lunes, 28 de abril de 2014

Te extraño...

Te extraño horrores. Es un horror extrañarte porque sucede que es contradictorio. Sí, te extraño pero al mismo tiempo, no tengo ni una sola intención de verte. ¿Por qué? Pues porque me dolería, porque me duele aún. Te extraño y a la vez pienso, ¿qué se supone que extraño? Porque para no faltar a la verdad, sigo sosteniendo todo lo que te dije, no ha cambiado ni una sola palabra en mi cabeza. También es cierto que ya te perdoné, pero haberlo hecho ni disminuye la herida ni me acerca a vos. ¿Cómo te explico? Deberías de saber tantas cosas, y yo me nublo, me oscurezco, me frustro, me saco. Me saco con vos, que en definitiva, sos vos. No te preocupes, no escribo ni para acercarme ni para que me contestes, no quiero ninguna de las dos cosas, escribo para que sepas, como siempre, para que sepas porque aún sos mi amiga en el alma, y allá, tenés que saber todo, y además, como te dije tantas cosas malas, que sigo sosteniendo (lo repito para que quede claro) también considero que debés saber esto, te extraño horrores. Daría cualquier cosa porque las cosas fueran diferentes, con tan poco hubiéramos hecho tanto. No te entendí en su momento, menos te entiendo ahora que el tiempo sigue pasando. Hay días en los que necesito hablar con vos, después me acuerdo del dolor y se me pasa, pero a veces me hacés tanta falta que parecería que hace siglos estamos lejos. Por un abrazo retrocedería el tiempo. No sé, esto es una estupidez, es irónico, pienso demasiado y no hago nada, ni ganas. La verdad es que estoy terriblemente cansada, tengo ganas de pedirte explicaciones que no tenés y a la vez no quiero ni siquiera verte, aunque sea desde lejos, y es triste, yo estoy triste, hay días que no me aguanto, y no sé por qué pero es justamente ahí cuando más te extraño. El problema está en que tengo demasiada memoria. Lo sabrás, supongo.
Que hayas pedido perdón sin saber por qué pedías perdón, me pone triste, sabés que siempre perdono cuando la otra parte se hace cargo, pero sin una razón, no me sirve para nada el arrepentimiento porque en realidad no te estás arrepintiendo de nada, entonces, por qué pedir perdón, no tiene sentido, en absoluto, pedir perdón porque crees q me lastimaste sin hacerte cargo de que lo hiciste es peor que una mentira, sinceramente, ya ni sé para qué o para quién estoy escribiendo.
En fin, así como te dije todo lo que pensaba, lo que me estaba ahogando, y la verdad, sé que en su mayoría mis palabras fueron malas, no todas, pero como siempre nos quedamos con la peor parte, jamás vamos a ver o leer, en este caso, las cosas buenas, en fin, también quería decirte esto, te extraño. Punto. Y como analizo todo y demasiado, sé que es lógico extrañarte, en muchos de los recuerdos buenos y malos que tengo de los últimos años estás vos y bueno, no es tan malo extrañarte, si no lo hiciera creo que sería un problema, extrañarte no es un problema, sólo me pone triste pero también supongo que en algún momento se me pasará, como pasa todo, todo pasa…

Me siento igual que al principio, escribirte no alivió mi pesar, lo que significa que es un sin sentido más contarte o hablarte como si pudieras escucharme, o quisieras en el peor de los casos, pero el caso es que yo no quiero eso tampoco. Como siempre, ni yo misma me entiendo, y así, incoherente, mejor me voy a dormir. 

jueves, 24 de abril de 2014

construyendo

sacrifiqué inviernos y rosas
por desnudarme en tu sombra,
maltraté las sonrisas de mis silencios
y me fui a refugiar en las ramas
marchitas
de una luna sin rostro

nunca es justa la distancia
a veces, sólo es misericordiosa

hundí mis manos en la niebla
y desperté lejos
muy lejos
de tu aroma a sábanas
recién planchadas
(no me arrepiento
porque aprendí)

 qué cruel el curso del olvido
 baja lavando heridas,
arrastrando cicatrices,
limando estrellas
pero muere en la orilla
de ese mar de mutismo:
mi memoria de arcana,
mi ofensiva memoria de arcana

navegaré, caminaré
volaré, correré
de algún modo u otro
llegaré
y cuando llegue,
me construiré un nuevo amanecer...

construiré palacios
de palabras y silencios,
abriré boquetes en los suburbios
de mis pensamientos más destructivos
y la luz entrará,
entrará y hallará
entre escombros y colillas
una sonrisa marchita,
una mirada irónica:
la mía,
y estará sembrando caricias,
remendando abrazos,
construyendo nuevos jardines,
revelando verdades,
tirando abajo todas las malezas

sin dudas y sin temor
me construiré un nuevo refugio
más noble,
más real,
más fuerte,
sin mentiras,
más leal...



miércoles, 23 de abril de 2014

Nostalgia/ausencia

Yo tenía un lugar donde refugiarme, ¿saben? Yo sentía tener un lugar dónde refugiarme, porque no es lo mismo tener que sentir, ¿verdad? Y ahora tengo esto: nada. Y en la nada, la nostalgia se hace un banquete. La nostalgia es la ausencia de ese lugar, que ni siquiera es ausencia, es vacío, es un lugar vacío ese refugio, y es tristeza, esa tristeza melancólica que te zambulle en el pasado, y cuando el dolor supera a la realidad, te ayuda a decir ¡basta!, ya no más, ya fue suficiente. Pero antes, tengo que definir a esa nostalgia, la tengo que palpar y conocer para acabar con ella...

Porque todos los días parecen iguales, y aún en la semejanza aparente, sólo una cosa se repite, extrañarte es más que un estado, es el estado en el que la perpetuidad de los recuerdos se mete en mis pupilas y me invita a la última copa, la que tomo por nostalgia, esa nostalgia de atardeceres marchitos y sencillas maneras de padecer, recordando. Así acabo la historia que no me animo a escribir, recordando. Porque recordando voy escribiendo y escribiendo voy recordando. Porque no se puede vivir sin amor pero tampoco se puede vivir sufriendo por amor.

Desterrada. Huérfana de abrazos. La nostalgia también es eso. Sentirme amarrada a la silla. Ver cómo todo sigue su curso y uno está inmóvil en una calle oscura, en un laberinto de recuerdos compartidos y partidos, con esquirlas de lágrimas por doquier. El orgullo tirando para atrás, el alma tirando para adelante. Un forcejeo inútil, devastador. Y la ilusión se completa con la certeza de que si pudiera volver el tiempo atrás, derribaría todos los muros que construí sólo para poder abrazarte cuando quisiera, no cuando lo necesitara, cuando quisiera.
Sé que la vida continúa, que el mundo sigue girando, que nada ha cambiado, y sin embargo, me siento amputada, a mi cuerpo le falta algo, a mi cabeza le sobran recuerdos, a mi alma le falta curarse. Y el dolor está ahí, agazapado, a mi lado, esperando que aparezca algún recuerdo para torturarme. Las heridas están aún abiertas, son grietas, huellas que gotean y grietas que gotean, huellas que sangran, grietas que gritan, huellas marchitas, grietas hambrientas de lágrimas, huellas sedientas de olvido, grietas/huellas.
La nostalgia debe ser eso que me obliga a elegir cada día un camino distinto para volver a casa, esquivando charcos y esquinas, alimentando distancias, eliminando probabilidades de algún fortuito encuentro. Aún cuando no crea en la suerte, porque el destino es un puto comediante y tengo que calcular a todo momento en qué calle y en qué esquina puedo cruzarme con la esa sombra que tanto extraño. Eso es nostalgia. Esquivar encuentros y recuerdos. Jugar a las escondidas con la suerte. Y me convierto en experta malabarista.

Y para que haya nostalgia, debe haber ausencia. ¡Cómo jode la ausencia! Porque la ausencia está llena y rebalsa de silencios y palabras, de recuerdos y sombras, de inventos y realidades. La ausencia es una especie de fantasma que se devora los rincones y los momentos, va ocupando cada hueco en la pared, cada arruga de la sábana, va usurpando los olvidos y la memoria. La ausencia es más que no saber de vos, la ausencia es no querer saber nada más de vos, ni de mi. La ausencia me hace cruel y te hace inmortal en mis recuerdos. Puedo acostumbrarme a todo, pero no a esa ausencia tan presente como tuya.

De pronto, caigo en la muda realidad, voy caminando por las calles de una ciudad en penumbra, custodiada por la neblina, contando los pasos, albergando esperanzas, sonriendo con ironía. Te extraño, ¡vaya que te extraño! Pero, ¡qué extraño! ¿Qué extraño? ¿A quién? ¿Lo que fuimos o lo que pensé que éramos? Al fin de cuentas, la realidad me dice que nunca tuve ese refugio, que fue sólo una ilusión, un oasis en este laberinto que habito. Y que para renacer, no cuente con el olvido, eso me ha quedado claro. Realidad, bendita o maldita, no necesito más consejos.

En fin, mi nostalgia ha de ser hasta que sea, ha de ser por querer tanto y sin escudos. Tu ausencia ha de ser hasta que me canse, ha de ser por olvidar sin querer.

Y a pesar de este desahogo, no entiendo demasiado, ni a la nostalgia ni a la ausencia, quizás, entender ya no es una opción, quizás ya no sirve de mucho explicar algo que no debería ser...


lunes, 31 de marzo de 2014

a la deriva

A través de lo que soy y a partir de lo que no soy, vaya idea; todo lo demás es una incongruencia, una estafa. El resto, los restos, porque decir el resto es decir poco, aún cuando sean muchos dentro de ese resto, por eso es mejor decir los restos, los restos son todos y cada uno de esos grupos que se autodefinen como únicos y que atormentan mis volátiles pensamientos.
¿Ves un amanecer? Es una discapacidad no ver un amanecer. La ceguera que ello lleva es más triste que la de aquel, que aún sin poder ver, lo imagina. ¡Qué grandiosa es la ironía y qué estúpida la gente que no lo entiende!
Tengo suficientes problemas existenciales como para ponerme a pensar en mi propio dolor. Tengo demasiado escondida mi alma como para salir a buscarla para resolver conflictos carentes de fundamentos. Verán, si es que pueden, mi visión es borrosa y no porque necesite anteojos (los cuales tengo) sino porque me faltan estrellas y porque, a veces siento que me faltan otros ojos, los míos están saturados, enquilombados, tristes, lacrimosos, heridos, siento que otros ojos cambiarían mi visión, y otras tantas veces siento que con sólo cambiar de perspectiva, cambiaría de visión.
Pensamientos y más pensamientos inundan mis escasos momentos de lucidez, y ahí la locura es una fiesta, una fiesta privada, sin invitados, una soledad incongruente y yo, yo, esto que soy y que no puedo terminar de conocer. Siempre me sorprendo a mí misma. Siempre encuentro más temor en mis lágrimas que dolor. Lo absurdo roza la delgada e inevitable línea de la estupidez más grande. Salir de un agujero para meterse en otro. Un hueco, una grieta adornada, un pozo distinto con los restos, un lugar común con aire de espumas grises, nada nuevo, y sin embargo nuevo, todos los días el mismo ruido y nunca el mismo silencio. Rebeldía, qué hermosa palabra. Fui rebelde de adolescente, luego me amoldaron a una sociedad común y corriente. Aprendí a ser cobarde, crecí para aprender a aceptar las derrotas, los fracasos, y la rebeldía que me hubiera ayudado a salirme del sendero, ya se había muerto, y había sido sepultada, nada quedaba, culpa de los restos, culpa mía, culpa de todos. Y el vacío es un lugar lleno de objetos, de recuerdos rotos, de fantasías altruistas, de infames promesas y de restos amontonados...
Sonríe, pues, la realidad te golpea todo el tiempo, no creas que estamos afuera, estamos adentro y los fantasmas que nos acompañan hacen menos irrisoria la farsa. La más desalmada de las horas llega, esa hora en la que te acostás y fingir dormir es lo mejor que podés hacer, cuando sabés que la noche pasa rápido y el amanecer se acerca, se acerca para verlo, y vos sin poder mirar...muchas pavadas juntas para una sola noche.

¿Qué nos define? ¿Salir del lugar cómodo y común? Buscate una nueva ilusión, una esperanza que te mantenga más firme, no sé, dejame de joder con el discurso del no te entiendo, no busco que me entiendas si ni yo me puedo entender. Mirate en un espejo, uno real, no una maldito; uno sincero, no uno de cuento, pero mirate, fijate que las arrugas que van adornando tus ojos, también lo hacen en el alma. Un espejo es lo que todos tendríamos que recibir apenas nacemos. ¡Con qué frialdad se habla de los demás! de los restos, ¿no? Hasta yo misma estoy dentro de los restos, un despojo de colillas, de atardeceres tardíos, de espejos rotos cada siete años. Maldición!, cuando tenga que madrugar me dolerá el sueño y todo por este desleal insomnio que se me incrusta en la almohada junto a cierto perfume y a cierta caricia/cicatriz que no sirve para nada.

¡Qué cansada estoy de todo! De las palabras que todos repiten sin cesar, de los discursitos truchos de vencidos antes de pelear. ¿Por qué cada cual, cada uno de cada resto, no se busca una vida o empieza a vivir la que tiene? a mi me gusta mi vida, amo vivir, lo que no me banco más es la hipocresía de esos restos que son representados por un dios vulgar y carente de respuestas. Y vos, sí, vos, ese que lee y no entiende, permitime un consejo cruel, quizás, ponete un par de anteojos porque lo necesitás más que yo y comprate un espejo, pero no de esos que necesitan una pregunta sino, uno de esos que te ayuden a encontrarte en medio del quilombo que tenés y que llamás vida.

Sufrir, sufrimos todos, mi querido, sólo que algunos, algunos pocos convertimos cada herida en una pregunta y esa pregunta la llevamos dentro hasta que encontramos la salida y otros, los restos, al dolor le buscan un culpable y se suben al tren del que mejor los acompañe, porque no soportan la soledad y la soledad es no encontrarse cuando te mirás en un espejo, eso es estar solo, creeme, querido, lo sé por mera y propia vivencia, nadie me vino a contar nada. Vivir de lo que otros piensan es más fácil que pensar por qué mierda no piensan los restos...

Amanece, me voy a dormir o a fingir que duermo, todo es un absurdo, todo es un mundo del revés, y así despertamos, más tranquilos, más idiotas, siempre a la deriva dentro de los restos, dentro un agujero, pero despertamos, ¿qué más le podés pedir a dios? salud y amor, olvidate del dinero, ni siendo millonario en monedas tendrías más, tendrías exactamente lo mismo que ahora, nada...
Dulces sueños y feliz despertar.

miércoles, 26 de marzo de 2014

en una de esas...

Tal vez el tiempo lo cure todo, ¿quién sabe? En una de esas tantas vueltas que da el mundo, nos volvamos a encontrar y hasta tal vez, también encontremos que el pasado compartido es un hueco doliente, y que un abrazo es todo lo que piden nuestros ojos. 
Me pregunto si preguntarás por mí. Es un juego absurdo, que sólo mantiene abierta la herida y vivo tu recuerdo. Lo sé. Mi razonamiento es igual a una lágrima. Verás, si pensaras en mí (si hubieras pensado en mí alguna vez) la distancia no sería tan absurda y tal vez entenderías que los silencios no son ni fueron más que gritos ahogados. Ojalá algún día lo comprendieras, ojalá algún día supieras que de tanto callar, me atraganté y el silencio fue la mejor respuesta.
Tal vez, levantar tantos ladrillos al edificar mis muros, hicieron mis brazos más fuertes, sólo que ahora, de nada me sirven si no puedo sostenerte, no puedo abrazarte, no puedo mirarte. ¿Cómo es posible que dejáramos que los temporales exteriores destruyeran todo lo de aquí dentro? Quizás, pienso, examino el pasado, revuelvo las cenizas, quizás, tener un refugio era más difícil de lo que pensábamos. Quizás, y después de todo, refugio debe ser otra cosa. Una cosa, eso, algo indefinible pero con contornos de luz azul. (y luz azul es un palíndromo, por eso tiene su encanto, su esencia. La luz azul es un ir y venir, un ir hacia atrás y volver, un infinito finito) En fin, divagar tanto a estas horas es sinónimo de insomnio y el insomnio es exceso de recuerdos. 
Tal vez el tiempo no cura nada, y de ser así, sería un farsante con sombra de amigo, como otras tantas cosas/personas...

P/D: Ya te perdoné, es la única verdad, pero el perdón no tiene anestesia para el dolor, para mi dolor, porque nunca será nuestro dolor...el dolor es mío, el silencio es mío, las palabras son mías...

Cartas perdidas. Marzo de 2014

domingo, 23 de marzo de 2014

Que no se atreva...

Hace frío por acá, el invierno quiere llegar antes que el otoño. Espero que no se atreva, tengo una cita pendiente con la neblina, desde el año anterior. Me hace falta, sobre todo cuando faltas. Mañana cuando amanezca, estaré pensando en vos. Recuerda: todos se han ido, todos se van, vos permanecés. Intacto. Inmóvil. ¿Tú o tu recuerdo? Necesito de la neblina. (También te estaría necesitando a vos, a ver si uno de estos meses te enteras que sigues siendo mi mundo). 

jueves, 6 de marzo de 2014

Me equivoqué

Mi vida por fin estaba medianamente en orden. Tenía casi todo acomodado. Podía sonreír, acostarme por las noches y agradecer por el día. Podía transitar por la rutina sin tener deseos de tirar nada. Podría decir que era feliz. Pero, obvio, siempre existe un puto pero, las cosas cambiaron. De pronto, una noche, la cobardía hizo su aparición en el escenario y todo cambió. La historia es corta, la tristeza infinita.
Resulta que, y esto será otra especie de carta, tenía una persona que en títulos la llamaba amiga, en sentimiento era mi hermana. Era una de esas personas que te cruzás apenas un par de veces por cada vida, una de esas personas con las que compartir la vida es simple, sencillo. Y a ella les escribiré esta noche porque ahora ya no somos nada y la nada es más grande que cualquier distancia en kilómetros, decir nada es más triste que decir, dejamos de ser. En fin, necesito desahogarme, necesito hacer lo que siempre hago cuando la tristeza no me deja dormir, que es escribir. Hoy le escribiré a ella, a vos, a nadie...

Desde que recuerdo, siempre intenté ser buena amiga, no te digo buena persona porque estoy segura que eso no lo soy, pero si buena amiga. ¿Qué entiendo yo por buena amiga? Buena amiga es ser, estar, confiar, callar, mirar, hacer y amar, sobre todo amar, amar al otro en su calidad de otro. Respetar y respetar implica conocer al otro, saber lo que el otro puede o no puede hacer. Confiar y confiar a ciegas en el otro, dejarse caer con la absoluta seguridad de que está ese alguien atrás o al costado. Mirar y mirar al otro, ver más allá de una actitud, interpretar las respuestas, entender y aceptar los silencios. Hacer y hacer lo mejor posible pensando en el otro. Siempre te traté de esta, quizás, absurda manera. Siempre te respeté. Siempre te hablé con la verdad, al menos con mi verdad, esa verdad que nunca tuve miedo en decir porque no eras cualquier persona, eras y formabas parte de mi familia. Cada cual tiene su propia escala de valores, en la mía, lo primero es la familia y vos estabas ahí. Pensé y estaba segura que nuestra relación era inmune a las estupideces del mundo de locos que nos tocaba vivir. Pensé que teníamos esa especie de refugio necesario, una en la otra. Pensé que compartíamos más que una vida, compartíamos nuestras almas, éramos hermanas y así te amé, profundamente, como sólo se puede amar a una hermana. Y cometí el error, ahora lo veo de esa manera, cometí el error de intentar protegerte más allá de todo, como si fuera posible y no lo es, de que nada te lastimara, siempre pensando en vos antes que en mi, me equivoqué, lo siento. Me equivoqué al ponerte en esa posición, tu vida siempre será tu vida, no había nada que yo pudiera hacer para evitarte un sufrimiento, de alguna manera u otra sólo quise protegerte. 
Y sólo existían pocas cosas que podía pedir. Sólo pedía honestidad, pilar fundamental de cualquier amistad, sinceridad, verdad. Bueno, llegó un día en el que todos los demonios conspiraron y se llevaron eso de vos. Y yo me quedé a oscuras, maldiciendo en los rincones sin entender, y vos sabías o al menos deberías de haber sabido que yo siempre necesito entender, siempre busco la manera de entender la realidad que pasa a mi alrededor. Si no logro entender algo, es muy probable que pase noches enteras sin dormir, buscándole una explicación. Y hace un mes que no duermo bien, que el insomnio se pasea por mi cuarto y mis pensamientos divagan de una esquina a otra de la realidad, buscando una explicación, buscando entender cómo, de la noche a la mañana, nos volvimos nada. ¿Cuándo dejamos de ser para ser nada? ¿Qué pasó en el medio? ¿Fue mi locura o tu cobardía? ¿A quién culpo de haber perdido a una hermana? porque siempre hay un culpable, no me vengan con eso de que la culpa no la tiene nadie. No creí nunca en esa filosofía, lo siento por mí, pero es así. ¿Dónde encuentro las respuestas? ¿En el tiempo? ¿Qué tiempo? si ya no tenemos tiempo. ¿Cuándo me perdí? ¿Cuándo fue que te perdí? ¿Cuándo fue que nos perdimos? ¿Cuándo dejé de ser buena amiga para que dejaras de confiar en mí? ¿Desde cuándo tu tiempo no es mi tiempo? ¿Por qué creí conocerte más que a mi misma? 
Nada es justo, la justicia en este turbio asunto es una desequilibrada mental (como yo, quizás). Me equivoqué, asumo la responsabilidad de haberme equivocado al entregarte mi confianza y por haberte querido tanto como a una hermana. Me equivoqué y lo siento. 
Lamento muchas cosas, pero la principal es haberme dado cuenta que tantos años de amistad no nos alcanzaron para conocernos. Al final, nos desconocimos. Ahora siento que nunca entendiste mi absurda manera de ver el cielo. Nunca comprendiste del todo mi siempre triste visión del amor. Jamás entendiste que éramos dos para ser una. Y lamento profundamente que no entendieras mi cruel y último mensaje. 
Gracias por tus últimos consejos, en algún momento aprenderé a ser más egoísta, a pensar más en mí que en el resto de los mortales, gracias por haberme regalado tantos años de amistad.
Te extrañarán mis domingos de melancolía, mis noches de invierno y soledad, mi fanatismo por el silencio compartido, mis instantes de lucidez, te extrañarán mis abrazos, extrañaré tus abrazos. Te extrañarán mis días del amigo y mi cumpleaños, siempre habrá un espacio vacío ahí, donde antes estaba tu sombra. Te extrañaré, inevitablemente, quizás por siempre. Hemos destruído todos los puentes que podríamos haber conservado, el dolor cuando no se aguanta, es un viento huracanado que arrasa con todo, todo y ese todo éramos nosotras, ya no existe un nosotras, ya no somos nada. Me duele el alma, lo cual es obvio, le tuve que arrancar un pedazo. Me duele las lágrimas que no derramaré, me duelen los pies por evitar tu encuentro. Me dolés aún, quizás algún día no lo harás más, quizás algún día el universo se acomode de nuevo, quizás en otra vida, una vida menos alocada, nos volvamos a cruzar porque en esta vida, voy a evitarte de todas las estúpidas maneras que conozco y que descubriré, no tengo intenciones de volver a mirarte, no quiero volver a verte, de esta torpe manera me protejo y te protejo. Quizás, algún día, algún día, pueda volver a mirarte y sentir que mi tristeza se esfumó, mientras tanto, seguiré siendo yo...
Mi único deseo, que seas tan feliz como puedas...

P/D: te quiero...y tal vez siempre te necesite, a pesar de todo...a pesar de todo...

miércoles, 26 de febrero de 2014

un instante

Me gusta lo que generas en mí cuando me miras. Tu mirada se abre camino entre mis pensamientos, logras que me aparte de la rutina, de todos esos pensamientos diarios, de la preocupación, la melancolía de estas noches de temporales, de estas noches de soledad que pesan más porque hace días que el sol está oculto y la llovizna envuelve todo de misterio. Me gusta lo que tu mirada produce en mis silencios. Lo simple se torna absurdo, lo absurdo me devuelve la sonrisa. Quizás tus ojos sepan mentir, quizás tus ojos no sean fieles a mis deseos, supongo que en estas madrugadas pasadas por agua, no me importa. Realmente, no me importa. Me gusta lo que siento cada vez que posas tus ojos en mí. Es como si el mundo se detuviera un instante y todo empezara otra vez. 

viernes, 21 de febrero de 2014

a veces...

A veces, me asalta tu recuerdo, me toma de las pestañas y me desvela o será que acaso, ¿eres tú que estás pensando en mí? A veces sueño que estás en mis brazos, otras que tú me tienes amarrada a tu cintura del mismo modo que llevo mis medallas en el cuello, con temor a perderlas.
A veces, amor, te fugas de tu insomnio para perturbar mis amaneceres y yo, ilusa, me quedo mirándote cuando la luna es sólo una penumbra.
A veces te extraño. Te extraño y empiezo a buscar tus abrazos entre los escombros de los últimos temporales. Busco y me pierdo entre los recuerdos compartidos y los inventados por copas vacías. Siempre regreso con las manos cansadas, el corazón acelerado y el alma suspirando, siempre el vacío se llena de recuerdos y cuando el vacío se llena así, no queda otra opción que dormir con los ojos abiertos.
A veces, el silencio calla. El silencio se aburre y se va a consolar alguna otra soledad un poco menos perturbada. Y siempre es triste que el silencio se vaya. Aún no he aprendido a vivir sin él. Silencio, es todo lo que necesito para acomodar las ideas y las caricias. Las sombras y las cicatrices. Silencio. Pero, a veces, me abandona, igual que tú. Será que los cobardes siempre huyen.

martes, 4 de febrero de 2014

de hipócritas y cobardes

todo hipócrita es un cobarde

los cobardes no dan explicaciones, se ofenden,
los cobardes no tienen memoria,
los cobardes adoran la mentira,

todo hipócrita es un mentiroso,
mentiroso compulsivo

los cobardes son felices hoy, ahora,
en este minuto, en este segundo,
los cobardes no miran al costado
no saben de quién es cada sombra,
para los cobardes, el resto del mundo
es sólo un montón de gente

todo hipócrita es un ángel caído

los cobardes son el ombligo del mundo,
los cobardes no saben que tienen sombra
porque no saben que tienen luz,
los cobardes son mediocres,
mediocres imágenes,
mediocres reflejos 
de otros que sí son

todo hipócrita es una duda,
una cruz,
una huella herida,
una deformación de la verdad

los cobardes no aman, idolatran
los cobardes no acarician, tocan
los cobardes no lloran, disimulan
los cobardes no acumulan, amontonan

los cobardes no iluminan, oscurecen
los cobardes no preguntan, ofenden
los cobardes no hablan, se ocultan

todo hipócrita es un mediocre
todo hipócrita es un cobarde

(y lo más triste de todo:
todos tenemos una gota de cobarde
y un pelo de hipócrita)

lunes, 3 de febrero de 2014

otro temporal

Con el tiempo la verdad es luz. La mentira te hace más pequeño, un ser despreciable y rastrero que no tiene sombra, quien no tiene sombra tampoco tiene luz. La mediocridad te vuelve una sombra. Con el tiempo el silencio es música, las palabras ensordecen y te convertís en un loro parlanchero, sólo eso, alguien que repite lo que otros piensan. Y pedirles que piensen a seres sin memoria es como salir a navegar en un barco de papel.
Quizás un poco tarde, pero mejor tarde que nunca, entendí que a ciertos personajes es mejor abandonarlos antes de que contaminen mis buenas intenciones y mi olfato para las mentiras. Prefiero sucumbir en los mutismos, devorarme los instantes insensatos en los que saldría a buscarlos para gritarles un par de verdades en la cara, pero prefiero guardarme, refugiarme en antiguos y honestos brazos.
Los escombros del temporal estorban, me pondré a amontonar los miserables y rotos recuerdos. Acomodaré las estanterías donde antes estaban los sueños que compartiríamos. Barreré las ofensas y las lágrimas hacia afuera junto con todo aquello que ya no sirve. Reacomodaré y colocaré donde siempre los valores, las convicciones, los códigos, las verdades necesarias para vivir con dignidad. Expulsaré los demonios y limpiaré los almanaques para que el sol vuelva a brillar. Quitaré el polvo de las sombras de los muebles y la luz se colará por esa grieta que ahora sangra. Y así, lentamente, todo estará en orden hasta el próximo temporal, porque ya sabemos que las tormentas van y vienen.
Al tiempo le encargo mi cicatriz de antiguos y dolientes abrazos. Al silencio le doy mi torpe y maltratado amor. Al olvido le ofrezco mi perdón. Quizás, en algún universo paralelo, la historia es diferente. Quizás, en alguna otra vida, recuperen la memoria aquellos que la han perdido.

(Nunca entendí, sin embargo, cómo se puede pedir verdades cuando se vive en una mentira, sobre todo porque tengo entendido que no se puede pedir algo que no se es capaz de dar. Algún día lo entenderé, supongo...Mejor sigo limpiando...)

martes, 28 de enero de 2014

tan simple

¿Cuánto apostamos que estoy siendo partícipe de un engaño y de una mentira más? Apostaría mi alma, si supiera dónde está, que la historia no cambió nada y que la idiotez no tiene límites. Cuando una persona no te puede mirar a la cara, algo está ocultando. Cuando una persona pretende quedar bien con dios y con el diablo, sabe mentir demasiado bien y se disfraza de cordero todos los días...La historia sería tan simple...
A veces, como en este turbio caso, duele más el saber que el ignorar.
Mi decisión había sido explicada, supuestamente entendida y en teoría, aplicada, a partir de este oscuro momento, nada pero absolutamente nada, volverá a ser como antes, nada. Que cada uno cargue con su cruz.

domingo, 12 de enero de 2014

Todo lo que siento

Perdí tanto ya y tantas veces que hasta sé cómo empezar a amontonar los destrozos del temporal y cuáles descartar. Sólo lamento los recuerdos que no podremos acumular, los que quedaron truncados en manos del tiempo, los momentos que imaginamos, que ideamos, que planeamos y que quedaran por siempre en otro universo. 
Cuánto dolor tengo en mis manos, en mi pecho, en mi alma. Confiar en la persona equivocada me convirtió en la desubicada loca del pueblo. Qué triste ver cómo pisotean tus sentimientos, cómo los arrojan en el baldío del no me importa. Tristeza es todo lo que siento, creí que la realidad por fin me dejaría sonreír, y resulta que, la realidad, mi realidad es tan macabra como tus torpezas de amante sin amor. Cómo se le puede mentir en la cara a alguien a quien amás, en teoría, claro...¿cómo? maldigo el momento en que me quedé a ver lo que podía pasar, mi curiosidad me costó demasiado esta vez.
En fin, me siento tan triste que ni siquiera puedo seguir escribiendo, ojalá la vida fuera más justa...ojalá las personas que amamos nos amaran del mismo modo...sólo resta esperar a que termine de pasar el temporal...mientras tanto, comenzaré a juntar fuerzas, esto recién empieza...

miércoles, 8 de enero de 2014

nada menos...

ya lo comprendo, claro,
yo lo comprendo
y nadie más

no es tu belleza
no es tu caminar
no es tu sombra
ni tampoco es tu sonrisa

no tiene nada que ver
tu visión del mundo

no es tu personalidad
no es tu mal genio
ni siquiera es tu boca

son tus ojos
es tu mirada
de abismo y noche

son tus ojos
el martirio
el insomnio
la perpetuidad

son tus ojos
el calvario
el desvelo
la soledad

nada más
y nada menos

ya lo comprendo
tus ojos son mi problema
son mi condena
y mi esclavitud
sólo tus ojos

¿o será tu alma?
¿será que tus ojos
son un espejo
para los míos?

espero alguna vez
cansarme de espiarte


sábado, 4 de enero de 2014

Descarga...

Cuando alguien o uno, toma una decisión, tiene, o al menos debería de saber que esa decisión, traerá consecuencias. Y una vez que se tomó, hay que hacerse cargo de esas consecuencias. Pretender que nada cambie, es una pendejada, es una ignorancia, una falta de respeto para el resto. No recuerdo quién lo dijo, pero seguro fue algún sabio el que dijo lo siguiente: PENSAR, NO CUESTA NADA. NO HACERLO, SALE CARÍSIMO! Cuánto nos ahorraríamos si cada vez que decidimos algo, luego, aceptamos las consecuencias...

P/D:"La ventaja de ser inteligente es que puedes hacerte pasar por idiota, lo inverso es totalmente imposible". Woody Allen. (quizás yo no sea inteligente, el problema está en que hay muchos idiotas)

jueves, 19 de diciembre de 2013

ya ni siquiera...

Ya ni siquiera me gustas. Creí amarte, supuse que nada volvería a ser como antes y de pronto, como esas revelaciones de la nada, ya ni siquiera me gustas. ¿Qué pasó desde ayer martes hasta hoy miércoles? No lo sé, quizás mi alma encontró la verdad, quizás entendí en una noche lo que en ciento de insomnios no había entendido: es imposible amar lo que no tenés. Porque, ¿qué estás amando? ¿qué estás acariciando, rozando, sujetando? Nada, supongo. Ya ni siquiera me gustas. ¡Qué alivio! ¡Qué bonito es respirar al pensarte! Creí que no podría empezar un nuevo año teniéndote a oscuras y resulta que la última luna llena me liberó. ¡Aleluya!

martes, 3 de diciembre de 2013

No entiendo!!! (comunicado)

Sinceramente, no entiendo a la gente que no va a ningún lado! No entiendo cómo pueden subsistir sabiendo que no van a ningún lugar. Se pierden horas de preciosa compañía y de palabras y de silencios y de recuerdos, pierden todo por el simple y macabro hecho de no ir a ningún lado.
Tantas luces esperando miradas y se quedan en la mediocridad, tantas lunas saliendo y sin tiempo de sentarse a contemplarlas, pero claro, cómo van a tener tiempo si la bendita tecnología los oculta, los esconde de ellos mismos. Me harté de la tecnología.
No entiendo y ya no me molestaré en entender a la gente que no va a ningún lugar. ¿Cómo harán para vivir sin vida? ¿qué harán con el tiempo sin tiempo? ¿Cómo amar a alguien que no está y que no estará? ¿Cómo, cómo puede ser que tengan ojos para ver y no vean lo que otros matarían por mirar?
No sé, quizás la soledad se adueñó de mi, quizás me enfermo de soledad en solitario, es triste sentarse junto a alguien y descubrir que la distancia no depende de las medidas de longitud. En fin, no entiendo tantas cosas, pero una sola es la que me atormenta, si no aprecian mi compañía, ¿para qué carajos la solicitan? Al menos, podrían dejarme sola estando sola, así estoy sola con gente que no entiendo!
Fin del comunicado.

sábado, 30 de noviembre de 2013

más y más

siempre lejos

te alejas del miedo,
me abrazo a tu cuerpo
entero
a veces en pedazos,
voy navegando por las horas
inerte,
desprotegida,
ausente,

las lunas caen,
el silencio se humedece
y callar es un presagio
de malas decisiones

siempre tarde

te tardas demasiado
y pierdo la calma,
la calma
que nunca tendré
y piso los suburbios
de mi propio destino,

ya no quiero estar
donde vos no estés

siempre lejos

te alejas más
y más
y más
despacio no llego,
nunca llego despacio,
al olvido

a contramano
en caminos gastados,
los cráteres del pavimento
me recuerdan
y me desvelan,
 esas cosas
que no dije a tiempo...

y el tiempo se traslada
en cámara lenta
cada vez
cada puta vez
que no me pierdo
porque siempre llego tarde,
en tu mirada

y así, siempre

siempre la historia,
esta ridícula historia
vuelve al principio

recordarla es una maldición
olvidarla
una perpetua tortura


martes, 12 de noviembre de 2013

enésima carta a un ángel perdido...

a veces te extraño. a veces, como hoy, como en la noche de hoy. hoy el cielo está impecable, millones de estrellas nos esperan para que las admiremos. el silencio ya no tiene aroma de refugio como cuando lo compartíamos. y hasta mis palabras me suenan vacías cuando las pronuncio. tu oído está muy lejos, tu atención está muy lejos. 
a veces te extraño. a veces te pienso y recorro las calles en busca de tu sombra, nombrándote para ver si apareces. antes, cuando tu camino estaba unido al mío, caminar implicaba buscarte y hallarte. ahora, ahora que no sé qué pasó, camino rogando cruzarte.
a veces te extraño. a veces no me alcanzan todos los brazos que tengo alrededor porque me falta el tuyo, y tu abrazo ha sido siempre irreemplazable. si me preguntaran qué es lo que más extraño, sin pensarlo y sin dudas, contestaría que tu abrazo, tus abrazos. 
van pasando las caras, los nombres, las huellas, las ciudades, incluso hasta yo misma voy pasando pero a veces, como hoy, caigo en la cuenta nunca saldada, de que te extraño. nadie se atrevió a mirar más allá de mis pupilas, nadie sabe aún descifrar mis pupilas como vos. con vos era tan simple hablar. y extraño compartir el insomnio con alguien a quien no deba mentirle, triste, ¿no?
éramos o fuimos, no lo sé, almas gemelas, cautivas en un rincón del universo con tanto por dentro que en ocasiones creíamos que no nos cabía ya el alma bajo la piel. todavía sigo esperando que vuelvas a mirarme, que nuestras almas vuelvan a reconocerse. el tiempo no ha borrado nada de mi memoria de arcana, el tiempo sólo está pasando, sin artilugios sin excusas para hacerme olvidarte. tampoco quiero hacerlo, sólo que a veces te extraño y no sé por qué la distancia es tan cruel ahora. ¿será que nuestras almas ya no tienen brazos o que ellas ya olvidaron? ¿habrá soledad más profunda que esta en la que me sumerjo cada vez que te extraño?
a veces pienso que compartir un silencio me salvaría de esto tan extraño que es extrañarte, a veces. a veces siento que voy a desaparecer y que sólo tu abrazo me volvería visible. qué triste, tantas otras almas esperando o compartiendo mi amistad y yo sintiendo que sólo tu silencio y el mío hacían un universo de palabras, es que eso es lo que extraño, dejar que nuestras almas se comunicaran cuando nuestros labios callaban...
cuánta soledad dejaste a mi alrededor...cuántas palabras me callé para no perderte y al final, igual te perdí...
en fin, a veces te extraño, a veces me duermo y todo termina. a veces me voy a caminar y te encuentro y, a veces, me pesa tanto la distancia que el olvido se apiada y te secuestra por algún tiempo...pero, a veces te libera y yo, te extraño...


jueves, 7 de noviembre de 2013

Todo

¿Será que nunca aprendo? o ¿será que siempre aprendo tarde? tarde cuando ya no hay exámenes...cuando la vida me da otra cachetada poniéndome lo buscado durante siglos enfrente, pero más lejos de lo probable...
Muchas veces intento frenar, contemplar el paisaje, volverme menos inerte, más real, pero en esos momentos todo se desvanece. Todo pasa a formar parte del todo, todo interconectado, todo fugaz, y el tiempo se diluye y acabo rezando en las oscuridades de la inconsciencia por un poco de sinceridad y verdad. Todo vuelve a empezar cuando olvido tomar las pastillas, todo es catástrofe cuando el silencio habla. Y muchas otras veces, el mundo, el universo, es tan diminuto, tan exageradamente pequeño que comienzo a temblar de miedo, de terror ante lo efímero de un recuerdo. Es que, sucede que el recuerdo también se diluye, se expande hasta desaparecer en el fondo de mis pupilas. Nunca pude o supe, en el peor de los casos, rescatarme y pedir un abrazo...
Existen luces que me ciegan, son esas miradas que no me atrevo a contemplar, porque son como espejos gigantes que me devoran y se devoran mi alma. Es tan precario mi equilibrio que hasta temo suspirar y sucumbir al abismo de la locura.
También existen luces que me opacan, son esas miradas oscuras que transmiten mentira, dolor, egoísmo. Y éstas son como un pozo sin fondo, un túnel perpetuo de vías abandonadas que no llegan a ninguna parte.
Quizás, nunca aprendo. Quizás nunca sabré la verdadera razón del todo. Quizás, sólo quizás, deba dejar las preguntas de lado y empezar a respirar, un poco cada día, un poco más cada día...

viernes, 1 de noviembre de 2013

el gris no existe...

En el medio, otra vez estoy en el medio, ¿con qué necesidad pasa esto? No encuentro las respuestas, no tengo soluciones, no sé para dónde correr...
¿Yo loca? ¿de verdad estaré loca? Quisiera que alguien me explicara cómo funciona esta realidad...
No puedo estar en el medio, para los extremistas, no hay peor castigo que una realidad a medias. En el medio es gris, el gris no existe. No puedo estar acá, deberé correr...hacia la luz o hacia las sombras...hacia el ruido o hacia el silencio...hacia la alegría o hacia la tristeza...el gris no existe, no existe, no puedo estar en el medio...

Volví a sucumbir en otra mirada, esa mirada de tiempos remotos, de tiempos que no recuerdo. Ciertos pasos se acercan y siento cómo entro en pánico, de nuevo. Yo no busqué perderme así, no busqué este camino de tumbas y lluvias de amanecer, yo sólo pedí consuelo (y contra el suelo me estrellé), un efímero instante de consuelo y acabé mal herida en un gris que no tolero, es que no existe el gris...
Necesito otro par de alas, otra consciencia sin reproches, un nuevo universo para nombrarte o empezar a derrapar, de nuevo, ya que por acá todo es gris y no me gusta el gris...
¿Cómo serían los días sin los sentidos funcionando? Pienso que sin olfato sería menos extraño perderte...tu perfume es un conjuro para nefastos pensamientos. Pensá, ¿miento a caso? Situaciones extremas, decisiones deformes...todavía no comprendo qué te hicieron para que hoy no me puedas abrazar, decime ¿qué te hicieron para que hoy ya no puedas decir te amo?
En fin, (¿cuál será el fin que justifique el medio que usás para hacer lo que hacés?) Parece que afuera llegó el fin del mundo...acá dentro todo permanece intacto, todo...incluso el recuerdo que tengo de tu recuerdo, porque el olvida suele usar pocas armas y el tiempo, ninguna...

Con tan escasos recursos debo encontrar un refugio o un extremo, estar en medio del temporal sin abrigo, es un presagio de nuevas y malas decisiones...

martes, 29 de octubre de 2013

otra vez...

Ojalá pudiese alejarme de este abismo...tu sonrisa es un abismo. Todas las decisiones que tomé para llegar a este lugar, todas se me amontonan en la almohada a estas horas. No sé si fuiste real o si a caso, te inventé. No sé si me alejé por cobarde o por valiente. He pensado mucho y mis pensamientos no han sido libres, como se supone, mis pensamientos estaban encarcelados por tu presencia, tu esencia, por vos, basicamente. Quise que el silencio hablara por mi, que explicara lo que no tenía explicación. Me equivoqué. Otra vez.
A veces, y siempre que miro para atrás, estás acusándome con tu mirada de noche y abismo. No sé por qué te convertí en amor. Nunca fuiste amor, eso lo sé. En fin...Tampoco sé si alguna vez, en alguna otra de las vidas que compartimos, me amaste. Quizás, siempre fuimos enemigos. Quizás, nunca me amaste...ni lo harás.
Pensé tanto, durante tantas lunas que ahora me atormenta la verdad. No ha sido buena idea que te asomaras en mis sueños. No es buena idea que tu sonrisa me mire así. Esa belleza que posees y que me hace tanto mal, es mi condena. Sin dudas, me equivoqué. Fragmentar las palabras hasta que se convirtieran en mutismo, fue la peor de todas mis decisiones. Y camuflar los sentidos también, mala idea.
Pero bueno, regresar no se puede, nunca, habrá que indagar en las líneas de la mano y esperar por que deje de ser utopía el olvido...Esperar...¿qué esperás para abrigar mi perpetua soledad? ¿qué espero para saltar al abismo? Es tarde ya...irme a domir es la mejor decisión que puedo tomar ahora, ahora que desterré tu recuerdo...ojalá no lo hubiese hecho...

lunes, 28 de octubre de 2013

...hasta que...

Vuelven a sucumbir mis temores en tu sombra. Tu recuerdo ha vuelto a atormentar mis noches. ¿Con qué necesidad vuelves a aparecer?
Estábamos tan bien mi soledad y yo. Yo estaba tan bien sin tu mirada. Estaba tan en equilibrio con mis extremos. Estaba...hasta que tu perfume se asomó de nuevo por el balcón. Estaba...hasta que alguien usó tu nombre en mi presencia y con sólo eso, el pasado empezó a invadir mis pensamientos. 
Yo estaba tan tranquila con mi caos, con mis malas costumbres y buenas intenciones. Estaba...hasta que tu voz resurgió de entre las cenizas. ¿Por qué volviste? ¿por qué no te quedaste en el silencio? 
Vuelve a distraerse mi alma con tus dudas. Tus preguntas vuelven a martillar mi inconsciencia. ¿Cuándo habrá suficiente luz sobre mis días?
Yo estaba tan bien con mis decisiones, con mi torpeza de abrazos y caricias en falta. Estaba...hasta que tu piel tuvo el coraje de rozarme otra vez. Estaba, claro que estaba pero vos ya no estabas y no estás, y yo que sí estoy no puedo acercarme a tu ventana. Es injusto. Volvés y desordenás mi cuarto, yo no sé si alguna vez llegué a perturbar tu sombra...
Nuestro pasado es un cuento breve, simple y con triste final, con final, así que, amor inventado, no vuelvas a perturbar mis noches con tu visita, dejame seguir conversando con la luna...había cambiado un mundo por la luna, estoy empezando a creer que no fue suficiente...

¿Por qué vuelves así? 

viernes, 25 de octubre de 2013

somos...¿somos?...

Somos cobardes con memoria, lamentablemente...El amor nos invita a dar y cuando no nos aman, nos quedamos recordando, nos quedamos varados en la misma puerta que nos grita salir.
Somos frágiles con trajes de acero...El dolor nos parte en infinitas partículas. No encontramos refugios y ciertos árboles sólo nos espantan más en lugar de albergarnos bajo la tormenta y correr no es una opción, no hay fuerzas...
Somos pensantes sin argumentos...Las verdades esclavizan a quienes las encarcelan y liberan a quienes las ofrecen. No existen razones cuando el pánico nos domina...
Somos videntes con antifaz...Vivimos presos del "qué dirán" y nuestras virtudes se opacan. No queremos verdades, no aceptamos defectos. Somos inconformistas y traficantes de miserias, casi nunca nos alcanza lo que tenemos sin comprender que para algunos, nuestras sobras son un paraíso...¡Qué crueles somos con la realidad ajena! ¡qué crueles son las mentiras que nos decimos a nosotros mismos!
Somos, estamos, cada uno muere un poco cada día y vive otro poco y por ser tenemos la obligación de amar, de amarnos...no estamos para sucumbir ante el miedo, no nacimos para vivir sin amar...sólo hay vida sintiendo amor...
Somos egoístas de buen corazón...Nos volvemos vulnerables por una migaja de consuelo. Somos torpes almas vagabundas en busca de amor y conozco a algunos ángeles que tiemblan en la oscuridad, no todos encontramos luz propia...Podríamos invadir las sombras con sueños y los miedos con amor pero a veces, la tristeza pesa más...

¿Qué somos realmente? ¿qué sos vos realmente? ¿cuántas veces te mirás al espejo y sabés la respuesta? ¿quién soy yo realmente? a veces, no puedo vislumbrar la realidad, me pesa tanto el olvido y la miseria de abrazos de esta ciudad que no puedo respirar y tengo que escaparme, huir para no derrapar por las finas líneas del olvido...


¿Qué somos vos y yo ahora que no podemos mirarnos a la cara? ¿quiénes fuimos en otra vida para que en esta debamos vivir separados? ¿y si esta es la última vida que compartimos? ¿y si a caso es la única? ¿lo habrás pensado alguna vez?



miércoles, 16 de octubre de 2013

podrías venir...

podrías venir,
volver por estos pasajes 
incongruentes,
nefastos,
por esta amargura
sin razón

consumí...
me consumí
no tengo migajas
no me quedan ya

podrías volver
y sentarte en mi sombra
o esparcir mis cenizas,
podrías estar
donde no estás
y refugiarme en tu luz

la noche
se roba mis lamentos;
tu perfume,
mis lágrimas

tanto silencio
para perturbar
y tantas vidas
para recordar

podrías venir,
no puedo dormir
es simple la verdad:
te necesito...

qué atroz es este abismo
mil metros 
para abrazarte...
podrías venir,
¿no?