lunes, 28 de octubre de 2013

...hasta que...

Vuelven a sucumbir mis temores en tu sombra. Tu recuerdo ha vuelto a atormentar mis noches. ¿Con qué necesidad vuelves a aparecer?
Estábamos tan bien mi soledad y yo. Yo estaba tan bien sin tu mirada. Estaba tan en equilibrio con mis extremos. Estaba...hasta que tu perfume se asomó de nuevo por el balcón. Estaba...hasta que alguien usó tu nombre en mi presencia y con sólo eso, el pasado empezó a invadir mis pensamientos. 
Yo estaba tan tranquila con mi caos, con mis malas costumbres y buenas intenciones. Estaba...hasta que tu voz resurgió de entre las cenizas. ¿Por qué volviste? ¿por qué no te quedaste en el silencio? 
Vuelve a distraerse mi alma con tus dudas. Tus preguntas vuelven a martillar mi inconsciencia. ¿Cuándo habrá suficiente luz sobre mis días?
Yo estaba tan bien con mis decisiones, con mi torpeza de abrazos y caricias en falta. Estaba...hasta que tu piel tuvo el coraje de rozarme otra vez. Estaba, claro que estaba pero vos ya no estabas y no estás, y yo que sí estoy no puedo acercarme a tu ventana. Es injusto. Volvés y desordenás mi cuarto, yo no sé si alguna vez llegué a perturbar tu sombra...
Nuestro pasado es un cuento breve, simple y con triste final, con final, así que, amor inventado, no vuelvas a perturbar mis noches con tu visita, dejame seguir conversando con la luna...había cambiado un mundo por la luna, estoy empezando a creer que no fue suficiente...

¿Por qué vuelves así? 

2 comentarios:

Samuel Álvarez dijo...

Un placer leerte de nuevo Martina. Los reencuentros inesperados pueden revolver en el estómago antiguos recuerdos, pero espero puedas mantenerte firme en tu decisión.
Un abrazo.

Sam

Martina Santo dijo...

Gracias Sam!!! Siii, si, sigo firme pero es inevitable que ciertos sentimientos quieran invadirme de nuevo...je...
Abrazoooo!!