buen recurso para no perder de vista mis sueños. Aunque, claro, no lo sé...no sé si sería capaz de ver el cielo de otra manera.
Y de la realidad a la melancolía...así acaba esto...hoy me pesa la realidad, la soledad de esta convivencia conmigo que sólo me ha vuelto más egoísta de lo que alguna vez me permití...
En fin, vuelvo al silencio...mi mejor compañero por estos días...
Quizás debería, y digo debería porque no estoy segura de nada ultimamente, debería partir hacia otra ciudad, u otra esquina, ver esta realidad desde un lugar y espacio diferentes, cambiar el escenario sería un buen recurso para no perder de vista mis sueños. Aunque, claro, no lo sé...no sé si sería capaz de ver el cielo de otra manera.
Y de la realidad a la melancolía...así acaba esto...hoy me pesa la realidad, la soledad de esta convivencia conmigo que sólo me ha vuelto más egoísta de lo que alguna vez me permití...
En fin, vuelvo al silencio...mi mejor compañero por estos días...
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